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Crimen machista y triple en Valga con los hijos de testigos

José Luis Abet mató a tiros a su excuñada, su exsuegra y su exmujer, cuando ésta llevaba a los menores al colegio // Posteriormente se entregó a la Guardia Civil de Ames

Agentes de homicidios junto al coche de Sandra y el cadáver. A la derecha, dos de las víctimas y el supuesto agresor. - FOTO: SANGIAO
Agentes de homicidios junto al coche de Sandra y el cadáver. A la derecha, dos de las víctimas y el supuesto agresor. - FOTO: SANGIAO

SOL ELVIRA VALGA/SANTIAGO  | 17.09.2019 
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La pequeña localidad pontevedresa de Valga despertó ayer conmocionada, por segunda vez en lo que va de año, por un triple crimen machista que también ha consternado a toda Galicia. Un hombre, José Luis Abet Lafuente, de 45 años, mataba a tiros a primera hora de la mañana a su exmujer, su exsuegra y su excuñada, en el momento en que la primera iba a llevar a los dos hijos que tenían en común, de 4 y 7 años de edad, al colegio. Según fuentes de la Guardia Civil de Pontevedra, encargada de la investigación, y de la Delegación del Gobierno en Galicia, los hechos se produjeron a las 8.00 de la mañana cuando la expareja, Sandra Boquete Jamardo, de 39 años, se disponía a llevar a sus hijos al colegio desde su domicilio de Carracido, en la parroquia de Cordeiro. Al comprobar que su exmarido se hallaba en las inmediaciones de la casa, la fallecida llamó a su madre, María Elena Jamardo Figueroa, de 58, y su hermana, Alba Boquete Jamardo, de 27 años, que se trasladaron de inmediato a la zona y, al parecer, tuvieron tiempo de avisar a la Guardia Civil.

Según el relato de los hechos, José Luis Abet (que ya había estado casado con anterioridad y tenía otro hijo de su primera relación) había estado trabajando toda la noche y a las seis de la mañana se dirigió hacia la vivienda de su exmujer. Allí, le disparó con un arma corta, para la que no tenía permiso, cuando se encontraba en el interior del coche junto a los dos hijos de la pareja, y posteriormente también mató a tiros a las otras dos mujeres en las inmediaciones de la casa. Llevaban más de dos años separados y obtuvieron el divorcio en enero de 2018, pero no constan denuncias previas ni órdenes de protección en vigor, según confirmaron los Servicios Sociales de Valga, la Delegación del Gobierno, la propia Guardia Civil y el alcalde.

Tras los asesinatos, el hombre se trasladó al Concello de Ames, a la casa que su madre tiene en Bertamiráns, desde donde llamó a la Guardia Civil para confesar los hechos. Una patrulla lo detuvo y lo llevó al cuartel de O Milladoiro. Minutos antes de las doce del mediodía fue conducido en un coche camuflado a la Comandancia de la Guardia Civil de Pontevedra. Tras tomarle declaración, el presunto homicida fue quien indicó a los investigadores donde se localizaba el arma, un revólver que fue hallado junto a una caja de munición por los buzos del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas de la Benemérica en aguas del río Tambre a su paso por municipio amiense. Una vez que finalice la investigación, el autor confeso pasará a disposición del Juzgado de Instrucción número 2 de Caldas de Reis, algo que se producirá previsiblemente hoy martes.

Hay que indicar que los vecinos de la zona no daban crédito a lo sucedido y aunque reconocían no conocer bien a la pareja había distintas opiniones sobre el presunto asesino. Un primo de la exmujer aseguraba que se trataba de un hombre "acosador y agresivo" mientras otras fuentes aseguraban que no se habían producido otros episodios violentos.

Hasta el lugar de los hechos se trasladó la juez de guardia y el fiscal jefe de la Comandancia de Pontevedra. Sobre las 13.00 horas se procedió al levantamiento de los cadáveres de las tres mujeres, que fueron trasladados al Instituto Anatómico Forense de Santiago donde se práctica la autopsia.

Tanto el vicepresidente de la Xunta, Alfonso Rueda, como el alcalde, José María Bello, se personaron en el lugar y condenaron los hechos. Rueda precisó que queda mucho por hacer en violencia de género y que "cada muerte es una tragedia". Por su parte, el Concello hizo público un comunicado de condena y el alcalde explicó que los dos menores, que estuvieron toda la mañana refugiados en la vivienda de unos vecinos, quedarán en casa de un familiar directo. La decisión se tomó de acuerdo con el equipo de psicólogos que descartó la opción llevarlos al domicilio de su abuelo, trabajador de mantenimiento del Concello, ya que "allí faltan su abuela y su tía".

Bello precisó que, según los datos recabados, "no había información de desavenencias" entre los padres de los menores y lamentó que en apenas seis meses su municipio haya tenido que ser protagonista de dos sucesos de esta naturaleza y de una lacra "contra la que queda mucho por hacer".

Desde la empresa en la que trabajaba Sandra, la compañía STAC, ubicada en el polígono padronés de Picusa, se remitió un comunicado de condena del triple crimen. Las oficinas permanecieron cerradas durante el día de ayer en señal de duelo.

TRES DÍAS DE LUTO Ya a las ocho de la tarde, los miembros de la Corporación de Valga, con el alcalde a la cabeza, celebraron un pleno extraordinario en el que tras condenar el crimen machista se decretaron tres días de luto oficial por el suceso. Además, según explicó el regidor, se paralizarán todas las actividades previstas y las banderas ondearán a media hasta. Tras la sesión plenaria los miembros del Concello se concentraron y guardaron un minuto de silencio, un gesto que se repitió ayer y repetirá hoy en muchos municipios gallegos.