Los Reyes Magos, recién llegados de Oriente, hicieron una parada en la casa consistorial de Carballo donde una larga cola de niños y niñas les esperaban cargados de ilusión. Melchor, Gaspar y Baltasar premiaron la fidelidad de los pequeños con numerosos regalos y bolsas de caramelos. Fue el preludio a una noche mágica en la que dejaron miles de regalos en los hogares.
