Tanto Isidro Bermúdez como sus amigos no podían elegir mejor lugar para celebrar su cumpleaños. Una soberbia comida en Casa Rosinda, en donde Alberto González González ejerció de perfecto anfitrión, fue la guinda para un día muy especial para Isidro, que recibió numerosas felicitaciones y algún que otro regalo que seguro le hizo ilusión.
