Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

MEDIO RURAL

Apuntan a un ‘mercado negro’ detrás de la desaparición de equinos en Barbanza

Los ganaderos llevan denunciando la pérdida de reses desde hace dos años

Yegua abatida de un disparo en un monte de Boiro.

Yegua abatida de un disparo en un monte de Boiro. / Cedida

Porto do Son

La alarma que saltó en 2023 en los montes de Barbanza por la muerte a tiros de más de una decena de caballos en la zona de O Iroite vuelve a la actualidad tras la aparición, el pasado martes, de una yegua preñada abatida de un disparo y de la desaparición de unos 60 equinos en los últimos dos años.

Una situación que preocupa y mucho a los ganaderos. Carlos Ventoso, de Porto do Son, perdió «18 cabalos, todos adultos», y asegura «xa levamos tempo botando en falta cabalos no monte, e temos presentadas varias denuncias». Al principio, explica, «botámoslle a culpa ao lobo, porque hai moito, pero ao ver que estaban a desaparecer manadas enteiras, xa empezamos a sospeitar».

Os lobos deixan restos

De hecho, añade, «se os animais son atacados polos lobos sempre deixan restos do animal, pero dos cabalos que faltan non hai rastro deles». Por ello, sospechan que detrás de estas desapariciones podría haber un mercado negro de este ganado. Y ello, a pesar que muchos de los equinos cuentan con chip, y todos están «marcados nas orellas e a ferro, como se fixo toda a vida», señala Antonio.

No obstante, señala, «os chips colócanse baixo a pel e é moi fácil conseguir un detector e quitarllos aos animais».

Además, señala Carlos, resulta relativamente fácil llevarse a los equinos «pois están sós no monte e penso que xa teñen controlada tamén á xente, e saben que, pola semana, como a maioría traballa, non adoitan subir ao monte».

Posible represalia

La aparición de otra yegua abatida por un disparo, como ya sucediera en 2023 con más de una decena de caballos, no hace más que reafirmar la convicción de que detrás de las desapariciones están intereses ocultos. Los ganaderos afectados piensan que «isto pode ser un aviso ou represalia polas denuncias presentadas», afirma Carlos.

Una situación que, unida a otros factores, está mermando los ánimos de los ganaderos de la zona. «Agora xa só somos seis ou sete os que temos gando no monte Iroite, e nos últimos anos as reses diminuiron máis dun 50%», señala. «Xa estabamos amolados polos danos que facía o lobo, e agora isto», engade resignado Carlos.

La Guardia Civil abrió una nueva investigación para tratar de esclarecer unos hechos que están provocando, además de preocupación, unas pérdidas económicas muy cuantiosas a los ganaderos.

Tracking Pixel Contents