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Llegó el gran día. Después de una intensa preparación y de los nervios de la última semana, un nutrido grupo de niños de la localidad pontevedresa de Caldas de Reis recibió la Primera Comunión en una iglesia de Santo Tomás, que se quedó pequeña para acoger ya no sólo a los feligreses habituales de la parroquia sino a los invitados de los que fueron los grandes protagonistas de la ceremonia religiosa, que una vez que abandonaron el templo se dirigieron a varios restaurantes de la zona para celebrar por todo lo alto una fecha tan señalada en sus vidas.
