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La revisión de la autopsia de Diana determina que fue crimen sexual

Revela que las fracturas de las vértebras cervicales las ocasionó un golpe directo en la nuca que no se detectó en la necropsia inicial // Descarta homicidio imprudente por estrangulación // Sin lesiones de autodefensa: la joven estaba aturdida por la agresión

Lugar de la nave desde donde accedía al sótano, donde fue escondida Diana Quer - FOTO: Fernando Blanco y X.M.Rey
Lugar de la nave desde donde accedía al sótano, donde fue escondida Diana Quer - FOTO: Fernando Blanco y X.M.Rey

X.CEA/ A.P.FIDALGO SANTIAGO  | 15.03.2019 
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Diana Quer sufrió una agresión de tipo sexual instantes antes de su muerte, recibió también un violento golpe directo en la nuca que le provocó fracturas en las cervicales con lo que se descarta el homicidio imprudente por estrangulación y la joven vivió una terrible agonía provocada por las actitudes de violencia extrema de José Enrique Abuin Gey, alias El chicle, que impidieron que adoptara posiciones de autodefensa o de decidida oposición al agresor: desde que llegó a la nave, la muchacha de solo 18 años estaba en manos de un depredador sexual.

Sus últimas horas fueron una auténtica pesadilla y el relato del Ministerio Fiscal en el escrito de acusación no pertenece al género imaginario. Se sustenta en un completo informe realizado por un equipo multidisciplinar del Instituto de Medicina Legal de Galicia (Imelga) dirigido por el jefe del servicio de Patología Forense, el doctor José Blanco Pampín.

La supervisión del caso de Diana Quer, encargada en su día por la Sección Sexta de la Audiencia Provincial de A Coruña, a petición de la acusación particular y de la Fiscalía ante las dudas que generaba el documento oficial de la autopsia, puso en marcha la revisión de todo el material disponible

El trabajo realizado precisa numerosas cuestiones que estaban en el aire, despeja posibles dudas desde un punto de vista científico y es decisivo, especialmente, en lo relativo a la existencia de una agresión de tipo sexual, premisa fundamental para sostener la petición de prisión permanente revisable para el supuesto agresor. Indica que la joven sufrió un fuerte golpe en la nuca, no observado durante la autopsia, que al parecer la habría privado de sentido o provocado su aturdimiento. Por otra parte, mediante estudios de Biomecánica, descarta de forma definitiva el homicidio imprudente por estrangulación, tal y como sostenía hasta el momento el acusado, al señalar que las características propias de la joven y la fuerza empleada por el agresor son incompatibles con un acto imprudente e involuntario.

La innovadora metodología seguida durante la revisión del caso ha sido clave para cuantificar estadísticamente el valor de las pruebas científicas practicadas, cuyo punto de partida era la inexistencia de semen tanto en la escena como en el cadáver de la joven. La principal aportación del equipo revisor ha sido la incorporación de estudios estadístico-matemáticos basados en la observación y análisis de una extensa serie de variables del crimen, de tipo conductuales, ambientales y datos procedentes de la propia autopsia, consiguiendo probar la existencia de un crimen sexual que incrimina al autor en un delito contra la libertad y la indemnidad sexual. La consideración del conjunto de los elementos circunstanciales y sometidos a análisis estadístico-matemático mediante el cálculo de probabilidades condicionadas (Bayesianas), "permite concluir que el hecho sea clasificado como delito contra la libertad e indemnidad sexual con una probabilidad que alcanza el 99,999%".

EL GOLPE EN LA NUCA. El trabajo del equipo de profesionales responde a varias preguntas de los abogados de la familia y del Ministerio Fiscal. Una se refiere a las fracturas de las vértebras del cuello de Diana: "¿Qué significado poseen para el supervisor las lesiones de las vértebras cervicales que se describen en la autopsia? ¿Puede concretar científicamente cuál es el mecanismo de producción? ¿dichas lesiones vertebrales provocarían el aturdimiento de Diana suprimiendo la posibilidad de defensa?

Ante la posibilidad de que las lesiones de las vértebras del cuello se produjeran en el propio estrangulamiento, el doctor Blanco Pampín indica en el trabajo que nunca vio esa asociación en el ejercicio de su actividad (lleva realizadas varios miles de autopsias), y que tampoco se encuentra descrita en la literatura médico-legal a excepción de un caso, pero de naturaleza diferente. Por otra parte, observa contradicciones sobre este aspecto en los dictámenes forenses realizados previamente. Así, en la página 5, las fracturas se atribuyen a "una flexión forzada con rotación del cuello en los intentos de la víctima de liberarse de la brida", mientras que en la página 2 del informe complementario se señala la "inmovilización muy violenta con el cuello en flexión y/o rotación muy forzada". No existe pues un criterio unánime en este sentido por parte de los expertos.

Asegura que tampoco cabe considerar ninguna similitud con la denominada "fractura del ahorcado" y alude a estudios amplios que permiten excluir con seguridad la posibilidad de que las roturas de las apófisis espinosas pudieran deberse a ninguno de los mecanismos analizados (compresión, distracción, flexión, extensión, rotación, flexión lateral y sus posibles combinaciones). "En consecuencia debe admitirse que el mecanismo de producción responsable de dichas fracturas es el golpe directo sobre la región afectada con un objeto contundente (golpe en la nuca)", se señala en la revisión de la primera necropsia.

"La posibilidad de lesiones espinosas de las vértebras cervicales C3-C5 por el mecanismo de hiperflexión podría llegar a admitirse, siempre como algo posible aunque extremadamente improbable", señala el doctor Blanco desde su punto de vista profesional.

LA ESTRANGULACIÓN. En el expediente figura otra cuestión sobre la posibilidad del homicidio imprudente por estrangulación y, de hecho las acusaciones, plantearon al supervisor de la nueva necropsia si "considera que la fractura del hueso hioides que presentaba ha podido producirse de forma accidental o por maniobras imprudentes del autor o de la víctima o, por el contrario, es una lesión dolosa característica de la estrangulación homicida".

Se considera que en el caso particular de la asesinada y teniendo en cuenta su edad, su talla, su sexo y su peso, la fuerza necesaria para la fractura del hueso hioides (lo conocemos vulgarmente por nuez del cuello) "ha sido considerable, de naturaleza dolosa más allá de cualquier duda razonable (caídas, precipitaciones, traumatismos contusos, maniobras intempestivas de resucitación cardiopulmonar, degluciones de bolo alimenticio gigantes, accidentes de tráfico, etc...)"

Se descartaría, además, la posibilidad de que la fractura la hayan causado los propios forenses durante la realización autopsia, pues ha sido observada en una fase diferente a la disección del cadáver.

"En opinión del supervisor, la brida que aparece rodeando los cabellos de la víctima de nueve centímetros de diámetro ¿podría comprimir completamente el cuello ocasionándole la muerte de forma innegable?", es otra de las dudas que se plantearon a los expertos que participaron en la supervisión de la autopsia de Diana Quer y su respuesta apunta que "la brida de plástico hallada entre los cabellos al nivel del cuello, por su diámetro y características, es compatible con la compresión total del cuello y los efectos fisiopatológicos que ello comporta (anoxia encefálica por reducción crítica de la vía aérea y los vasos sanguíneos, es decir, falta de oxígeno en el cerebro)".

"El diámetro de la circunferencia que configuraba la brida (nueve centímetros) es incompatible con la integridad del hioides", asevera el documento antes de concluir que "no cabe duda de que una ligadura como la encontrada sobre el cadáver posee una altísima capacidad vulnerante y efectivamente letal. La disposición de una abundante cantidad de cabellos de la víctima, introducidos en el interior de la brida, corrobora la hipótesis según la cual esta se encontraba originalmente rodeando y comprimiendo el cuello" de la muchacha.

Por otra parte, reconoce que ni en las descripciones de la autopsia, ni a lo largo de la observación minuciosa de las imágenes que tomaron los médicos y la Guardia Civil, se han podido identificar lesiones propias de autodefensa o de decidida oposición al agresor. Lo que hace pensar que Diana Quer fue asaltada y golpeada, en el primer momento, por la espalda sin que ella pudiera defenderse y que permaneció inconsciente y atada a merced del asesino.

EL LASTRE PARA ARRASTRAR EL CUERPO AL FONDO DEL POZO. Es otro de los aspectos que salieron a la luz tras conocerse la acusación de la Fiscalía, quien, precisamente, demandó una respuesta sobre el momento en el que se produjo ese hecho con la evidente intención de ocultar, todavía más el cadáver de la joven en el fondo de un pozo que estaba lleno de agua.

"¿Es posible que el cable eléctrico atado a los dos adobes pudiera ser colocado en el cuerpo de la víctima antes de ser introducido en el pozo?". La revisión de la autopsia explica que si no se lastra, el cadáver puede aflorar a la superficie en poco tiempo.

"La morfología de ella y las dimensiones del pozo no constituyen un impedimento para que eso pueda ocurrir", añaden los forenses. La colocación del lastre antes de depositar el cuerpo en el pozo, apunta el documento, dificulta enormemente su introducción y al mismo tiempo impide los movimientos rotatorios del cadáver, su finalidad es precisamente dificultar tales movimientos y asegurar su permanencia en el fondo. Señalan también que la secuencia cronológica más verosímil es la de lastrar el cadáver una vez introducido en el pozo sin que sea posible determinar el intervalo de tiempo transcurrido.

Son muchos y complejos los enigmas que rodean este impactante suceso ocurrido en Galicia, que conmocionó a la opinión pública de toda España.

EQUIPO FORENSE

Un tribunal de la sección Sexta de la Audiencia Provincial de A Coruña, con sede en Santiago, será el encargado de juzgar, con jurado, a José Enrique Abuín Gey. Precisamente ese órgano fue el que, a petición de los abogados de la familia de Diana Quer y el Ministerio Público, ordenó la realización de una supervisión de todos los elementos que figuraban en las investigaciones, en especial la autopsia realizada tras la aparición del cadáver. El encargo se le realizó al Instituto de Medicina Legal de Galicia (Imelga) donde se formó un equipo de forenses compuesto por una antropóloga, una psicóloga, una patóloga, un experto en Neurocirugía y un doctor en Matemáticas, dirigidos todos ellos por el jefe del Servicio de Patología del citado Instituto, el doctor José Blanco Pampín.