Los internos de la residencia San José de Arzúa demostraron que saben divertirse. Con motivo de las fiestas de Carnaval prepararon sus propios disfraces en el taller de laboterapia. La originalidad y la habilidad de convertir materiales de lo más variopinto en vestimentas adecuadas para estas fechas fueron lo más llamativo de esta actividad que alcanzó su razón de ser durante la fiesta organizada en el propio centro y en la que los internos lucieron los disfraces y disfrutaron del baile.
