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De bateeiro a olivarero

Gonzalo García Lustres se dedica desde los 21 años al cultivo del mejillón, en el que se inició con su padre. A los 50, lejos de soñar con la jubilación, decidió cambiar de rumbo y emprender. Acaba de lanzar al mercado una marca de aceite de oliva virgen extra elaborado con dos variedades autóctonas de olivos que cosecha en Boiro y A Baña

El boirense Gonzalo García Lustres, con dos botellas de Olea Atlántica.

El boirense Gonzalo García Lustres, con dos botellas de Olea Atlántica. / Suso Souto

Boiro

Es más que probable que, al hablar de olivos, el buscador de Google o la IA le remitan a Jaén. Pero en Galicia hay 21 variedades autóctonas de olivos, que fueron identificadas por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Y muy apreciadas, por cierto.

Pues bien: en la pequeña aldea de Runs, en Boiro, crecen cientos de olivos de las variedades Brava Galega y Mansa Galega, en una finca de 5.000 m2. De allí salieron las primeras aceitunas con las que Gonzalo García Lustres y su esposa, Rosa María Carril Villar, acaban de lanzar su aceite de oliva virgen extra al mercado gourmet bajo la marca Olea Atlántica.

Gonzalo es bateeiro desde los 21 años, cuando se inició en el cultivo del mejillón de la mano de su padre. Pero en 2020 decidió hacer un cambio de rumbo en su travesía.

«Las tierras de la familia estaban sin producción; no sabíamos a qué dedicarlas. Me enteré de que en Galicia hay identificadas 21 variedades autóctonas de olivos... y me interesé por el asunto», dice.

Fue entonces cuando, sin dejar su actividad en el mar, se incorporó como usuario al Lab Barbanza, el centro municipal de formación, innovación y emprendimiento del Concello de Boiro, que cuenta con talleres, aulas, espacio coworking y vivero de empresas. Un complejo en el que actualmente incuban sus proyectos una veintena de emprendedores y emprendedoras.

Gonzalo y Rosa María empezaron en Runs con una plantación de 5.000 m2 de olivos de las variedades Brava Galega y Mansa Galega, y un año después adquirieron una parcela de 3,5 hectáreas en A Baña, donde también hicieron una plantación. En total suman un millar de olivos.

Y, tras una primera cosecha experimental, acaban de lanzar al mercado su aceite, con la marca Olea Atlántica y bajo el sello de calidad Runs AOVE Terra Galega. «De momento, nuestra producción es limitada, de 200 litros, con una comercialización centrada en el mercado gourmet», explica Gonzalo García.

«Se trata de una cosecha temprana, en verde, de una calidad extraordinaria, pues el nivel de antioxidante y polifenol es muy alto», indica. Por supuesto, ya piensa en redimensionar la producción y ampliar el mercado.

José Ramón Romero y Alberto Lojo, izquierda, entre los asistentes al showcooking en el que se presentó Olea Atlántica.

José Ramón Romero y Roberto Lojo, izquierda, entre los asistentes al showcooking en el que se presentó Olea Atlántica. / Suso Souto

«Los olivos que plantamos tienen ahora cinco años. Será a los diez o doce cuando estén en plena producción, por lo que prevemos ir ampliando el negocio cada año», señala. "La Brava Galega y la Mansa Galega son, precisamente, las dos primeras variedades autóctonas de Galicia que se identificaron», comenta.

Recolección a mano

Gonzalo y Rosa María realizan en sus explotaciones el cuidado de los olivos, la cosecha a mano, el embotellado (en frascos de 250 y de 500 centilitros) y el etiquetado, pero, para el proceso de molturación (trituración, molienda y destilado de las aceitunas) llevan el producto a almazaras de Arnoia.

Los dos tienen claro que juegan con un factor clave para diferenciarse en el mercado: un producto autóctono. «Producir aceite en Galicia no es fácil; hay mucha humedad y, en consecuencia, los hongos son una amenaza en las plantaciones. Pero se trata de variedades adaptadas a nuestro clima», indica Gonzalo, que ahora trabaja en el mar y en el campo.

A la presentación de Olea Atlántica asistieron este sábado el alcalde de Boiro, José Ramón Romero, y el edil de Comercio, Formación e Emprego, Roberto Lojo.

El chef Alberto Carou, de O Curral do Marqués, de Rianxo, protagonizó un showcooking con el aceite de la citada marca; un aceite singular, muy diferente a los producidos en otras regiones de España, que destaca por su aroma herbáceo y floral con notas dulces y un retrogusto potente y original.

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