El Correo Gallego

Noticia 23 de 31 noticia anterior de Rianxo Área de Compostela » Rianxo

Jubilados de Rianxo esperan sentados su inminente desalojo

Tras la sentencia que les obliga a dejar su sede, dicen que no opondrán resistencia ante Portos

El presidente del Club de Jubilados, Luis Figueira, izqda., ayer jugando a las cartas - FOTO: SUSO SOUTO
El presidente del Club de Jubilados, Luis Figueira, izqda., ayer jugando a las cartas - FOTO: SUSO SOUTO

SUSO SOUTO RIANXO   | 26.04.2019 
A- A+

Los más de 180 socios y socias del Club de Jubilados de Rianxo han decidido poner límite a su resistencia al desalojo de su sede, que desde hace casi dos décadas vienen ocupando en un local anexo a la lonja.

Y es que, tras haberse atrincherado y negado a abandonarlo incluso cuando en 2017 una sentencia firme les obligaba a hacerlo a raíz de una denuncia presentada por la cofradía, ahora esperan sentados a que representantes de Portos (organismo propietario de la instalación) acudan para cambiar la cerradura.

Eso sí: cuando lleguen, les encontrarán allí... jugando a las cartas. "De todas formas, non penso que se atrevan a vir en plena campaña electoral. Levan seis anos ameazando con desaloxarnos, pero seguimos agardando", decía ayer el presidente de la citada entidad, Luis Figueira.

De hecho, en junio del año pasado ya recibieron el primer ultimatum y, entonces, acordaron encerrarse en caso de que se intentase ejecutar su expulsión. El último plazo venció el día 15.

Entre este grupo de rianxeiros, los ánimos están bajos, porque, cuando ya no puedan reunirse allí, "cada un terase que buscar a vida como poida", señala.

Podrían volver a juntarse para compartir sus actividades en el renovado inmueble del Liceo, en el que el Concello acomete una importante inversión. Pero ellos se niegan alegando que "ten varias plantas e moitas escaleiras", aunque se instalará un ascensor.

En 2001, el entonces patrón mayor, Baltasar Rodríguez, cedió al colectivo el local de 200 m2 anexo a la lonja que el pósito tiene en concesión. Pero en 2016, su sucesor, Miguel Ángel Iglesias, lo reclamó por vía judicial, entre otras cosas porque es la cofradía la que está pagando por él 6.000 euros de luz y agua al año.