El Correo Gallego

Noticia 1 de 1 Área de Compostela  |   RSS - Área de Compostela RSS

Homenaje en A Pobra al misionero Díaz de Rábago, quien recibió una medalla

Nació hace 102 años en la villa pobrense y lleva más de siete décadas de su vida desarrollando la labor evangelizadora

Por la izquierda, Patricia Lojo, Andrés Díaz de Rábago y Xosé Lois Piñeiro ayer al finalizar el acto en A Pobra - FOTO: ECG
Por la izquierda, Patricia Lojo, Andrés Díaz de Rábago y Xosé Lois Piñeiro ayer al finalizar el acto en A Pobra - FOTO: ECG

MARTA TORRES   | 22.10.2019 
A- A+

El Concello pobrense rindió ayer homenaje a Andrés Díaz de Rábago (A Pobra do Caramiñal, 1917) que con 102 años ha dedicado más de siete décadas de su vida a desarrollar la labor evangelizadora por distintos lugares de Asia. Un acto que estuvo presidido por el alcalde, Xosé Lois Piñeiro, y la concejala de Cultura, P­atricia Lojo.

Un tributo, que se suma a otro realizado por el anterior regidor, Isaac Maceiras, "pola súa traxectoria vital, digna de recoñecemento, por todo o tempo que leva fóra do seu pobo", señaló el mandatario local. Estuvo en el continente asiático, en China, Filipinas o Taiwán, haciendo una labor altruista, ayudando a los demás, "impresionando alá por onde vai co seu carácter afable, a súa forza e vitalidade", destacó. Su misión actual es la de cuidar enfermos en los hospitales, no como médico, sino como sacerdote.

El alcalde recordó que coincidió recientemente con el homenajeado en la gala de los XXX Premios Gallegos del Año en la que fue galardonado por este diario y "onde trasmitiu unha alegría digna de ter en conta por todos e todas nós", aseguró Xosé Lois Piñeiro.

Por su parte Díaz de Rábago afirmó "estar encantado de estar en mi pueblo, porque nací aquí el 3 de octubre de 1917 y nunca me olvidé de A Pobra, sobre todo del Nazareno". También dijo que al volver de nuevo "siento algo especial porque realmente creo que va ser la última".

Comentó que nació "en la casa de Faustino, en mi época se llamaba de don José Ramón Mariño" y aprovechó el viaje para ver la pila donde fue bautizado el día de su nacimiento y "ciertamente me emocioné". El misionero explicó la alegría que sentía "al estar aquí con el señor alcalde, que me ha recibido desde el primer momento con un gran cariño". Además, el homenajeado deleitó a los presentes con una canción para expresar que nunca dejó de ser de A Pobra. "He vivido en varios países del mundo y ahora llevo más de cincuenta años en Taiwán pero todavía soy de aquí", aseguró.

El acto finalizó con la entrega de la medalla número 68 de la edición única de Valle-Inclán.