Jueves 25.09.2008
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| Monseñor Julián Barrio con la ex conselleira de Cultura, Ánxela Bugallo, sobre el enorme andamio que cubre el Pórtico de la Gloria FOTO: x.rey/efe |
Según varios especialistas, monseñor Barrio podría estar muy cerca de ingresar en el exclusivo círculo de los príncipes de la Iglesia. Sus gestiones para convencer a Benedicto XVI de que visite Santiago y las bajas en el Colegio Cardenalicio sitúan al arzobispo compostelano en una posición inmejorable. Licenciado en Teología por la Pontificia de Salamanca, doctor en Historia de la Iglesia por la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma y licenciado en Filosofía y Letras, su impecable currículum habría encajado con el perfil que busca el Pontífice para completar su equipo. Más que su trayectoria como dirigente eclesiástico, lo que parece haber inclinado la balanza a su favor son los premios cosechados en el desarrollo de su carrera y su profundo conocimiento de la Teología.
Si se confirma este pronóstico, Compostela recuperaría la sede cardenalicia, vacante desde Quiroga Palacios (1949-1971). Su principal misión es la elección del Papa. También asisten al Pontífice en cuestiones de importancia para el gobierno de la Iglesia. Integrado por un máximo de 144 prelados, el organismo se ha internacionalizado notablemente en las últimas tres décadas. Los requisitos para ser elegidos son muy similares a los que estableció en Concilio de Trento en 1563: hombres que han recibido la ordenación sacerdotal y se distinguen por su doctrina, piedad y prudencia.
Con un goteo incesante de bajas, el nombramiento de cardenales no debería demorarse demasiado. Doce altos cargos que pronto rebasarán los 80 años -edad límite- perderán de modo inminente el derecho a voto. Si Benedicto XVI espera hasta finales de año, la lista de vacantes ascendería a 19. En este confuso escenario, monseñor Barrio juega con ventaja. Catapultada como cumbre de peregrinación internacional, la ciudad del Apóstol habría servido también como plataforma de lanzamiento para hombres del círculo más íntimo del Papa.Y es que, de confirmarse su elección, el arzobispo de Santiago pasaría a compartir asiento en la Santa Sede con su antecesor, monseñor Rouco. Además del presidente de la Conferencia Episcopal, otros nueve cardenales españoles se sitúan hoy en las más altas esferas del Vaticano.
