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Un nuevo incendio en las ruinas de la fábrica Hadasa, en A Pobra, reabre el debate sobre su peligro

El Concello solicitó hace meses a los actuales dueños el vaciado de la nave y el derribo de la chimenea

Está pegada a un parque infantil, y en su interior hay basura, escombros, uralitas, redes y depósitos de cloro

Un bombero durante las tareas de extinción en el incendio de este sábado.

Un bombero durante las tareas de extinción en el incendio de este sábado. / Cedida

A Pobra

Un nuevo incendio registrado la tarde de este sábado en las ruinas de la antigua fábrica de harinas de pescado Hadasa, ubicada en la zona de A Ribeiriña, en A Pobra, reabre en el municipio el debate en torno al peligro de las instalaciones y a la necesidad de proceder a su vaciado y al derribo de la chimenea, que presenta importantes grietas.

En esta ocasión, los bomberos de Ribeira y los efectivos de Protección Civil de A Pobra trabajaron durante dos horas en las tareas de extinción, complicadas por la existencia de gran cantidad de basura y escombros en el interior de una nave que lleva décadas abandonada.

Según informó a este diario el alcalde, José Carlos Vidal, el incendio se produjo en un montículo de basura y escombros, pero en la nave hay también redes, uralitas y otros residuos contaminantes, así como "depósitos de cloro".

Las instalaciones son actualmente propiedad de un grupo de acreedores (extrabajadores de la fábrica) a los que el Concello se dirigió hace unos meses, a través del síndico que les representa, para solicitarles el vaciado de la nave, el cambio de la cubierta y el derribo de la chimenea, que presenta importantes grietas y corre riesgo de desplome.

En el operativo participaron también agentes de la Policía Local de A Pobra y de la Guardia Civil de Boiro. En principio, se apunta a la posibilidad de que el fuego se originase por una hoguera realizada por alguien que accediese a la nave para cobijarse.

El de este sábado no es el primer incendio que se registra en dicha edificación. El más grave ocurrió en octubre de 2021. En aquella ocasión las llamas se iniciaron en unas maderas existentes entre los escombros y afectaron a la cubierta de la nave.

El Concello solicitó hace años a Costas el derribo de las instalaciones debido a su peligrosidad (están pegadas a un parque público). Sin embargo, ahora la nave es propiedad de los acreedores, a los que el Concello no ha solicitado el derribo de la totalidad de la misma.

La edificación ocupa una superficie construida de 2.430 m2 en una parcela de 5.601. La fábrica dejó de estar operativa hace más de 20 años y su concesión se declaró caducada por falta de uso.

Ya en 2009 el entonces Ministerio de Medio Ambiente tenía un proyecto para derribarla y acometer la regeneración medioambiental de la zona, eliminando también el relleno con el que se ganó terreno al mar, recuperando la zona originaria de la servidumbre de tránsito y regenerando esa franja litoral con un paseo peatonal.

Un ambicioso proyecto que Costas del Estado tenía previsto que culminase en 2011, pero que se truncó sin que se llegase a encender la piqueta cuando los liquidadores de la vieja factoría presentaron un contencioso-administrativo contra el expediente de caducidad de la concesión, alegando que no toda la edificación está en dominio público marítimo-terrestre. Además, alegaban que la estructura no se puede demoler hasta que los acreedores cobren lo que se les adeuda.

En 2010 Costas sí logró llevar a cabo el derribo de la antigua fábrica La onza de oro, ubicada justo al lado de Hadasa y que ocupaba una superficie construida de 4.647 metros cuadrados en un recinto de 7.454.

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