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Había pelos de Diana atrapados en la brida

Para los forenses, fue el arma usada por Abuín para estrangularla // No descartan la violación pese a que no hallasen desgarros en la zona vaginal

Sentados frente al juez, los equipos de Fernando Serrulla, al fondo a la izqda., y de Blanco Pampín, de espaldas, con jersey rojo.  - FOTO: F. Blanco
Sentados frente al juez, los equipos de Fernando Serrulla, al fondo a la izqda., y de Blanco Pampín, de espaldas, con jersey rojo. - FOTO: F. Blanco

SUSO SOUTO   | 22.11.2019 
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Sólo el rianxeiro José Enrique Abuín Gey El Chicle sabe cómo, cuándo y dónde mató a la joven madrileña Diana Quer la madrugada del 22 de agosto de 2016 en A Pobra. Él, que se enfrenta a una petición de condena de prisión permanente revisable, sostiene que lo hizo "sin querer" estrangulándola con las manos en la calle Venecia, donde estaba robando gasoil, cuando se la encontró de frente, para evitar que gritase y le delatase. Por su parte, la Fiscalía y la acusación mantienen que la raptó en la zona más oscura del Paseo del Arenal, la metió en el maletero de su coche y la llevó a una nave de Rianxo donde presuntamente la habría violado y estrangulado con una brida, para luego lastrar su cuerpo y arrojarlo a un pozo, sellando así su macabro secreto durante 496 días.

Y, aunque los exhaustivos informes periciales y forenses apuntan en esta última dirección, el acusado sabe ya que será imposible demostrar al cien por cien que la agredió sexualmente. Quizá por eso ayer parecía saborear desde el banquillo el apasionante duelo de dos titanes del ámbito de la medicina legal: Fernando Serrulla (el forense que realizó la autopsia, responsable de la Unidad de Antropología Forense de Verín) y José Blanco Pampín (el que la revisó, jefe de Patología Forense del Imelga).

Como si de un (diplomático) careo se tratase, ambos pusieron sobre la mesa frente al tribunal que juzga a Abuín (en la Audiencia Provincial) sus conclusiones... y sus principales discrepancias.

Pero primero declararon Serrulla y su equipo (Inés Monteagudo y Alberto Fernández). Ellos explicaron que se drenó el pozo con dos cribas y se recuperaron "todos los fragmentos que pudimos encontrar", aunque faltaban, por ejemplo, varias falanges de las manos, y las uñas.

Siguiendo el protocolo habitual, se llevaron para su análisis la brida que apareció enredada en el pelo de la víctima, cerrada y formando una circunferencia de nueve centímetros de diámetro, más 47 desde el nudo hasta el extremo. Sin embargo, dado que se troceó, ya no se conserva entera.

Hasta ahora, en el juicio se había mostrado al jurado una similar. Pero ayer se vio una foto de la original, en la que se observa que quedaron atrapados varios cabellos. Este detalle tiene especial relevancia porque la defensa pone el acento en el hecho de que, dado que la cabeza (al igual que las manos) se desprendió al sacar el cadáver del pozo, no puede asegurarse que la brida estuviese circundando totalmente el cuello.

Alberto Fernández reconoció que "como siempre suele pasar, falta una foto que no se hizo, que en este caso es la del cráneo con el pelo colgando". "Es una foto muy importante", le dijo la letrada de la defensa, Fernanda Álvarez, a quien él respondió: "Lo sé, y lo siento. En aquel momento aún no estábamos capacitados para determinar que la brida pudiera ser el arma homicida".

Serrulla destacó la "especial relevancia" de la existencia de una fractura "muy específica" y que "no es normal" en el hueso hioides, que apunta hacia un estrangulamiento, y ha rechazado que pudiera realizarse de forma accidental, dado que, para que muera una persona, "se necesitan como mínimo cinco minutos de presión" tras perder la conciencia.

Al respecto, explicó que una persona que está siendo estrangulada "tarda en perder la conciencia entre 20 y 30 segundos", pero la muerte, que ocurre en una segunda fase, "requiere que se continúe la presión más allá". "Por eso uno no puede estrangularse a sí mismo si no es ahorcándose", ha dicho el forense, que ha estimado que para ello se necesitan "varios minutos de presión".

El hioides estaba mezclado con restos de saponificación. No se recuperó todo el hueso, sino unos fragmentos, porque tras casi 500 días en el agua "se pudo pulverizar". Al respecto, dijo que dicha fractura se produjo "en un momento perimortal (en el entorno de la muerte)" y que es "altamente probable" que fuese en vida.

Cree que "es muy difícil romper accidentalmente un hioides. Hay que ejercer una presión de forma muy concreta para romperlo. Desde mi punto de vista, hay que ejercer una presión de delante hacia atrás, de lo contrario es imposible de romper", subrayó. "En el caso de las mujeres, y sobre todo jóvenes, es más flexible".

 


NO HABÍA HEMATOMAS. Sobre el desprendimiento de las manos, consideran que es posible que estuviesen sometidas a presión (se hallaron trozos de cinta adhesiva en el pozo). En el cuerpo no se encontraron hematomas, aunque "tampoco es esperable" porque "todo lo que está en la piel se desprende, no se conserva. De hecho, tampoco vimos el tatuaje que tenía", comentaron.

Apuntaron que es posible que el cuerpo rotase dentro del pozo y que "si quedase lastrado la primera vez no habrían salido las moscas". Sobre su postura hiperextendida, dijeron que es normal, por el efecto del lastrado.

 


NO HALLARON DESGARROS. Sobre el estudio de la zona genital, no se hallaron desgarros, "lo cual no significa nada. No hallarlos no excluye nada. Las agresiones sexuales son muy variadas. Unas son muy violentas y otras no. Hay quien lucha activamente para evitarla y quien opta por esperar a que acabe. No sabemos la actitud que tuvo Diana", manifestaron, por lo que el análisis "no confirma, y no excluye" la violación.

Tampoco encontraron restos biológicos de varón, si bien "las posibilidades eran ínfimas. El milagro habría sido sacar ADN de ahí", indicaron. "¿Si hubiese habido alguna señal de agresión sexual, la habrían visto?", preguntó el juez Ángel Pantín. "Tendrían que haber sido muy intensas, como un gran desgarro, lo cual no se suele producir", respondieron.

Sí encontraron ADN de la víctima en el tanga, que estaba en el fondo. "¿Y por qué el agua pudo haber borrado restos orgánicos de la brida, como se dijo aquí, y no del tanga?", preguntó la defensora. La respuesta fue que "es una prenda impregnada de gran carga genética y un tejido absorvente".

Aunque los forenses estiman que "lo más razonable con mucho es el estrangulamiento con una brida", que su circunferencia de nueve centímetros es compatible con la necesaria para ello, y que dentro de la misma estaba "la gran mayoría del pelo", Serrulla reconoció que la rotura del hioides es compatible con un estrangulamiento con las manos.

También ha explicado que el "pequeño arrancamiento" encontrado en el hueso hioides "se provoca bien por ligamentos o bien por músculos que, al hacer una tracción más allá de la resistencia del hueso, arranca una parte".

El cuello de la víctima estaba "esqueletizado", esto es, sólo en hueso, lo que los expertos también creen que se debe a la elevada presión realizada en la zona, que hace que se descomponga antes. Asimismo, determinan que es posible que la posición hiperextendida en la que estaba el cadáver de la joven fuese compatible con que girase en el interior del pozo y que la postura de las piernas (abiertas y muy arqueadas) "no indica nada en asboluto" porque "dentro del agua se abrieron y se cerraron varias veces".

Hoy declaran, entre otros, los agentes que analizaron vestigios y huellas en el coche de Abuín.