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| El marino vigués, hace unos días, en los muelles del Arsenal ferrolano |
En las aulas se preparó para mandar barcos y, acabada la carrera, con su flamante título de capitán de la Marina Mercante en la cartera, recorrió todos los mares del mundo. No es que navegara muchos años, porque pronto le reclamaron en tierra, pero los años que dedicó a mandar barcos fueron muy intensos. Cruzó varias veces el canal de Panamá, pasó también por el de Magallanes e incluso navegó por el río Amazonas.
Pero un día, en una escala en Vigo, a José Ramón Alonso Fernández le ofrecieron ser consignatario de buques y a ello se viene dedicando desde entonces con general reconocimiento en el sector. El consignatario, según el derecho marítimo, es la persona a quien va destinado el cargamento que transporta un barco. También representa en los puertos a la casa armadora del buque y se encarga de todo lo que necesita al llegar a su destino, desde el papeleo que conlleva la carga que transporte hasta los suministros y servicios que precise, entre ellos los de combustible y alimentación.
No hace muchos años, las casas consignatarias de buques salían mucho en la prensa. Los puertos registraban gran actividad comercial y la figura del consignatario era imprescindible para recibir y despachar un barco y su mercancía. Existía entonces la llamada flota de cabotaje y los pequeños barcos iban de puerto en puerto por la costa gallega, descargando los productos que ahora llegan en camiones.
Pero la Marina Mercante ha ido a menos y ya no tenemos aquella flota que llevaba en la popa la bandera española. Además, como explica José Ramón Alonso, se ha especializado mucho en contenedores y, de hecho, un par de empresas, una sueca y otra suiza, controlan casi todo el tráfico. Ahora, dice el experto, somos más importantes en pesca, quizá los mas importantes del mundo en este campo.
Por otra parte, la crisis también ha llegado al sector de los consignatarios. No hay negocio para todos, que son los primeros en detectar que algo va mal. Y es que, como explica el capitán y consignatario, si la gente no compra en los supermercados, si el consumo no funciona, ni se exportan ni se importan mercancías. Por los puertos gallegos, nos ilustra el marino vigués, sale de todo para el mundo, desde albariño y marrón glacé, hasta granito, vehículos, torres eólicas y productos siderúrgicos. Por nuestros puertos también entra grano, maderas, carbón, o granitos de distintos colores.
Cuando llega el verano, José Ramón Alonso sale todos los fines de semana en su Batea, un confortable barco de recreo en el que pasa sus vacaciones con su esposa, Cristina Ceniceros, costeando y disfrutando de puerto en puerto. También navegó mucho con sus hijos, Cristina, psicóloga, y José Ramón, ingeniero industrial.
En este sentido, su experiencia como navegante deportivo le dice, asegura, que la náutica de recreo va a ser un recurso económico importante para Galicia. Pero añade rápidamente que también hay que cuidar más las cosas, sobre todo en cuestión de precios. Atracar un barco en un pantalán en verano, explica, no puede costar lo mismo que alquilar un apartamento. Por eso, dice convencido, muchos barcos, sobre todo franceses, ya no atracan y fondean.
ARTES Y LETRAS
Canción: “The song of love”, de Diana Krall.
Disco: El de los grandes éxitos del grupo argentino Los Nocheros.
Película: “Master and commander”, de Peter Weir.
Libro: “Los hombres que no amaban a las mujeres”, de Stieg Larsson.
GASTRONOMIA
Vino: Albariño Pazo de Señoráns.
Queso: La tetilla.
Plato: El cocido gallego.
Restaurante: El del Museo do Mar, de Vigo, mejor un día de temporal.
OCIO
Automóvil: Toyota.
Deporte: Los de riesgo.
Televisión: Documentales y películas.
Radio: Onda Cero.
Hobbie: El buceo.
LUGARES
Para vivir: Martinica.
Para veranear: Dakar.
Ciudad: Chicago.
NOMBRES PROPIOS
Político: Barack Obama.
Deportista: Fernando Alonso.
Escritor: Joaquín Sabina.
Modisto: Adolfo Domínguez.
ESTACIÓN
La primavera, porque todo renace. Y por su luz.
FRASE O REFRÁN
O que vai a Cangas para casar, se non levou un nabo vaino levar.
