Julio Rodríguez-Vigil y Fernández recibió un merecido homenaje por su trayectoria de sacerdote en Galicia, adonde llegó en el año 1961. Realizó actividades en varios lugares, pero en la parroquia que más trabajó fue en la compostelana del Pilar. Un grupo de feligreses y amigos acudieron a una misa en la iglesia santiaguesa del Pilar para acompañar después al sacerdote en una emotiva cena en el restaurante San Clemente.
