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O Pino y París, unidos por la música

La joven Marina Fernández, que cursa estudios en la prestigiosa Schola Cantorum parisina, afirma que una de sus ilusiones sería tocar en el Centro Sociocultural Luis Seoane // Reside en la parroquia de Cerceda // Ensaya con el piano hasta siete horas diarias

Marina Fernández, centro, junto a sus padres Manoli y Antonio. - FOTO: M.J.
Marina Fernández, centro, junto a sus padres Manoli y Antonio. - FOTO: M.J.

MARÍA JOSÉ GOMEZ   | 21.01.2020 
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Tiene 26 años, la mirada tranquila y se define como tremendamente persistente. Esta discreta joven, que reside en la parroquia de San Miguel de Cerceda, en O Pino, es ya toda una promesa del piano; instrumento que forma parte de su vida casi desde que tiene uso de razón a raíz de un teclado que Antonio, su padre, tenía en casa y que no le dejaba tocar. Tenía cuatro años cuando se empeñó en ir a clase, sin ni siquiera saber leer. Y allá que fue. Han transcurrido 22 años desde entonces. Y hoy aquella niña cursa estudios en la prestigiosa Schola Cantorum de París bajo la tutela de Maurizio Moretti. Será en el escenario de este enclave galo, el auditorio Cesar Frank, donde actuará dentro de un par de meses. El mismo lugar donde todo un referente como Maurice Ravel estrenó su sonatina para piano.

Marina es una chica muy tranquila, con carácter, las ideas muy claras y cierta introversión. Una de las claves de su fulgurante curriculum es la disciplina a la que se somete diariamente, con ensayos que pueden alcanzar las siete horas diarias con sus correspondientes estiramientos musculares, pausas, estudios ... Aunque sus orígenes se sitúan en la localidad salmantina de Béjar, donde ya es todo un referente, el origen gallego de su padre, Antonio, provocó que la familia se mudase a O Pino hace catorce años. Su formación se completa en Santiago con la concertista Ilona Timchenko. Más tarde, accede al Conservatorio Superior de Música de A Coruña, con el pianista José Manuel Yáñez y el año pasado recibió clases en la reconocida Academia Marshall en Barcelona, previo a su reciente traslado a París.

A esto se suma las múltiples clases recibidas de prestigiosos nombres del mundo del piano como Luis Fernando Pérez, Rosa Torres, Marta Zabaleta, Rian de Waal, Igor Roma, Charles Rosen, Michael Lewin, Leslie Howard, Alexandr Gold, Evelina Vorotsova, Tommaso Cogato, Francesca Costa o Adriano Ambrosini entre otros. La joven afirma sin dudarlo que para conseguir una dedicación profesional se debe renunciar a tener una vida normal. Asevera que es una parte oculta que poca gente ve salvo la más cercana: miles de horas de ensayo, viajes en solitario, dolores musculares, desilusiones, renuncia a gran parte de la vida social de una joven de su edad, la competencia insana.

Al margen de aplausos, fotos o ramos de flores, Marina afirma que la disciplina es tan dura que se necesita también una importante fortaleza mental para afrontarla. Nos pone como ejemplo que una actuación de una hora necesita diez meses de preparación.

El currículum de esta joven promesa recoge también su integración en formaciones como la Banda de Música de Arca o ser la pianista de la Orquesta Universitaria de Santiago de Compostela desde 2018. Además, Ha tocado como solista con diferentes formaciones como la orquesta formada en el curso A-MI-LA-DO o la Banda Municipal de música de Béjar. No obstante, afirma sentir pena porque nunca ha tocado como solista ni en O Pino ni en ningún concello de su comarca. A su juicio, el Centro Sociocultural Luis Seoane es un sitio muy bueno para hacer un concierto, sola o con colaboraciones, y que también sería muy importante para despertar en los niños y jóvenes interés por la música.

A sus 26 años, ha interpretado ya piezas en escenarios por muchos enclaves de la geografía española, Portugal, Francia, Holanda o Inglaterra. No obstante, la joven reseña dos citas importantes el año pasado en su vida como pianista: la actuación con Illona Timchenko en el festival Camiños Sonoros en la Praza de Praterías con el concierto de Ravel para piano y orquesta, así como la interpretación de esta misma pieza en el Teatro Cervantes de Béjar.

Capítulo especial merece su entorno, el único que vive y comprende esta dedicación. Aunque Marina hace una referencia a sus padres, Manoli y Antonio, que siempre la han apoyado y se han esforzado al máximo para que ella pueda seguir formándose musicalmente. Lo hace teniendo como referentes a grandes figuras del piano como Horrovitz, Rubinstein, Richter, Aldo Ciccolini o Alicia de Larrocha.

Parte de estos pasos han sido dados en concursos, que la han llevado a obtener el primer premio en Star of the Albion (Londres) o el Premio Especial Trio Magrí. Aunque sin duda serán muchos más.

A la pregunta sobre qué significa el piano en su vida, la joven afirma sin el menor atisbo de duda que el piano lo es todo. En definitiva, no existe Marina sin piano.