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| El artista Manuel Cobas Varela ante uno de los cuadros de su exposición en Santiago |
Vigués del centro de la ciudad, su interés por comunicarse a través del dibujo y la pintura viene, prácticamente, desde que tiene uso de razón. Recuerda que siempre le encantó trazar imágenes en un papel y en los cursos de Bachillerato llevó siempre la nota mas alta en esta asignatura. Si a ello añadimos su amor al mar y la circunstancia de contar con el magisterio de Ángel Sevillano, tendremos las claves principales de las hermosas marinas que pinta Manuel Cobas, uno de los pintores gallegos más cotizados de la especialidad.
Más pese a su gran pasión por el arte, el acuarelista empezó a pintar tarde. El espíritu inquieto del artista que siempre llevó dentro le hizo recorrer otros caminos antes de tomar en serio los pinceles y asentarse con todas las consecuencias en el mundo de la pintura. En realidad, dedicarse en exclusiva al arte pictórico como medio de vida no era algo que hubiese contemplado nunca, hasta que, en 1996, hizo su primera exposición, animado por los amigos. Aquello dio un cambio de rumbo total a su vida, hasta el punto de que dejó todas sus ocupaciones anteriores, relacionadas con las ventas y los negocios, para centrarse en la pintura… y en su otra gran vocación: la Medicina.
Ya su padre, médico, quería que siguiese sus pasos, pero está claro que, a veces, la vida se empeña en llevarle a uno por otros derroteros. Fue el caso de Manuel Cobas Varela, que ahora, pasados los cincuenta y tantos, decidió replantearse su vida y hacer realidad sus ilusiones mas íntimas: la pintura y la ciencia médica. Y no le va nada mal.
Como pintor, su éxito es evidente: es uno de los pocos con contrato para exponer en los Paradores de Turismo de España y su obra continuamente puede verse en los grandes hoteles e instituciones importantes de Galicia. Ahora mismo, acaba de exponer en el Gran Hotel de Santiago de Compostela, donde ha dejado constancia de su maestría con los pinceles. Sucede, explica, que la acuarela se presta mucho para los temas marinos, aunque también refleja muy bien los paisajes del interior. Suele decir siempre que una marina, para que luzca, tiene que ser, necesariamente, acuarela.
Y como alumno de Medicina tampoco puede quejarse. Está en el tercer curso, se lo toma muy en serio y acude con toda la ilusión del mundo a hacer sus prácticas. Un listón muy alto para su hija Cristina, que estudia Derecho. Y no le importa terminar a los 59 años. Su vocación es tan fuerte que no piensa más que en ejercer, aunque sea sin cobrar, o tenga que dejar incluso la pintura, si llega el caso.
El artista pinta habitualmente en su estudio de Vigo y, a veces, lo hace también en su barco, el Cristina, con el que le encanta navegar por la ría y salir a mar abierto de cuando en cuando. La mayoría de su obra, dice, sale de su imaginación, pero también pinta parajes marinos de Combarro, Sanxenxo, las rías de Vigo y Arousa... Y casi siempre, en el 90% de los casos, con la técnica de la acuarela, que es, dice, la más difícil de todas. Por eso hay tan pocos acuarelistas, confiesa, también en Galicia.
Hablando de los grandes, nos cuenta que Antonio Heredero fue buen amigo suyo. Una bellísima persona, precisa, con el que hizo varias exposiciones. Cobas, por cierto, acostumbra a hacer una de carácter benéfico cada año, como la que dedicó a la Fundación Down Compostela. Hará un gran doctor, ya verán.
