El Correo Gallego

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El Papa peregrina para reclamar la reevangelización de los españoles

Recuerda en Lavacolla la petición de Juan Pablo II de "una nueva pujanza de Europa a sus raíces cristianas"// El Príncipe destaca el compromiso de Benedicto XVI "con la paz, la libertad y la dignidad del ser humano"

J. ESTRADA/KORO MARTÍNEZ SANTIAGO   | 07.11.2010 
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Benedicto XVI, flanqueado por los Príncipes de Asturias y ante su secretario personal, Georg Gaenswein, ayer a su llegada al aeropuerto de Lavacolla
FOTO: Infomargen

Planteado desde que se hizo oficial el viaje a Santiago de Su Santidad como un peregrinaje de fe hacia la Tumba del Apóstol, el día amaneció ayer exigiendo fe a los fieles que se acercaron a la capital gallega para poder ver de cerca al Papa. Fe para esperar, como así sucedió apenas diez minutos antes de las 11.30 horas de la mañana, que la intensa niebla dejara aterrizar en Lavacolla el Airbus 320 de Alitalia en el que viajaba, ya que dos horas antes un Iberia procedente de Madrid había sido desviado a Peinador por las condiciones atmosféricas.

Y fe para que, como señaló Benedicto XVI durante su discurso en el aeropuerto, "este breve pero intenso viaje a Santiago y a Barcelona sea fructuoso".

Un discurso en el que se definió como un peregrino más que en este Año Santo "deseo unirme así a la larga hilera de hombres y mujeres que, a lo largo de los siglos, llegaron a Compostela desde todos los rincones de la península y de Europa, e incluso del mundo entero, para ponerse a los pies de Santiago y dejarse transformar por el testimonio de su fe".

Aseguró que los peregrinos, con sus pasos, "fueron creando una vía de cultura, de oración, de misericordia y conversión, que se plasmaron en iglesias y hospitales, en albergues, puentes y monasterios", y que gracias al Camino, "España y Europa fueron desarrollando una fisonomía espiritual marcada de modo indeleble por el Evangelio".

Tras recordar la figura de destacados santos españoles como Ignacio de Loyola, Teresa de Jesús, Juan de la Cruz o Francisco Javier, dijo que España "movida por su rico patrimonio de valores humanos y espirituales, busca superarse en medio de las dificultades y ofrecer su solidaridad a la comunidad internacional".

Continuó con una alusión a su antecesor, Juan Pablo II, quien "desde Compostela exhortó al viejo continente a dar una nueva pujanza a sus raíces cristianas", petición a la que Benedicto XVI se sumó para "invitar a España y a Europa a edificar su presente y proyectar su futuro desde la verdad auténtica del hombre, desde la libertad que respeta esa verdad, y desde la justicia para todos, comenzando por los más pobres y desvalidos". "Una España y una Europa -indicó- no sólo preocupadas por las necesidades materiales del hombre, sino también por las morales y espirituales, porque todas ellas son exigencias genuinas del hombre, y sólo así se trabaja eficaz, íntegra y fecundamente por su bien".

Concluyó con unas palabras en gallego, mostrando "o meu agradecemento pola vosa amable benvida", y renovando "o meu agarimo e proximidade aos amadísimos fillos de Galicia, Cataluña e os demais pobos de España".

Antes, y durante el viaje desde Roma, el Santo Padre denunció a los periodistas el vivaz enfrentamiento entre fe y modernidad existente en España, y abogó por un encuentro entre fe y laicidad.

El Príncipe de Asturias, que junto a doña Letizia recibió al Sumo Pontífice al pie de las escalinatas del avión en Lavacolla, destacó el compromiso del Santo Padre "con la paz, la libertad y la dignidad del ser humano".

Don Felipe le dio "la bienvenida más cordial y respetuosa en nombre de Sus Majestades los Reyes, de nuestras instituciones y del pueblo español" y, tras agradecer su visita a España por segunda vez durante su pontificado, aseguró en gallego que hacía tiempo que "nestas terras galegas, de xentes amables e hospitalarias" esperaban su visita.

Indicó el Príncipe que "sabemos de vuestra ilusión por acercaros a la maravillosa ciudad de Santiago de Compostela para orar ante la tumba del Apóstol; una ciudad que os espera con los brazos abiertos, como ya lo hiciera en dos ocasiones inolvidables con vuestro predecesor, el papa Juan Pablo II, quien nos dejó la huella profunda de su mensaje y afecto". Unas visitas desde las que consideró que se ha producido una verdadera eclosión en el número de peregrinos y caminantes que llegan a Compostela, y recordó que en mayo "la Princesa y yo quisimos recorrer de nuevo uno de los tramos de este maravilloso itinerario espiritual y cultural".

Don Felipe, que resaltó que el "gran camino de encuentro y de diálogo, tan vinculado a la historia y cultura, que recorre y une a Europa desde hace siglos, se ha convertido en verdadero símbolo de concordia, de fraternidad y de solidaridad", definió la Catedral de Santiago como "una gran joya arquitectónica concebida en el Románico, que prepara con orgullo y esmero la celebración de su VIII Centenario en 2011".

Recordó el heredero de la Corona las palabras que él mismo pronunció con la concesión del Premio Príncipe de Asturias de la Concordia a la Ruta Jacobea en 2004 para identificar al Camino como "el primer proyecto europeo común" e instar a seguir atesorando este camino de diálogo y de conocimiento inagotables, "un maravilloso regalo de la Historia para España y para los ciudadanos de todo el mundo".

Concluyó don Felipe diciendo que "desde Santiago, España contribuyó a aunar valores y a ensanchar los horizontes de Europa", y añadió que "también hoy desea, como país moderno, abierto y democrático, transmitir desde Santiago su voz comprometida y solidaria con los problemas y necesidades de tantos pueblos y seres humanos".

Posteriormente, el Papa mantuvo un encuentro privado "cordial y afectuoso" con los Príncipes de Asturias, según fuentes de Casa Real, al que siguieron la audiencia con el vicepresidente primero del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, y con el mandatario gallego, Alberto Núñez Feijóo.

Con Rubalcaba, el Papa compartió la preocupación del Gobierno por los efectos de la crisis, en especial con los sectores más desfavorecidos, y le mostró la "total colaboración" de España en la organización de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en Madrid en agosto de 2011, en un encuentro en el que se reafirmaron las "buenas relaciones" entre el Ejecutivo y la Santa Sede.

local@elcorreogallego.es

AL MARGEN DEL PROTOCOLO

DA LA BENDICIÓN a tres bebés

•••En un acto al margen del protocolo cuidadosamente medido por la organización en Lavacolla, Benedicto XVI accedió a bendecir desde el interior del Papamóvil a tres bebés que le acercaron los miembros de seguridad en el aeropuerto. Un acontecimiento que María y Ana, madres de Adela (de 5 meses) y Bosco (de ocho meses) -dos de los pequeños protagonistas- vivieron con "emoción".

 

•••"Tenemos mucha emoción desde que nos dijeron que veníamos. Yo soñé con que podría cogerlo", indicó Ana, la madre de Bosco, a los medios de comunicación desplazados hasta el aeropuerto compostelano. "Mucha emoción, estamos muy contentas. Ha sido muy entrañable y muy bonito, una suerte", apuntó María, la madre de Adela. Ambas indicaron que no sabían que el Pontífice se fuese a detener junto al público, e incluso les comentaron que no estaba previsto que lo hiciera. "Pero siempre piensas que puede pasar y mira", concluyó Ana.