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Terror en femenino

Hubo un tiempo en el que la literatura de terror tenía nombre femenino. En una época, la victoriana, en la que la preocupación por la decencia, la disciplina y la moral alcanzaban cotas inimaginadas hasta entonces y durante la cual las transformaciones políticas y económicas consolidaron el desarrollo y la industrialización de Inglaterra, las mujeres hallaron en las historias de índole sobrenatural el nicho perfecto para plasmar sus tragedias y rebelarse contra la opresión en la que se hallaban inmersas.

Hay mucha vida en la literatura de terror más allá de Stephen King. El género cuenta con muchos títulos capaces de helar la sangre al que se atreva a leerlos. Y, aunque en el imaginario común siga siendo una parcela de la literatura muy masculina, hay mujeres que dominan estas historias. Las hay ahora y las ha habido en el pasado. De hecho, la persona detrás de uno de los personajes clásicos de terror más reconocidos, Frankenstein, es una mujer. ¿Sabían, por ejemplo, que la afamada autora de Mujercitas, Louisa May Alcott, también dedicó parte de su obra al terror? ¿O que Daphne du Maurier, conocida por alumbrar la estremecedora Rebeca e inspirar a Hitchcock a la hora de engendrar la película del mismo nombre, escribió perturbadores relatos? Precisamente, Alcott fue una de las pocas escritoras que se enfrentó a las tradiciones de la época y logró la independencia económica gracias a las más de 300 obras que escribió. Entre ellas, El espectro del abad (1887), que la autora llegó a considerar el resultado de su inclinación hacia lo espeluznante.

En esta obra, la autora describe un encuentro navideño en una antigua abadía que aúna las preocupaciones y obsesiones de cada uno de los personajes, a las que se suman las historias de fantasmas que todos ellos acabarán hilando sin barruntar el fatal desenlace que aquellas terminarán deparándoles.

Aunque en los relatos clásicos de Edgar Allan Poe las mujeres tenían muchas papeletas de no llegar vivas a la segunda página, el papel femenino en este género no se limita al de víctima. Pueden ser protagonistas valientes y personajes aterradores. Y, por supuesto, pueden ser creadoras de relatos espeluznantes. Estos son algunos ejemplos:

MARY SHELLEY. Es la precursora de todo el movimiento. La madre del terror literario. De la imaginación de la londinense Mary Shelley surgió, el día 1 de enero de 1818, el gran clásico Frankenstein or the modern Prometheus. Ahora es considerado una de las grandes historias de terror de todos los tiempos. Sin embargo, en aquella primera publicación, Shelley escondió su nombre tras un ‘anónimo’ y tardó cinco años en verlo publicado en la primera página de su obra. En ese momento que una mujer publicase un relato de terror era un problema para el éxito del mismo. Recientemente, la editorial Akal ha recuperado la novela El último hombre, una distopía en la que imagina cómo será la sociedad del siglo XXI después de haber sido arrasada por una plaga. El libro se publicó originalmente en 1826, así que a la habilidad de Shelley para causar miedo también se le podrían añadir ciertas dotes de videncia. La vida de Mary Shelley estuvo marcada por la muerte: su madre murió tras el parto; sobrevivió a tres de sus hijos y su marido murió ahogado cuando ella tenía 24 años. Después del fallecimiento de su esposo, decidió dedicarse por completo a escribir y a cuidar de su único hijo vivo. Murió a los 53 años.

ANN RADCLIFFE. Si Horace Walpole puede considerarse el padre de la novela gótica, Ann Radcliffe fue sin duda la madre. En su literatura primaba el terror frente al horror.

La escritora defendía que el horror bloqueaba al lector por miedo y hacía que se cerrase al relato, mientras que el terror daba alas a la imaginación y las emociones. Entre las páginas de sus libros había sitio para personajes femeninos igualados a masculinos que, junto con su ejemplo, sirvieron de inspiración a otras autoras. Fue la más eximia representante de la escuela gotica y logro poner de moda aquel genero en las postrimerias del siglo XVIII. También influyó en autores masculinos, como por ejemplo en Edgar Allan Poe o en Sir Walter Scott.

DAPHNE DU MAURIER. Reconocida mundialmente a partir del éxito que supuso Rebeca, llevada al cine por Alfred Hitchcock, gozó de un ambiente refinado desde su nacimiento. Hija de actores célebres, con poco más de veinte años escribió su primera novela. Durante un largo periodo de su vida residió en el Castillo de Menaville en la costa de Cornualles, escenario de alguna de sus obras. Varias de ellas y algún relato, además de la indicada Rebeca, fueron adaptadas al cine en la década de los años cuarenta del pasado siglo, como La posada de Jamaica, Mi prima Rachel, El chivo expiatorio o más tardíamente Los pájaros, que el maestro del suspense, Alfred Hitchcock, llevó al cine.

A Du Maurier le colgaron la etiqueta de novelista romántica, sin embargo sus historias estaban bañadas por lo paranormal y el miedo.

CAROL OATES. La escritora estadounidense Joyce Carol Oates (1938) estuvo nominada al Premio Pulitzer y al Nobel de Literatura. Su obra navega entre el terror, el suspense, la violencia, la seducción y lo social, capaz de atrapar a lectores en todo el mundo. En sus libros lo paranormal y lo cotidiano se unen para causar escalofríos. Como muestra: La hija del sepulturero una novela que Oates publicó en 2007. Su argumento se desarrolla en 1936, cuando una pareja de refugiados judíos huye de la Alemania nazi y se establece en el entorno rural de Nueva York. El padre, profesor en su país natal, tiene que emplearse de lo que encuentra y acaba convirtiéndose en enterrador. Este es el punto del que parte la acción y que, según algunos medios, está inspirado en una historia familiar de Oates.

TANANARIVE DUE. Conocida principalmente por la serie African Immortals, la escritora Tananarive Due (Tallahassee, Florida, EE.UU, 1966) es una de las autoras más prolíficas en la actualidad. Esta maestra del suspense basado en lo paranormal, entrelaza sus historias de terror con las diferentes realidades sociales. Llevan su firma otros títulos exitosos como The Good House, Ghost summer o Trial day. Tananarive Due comenzó su carrera como periodista en Miami donde dio forma a la que fue su primera novela, Entremedias, en el año 1995.

SHIRLEY JACKSON. La última, pero no por ello menos importante, de esta lista es Shirley Jackson. Recientemente su nombre ha llegado a un mayor público después de que la plataforma Netflix adaptase una de sus obras. El resultado fue The hunting of Hill House. Pero para los amantes del género, la californiana Shirley Jackson (1916- 1965) ya era conocida como la reina del terror.

Maestra del terror psicológico, sus historias rebuscan en la mente de sus personajes para colonizar la del lector. Entre sus páginas, Jackson crea ambientes angustiosos y claustrofóbicos en un entorno doméstico. Entre los escritores admiradores de la autora se encontraban Joyce Carol Oats, Stephen King, Neil Gaiman o Donna Tartt.

23 oct 2022 / 01:00
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