Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Alertan de desprendimientos en la centenaria muralla de Aguiño: "El tiempo corre en contra"

Fue construida a principios del siglo veinte con un sistema denominado junta seca (sin conglomerante), considerada por la Unesco como patrimonio cultural inmaterial

Uno de los tramos perdidos de la centenaria muralla de Aguiño.

Uno de los tramos perdidos de la centenaria muralla de Aguiño. / Cedida

Ribeira

En la playa de A Muralla, en la parroquia ribeirense de Aguiño, permanece en pie (aún) un largo y centenario muro de piedra, de cientos de metros de perímetro y de más de dos metros de altura, construido a junta seca, que no solo da nombre al lugar, sino que forma parte de la memoria colectiva de los vecinos, del paisaje y de la identidad del pueblo.

La junta seca es un sistema tradicional de construcción consistente en asentar piedras de forma sólida sin unirlas con ningún conglomerante.

Una técnica, por cierto, considerada por la Unesco como patrimonio cultural inmaterial (la candidatura fue respaldada por España, Grecia, Chipre, Francia, Croacia, Eslovenia, Italia y Suiza).

Al parecer, la muralla de Aguiño no está catalogada por Patrimonio, aunque sí goza de protección, según normativas internacionales que le otorgan el estatus de bien patrimonial por el mero hecho de tener más de un siglo.

Aunque se desconoce la fecha exacta de su construcción, de la antigüedad de dicha muralla, que es de propiedad privada, da fe el propio topónimo con el que bautizaron ese lugar quienes acudían allí a la playa en un siglo veinte en ciernes.

La muralla de Aguiño tiene unos tres kilómetros de perímetro y una altura de más de dos metros.

La muralla de Aguiño tiene cientos de metros de perímetro y una altura de más de dos metros. / Cedida

Pero ese elemento patrimonial está en peligro. La Asociación para a Defensa do Patrimonio Cultural de Galicia alerta del "abandono, falta de mantenimiento e inacción", que están provocando su progresivo derrumbamiento.

"Cada piedra que cae es una pérdida irreparable. No estamos ante un vestigio desaparecido, ni ante un recuerdo simbólico: estamos ante un bien que aún puede y debe ser salvado", señala Carlos Henrique Fernández-Coto, presidente de dicha entidad.

"Desde el respeto institucional, pero con la máxima firmeza, exigimos a las administraciones competentes que actúen de manera inmediata. Las leyes de protección del patrimonio existen para ser aplicadas, y este es un caso claro en el que hace falta ejercerlas sin más demora", añade.

En opinión de Fernández-Coto, la muralla de Aguiño "no puede quedar a merced del tiempo ni de la desidia". "Proteger, conservar y restaurar es una obligación legal, pero también un deber moral con nuestro legado y con las generaciones futuras", indica.

"Aún estamos a tiempo. Pero el tiempo, ahora, corre en contra", advierte.

Al igual que Fernández-Coto, los vecinos de Aguiño temen que, si no se adoptan medidas urgentes para restaurar y conservar la muralla, acabe cayendo en el terreno de los hechos consumados por los continuos desprendimientos y, algún día, no haya nada que proteger.

Tracking Pixel Contents