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| El joven aviador, ante los mandos en la cabina de un avión de carga en el Caribe |
Siempre le llamaron la atención los aviones, pero fue a los 22 años cuando decidió hacerse piloto. Era el momento de tomar una decisión clara sobre su futuro y no dudó en dejar Derecho y Filología Inglesa, que es lo que estaba estudiando, para centrarse en el aprendizaje del manejo de un avión. Fueron dos años y medio de vuelos de instrucción casi diarios, por la mañana, en aparatos de AFN, Aeroflota del Noroeste, con Javier Zaragüeta, el jefe de vuelos, como instructor, y con clases teóricas por la tarde, hasta que consiguió las licencias europeas para poder volar profesionalmente.
El siguiente paso que se impuso José Enrique Barreiro González fue lograr las licencias norteamericanas. Para ello tuvo que desplazarse a Miami, donde convalidó sus estudios e inició el nuevo proceso, al tiempo que empezó a volar, primero como copiloto, luego como piloto y, en la actualidad, como capitán o comandante para una compañía tan conocida como la multinacional DHL. El joven aviador coruñés vuela solo, llevando carga a varias islas del Caribe. Hay días en los que hace 10 u 11 vuelos, algunos muy cortos, de cinco minutos nada más, como el que cubre la distancia entre las islas de Saint Kitts y Nevis, o entre Saint Martin y Anguilla. Pero también hace otros más largos, de hasta tres horas, como el que enlaza Puerto Rico con Dominica.
Volar solo supone que uno depende de sí mismo y que no puede fallar jamás, dice el capitán Barreiro, quien añade que para ello hay que estar muy preparado y muy tranquilo, pues no hay que olvidar que en el Caribe también hay temporales y, a veces, se pasa mal. Allí se vuela mucho porque no hay mas medios de transporte que el avión y el barco. Además, el clima y la belleza de estos parajes hace que haya mucho avión privado, ya que la gente adinerada que va a descansar al Caribe dispone de avión propio.
Su experiencia caribeña como piloto le ha confirmado que ha elegido bien su destino, por lo que sólo aspira a seguir mejorando para ser un gran profesional con mayores responsabilidades y aviones más grandes. Y no le importaría nada continuar unos cuantos años más en la zona caribeña, donde la compañía aérea para la que trabaja tiene bases en la isla franco-holandesa de Saint Martin y en San Juan de Puerto Rico. Sucede, dice, que en Galicia y en España no hay tanta cultura de la aviación como en otros países. En los Estados Unidos, precisa, ser piloto es una posibilidad más normal para la gente joven, mientras que en España aún llama la atención. Preguntado al respecto, añade que, si salen pocos pilotos en Galicia, puede ser también porque esto conlleva mucho esfuerzo y mucho dinero. Y no todo el mundo está dispuesto, a su juicio, a irse de casa un período largo para prepararse, como está haciendo él.
Da gusto oírle contar historias sobre sus vuelos caribeños, que hablan del aterrizaje por encima de las cabezas de los bañistas en Saint Martin, tal como se puede ver en alguna página de Internet; los peligros del viento para tomar tierra en Dominica; las exiguas dimensiones del aeropuerto de Montserrat, entre dos acantilados; o los desplazamientos a Tortola, antigua isla de piratas. Salta a la vista que el aviador de Dorneda, Oleiros, que ahora descansa en el hogar familiar, está enamorado del Caribe.
ARTES Y LETRAS
Canción: 'Black', de Pearl Jam.
Disco: 'Aenima', del grupo Tool.
Película: 'Donnie Brasco', de Mike Newell, con Al Pacino y Johnny Deep.
Libro: 'Auswitch', de Lawrence Rees.
GASTRONOMíA
Vino: No bebo alcohol.
Queso: No me gusta nada.
Plato: Carne asada.
Restaurante: Ummo, de San Juan de Puerto Rico.
OCIO
Automóvil: Porsche.
Deporte: Baloncesto.
Televisión: No la veo.
Radio: Paso.
'Hobby': Música, cine, playa y deporte.
LUGARES
Para vivir: Miami.
Para veranear: Mera, en la provincia de A Coruña.
Ciudad: A Coruña.
NOMBRES PROPIOS
Político: Churchill.
Deportista: Michael Jordan, jugador de baloncesto.
Escritor: El inglés Alan Moore, muy conocido por sus guiones de cómics.
Modisto: Prada.
ESTACIÓN
El verano, porque soy de sol, playa y mar.
FRASE O REFRÁN
Sólo se engaña quien se deja engañar.
