Senderistas perdidos, lesionados, desorientados, exhaustos... ¿Por qué hay tantos rescates en el Monte Pindo?
En el último año, los equipos de emergencias han tenido que evacuar a casi una veintena de personas
La clave se oculta entre la maleza del emblemático macizo carnotano

Un grupo se denderistas franceses observa cómo el helicóptero 'Pesca-I' evacúa a su compañera, el pasado viernes en el Monte Pindo. / Cedida
El emblemático Monte Pindo se yergue majestuoso en Carnota, a los pies del mar, como un gigante de 642 metros de altura. Esta mole granítica alberga infinidad de leyendas que hablan de tesoros, de reinas, de brujas...
Se cuenta también que en el Monte Pindo rendían culto al sol los celtas, que hicieron de él su Olimpo. La erosión convirtió este macizo en un llamativo conjunto de extrañas figuras zoomorfas y antropomorfas que la imaginación popular atribuyó, a menudo, a fuerzas sobrenaturales. Sus rocas parecen querer transformarse ante nuestros ojos en gigantes, guerreros, tortugas, águilas...
Fueron muchos los republicanos que durante la Guerra Civil buscaron cobijo en este monte, aprovechando los caprichos de la naturaleza para refugiarse en ella.
El rocoso y empinado Monte Pindo está poblado por una abrupta y escarpada vegetación que le otorga, a partes iguales, belleza e imponencia. Por todo ello, el macizo atrae a numerosos amantes del senderismo, que se adentran en él a través de sus rutas señalizadas para explorar un tesoro de alto valor geológico, etnográfico, botánico y paisajístico.
Por su monumentalidad y su orografía, el Monte Pindo no es en sí mismo un lugar peligroso, pero sí conviene subirlo con el respeto que reclama.

Uno de los espectaculares lugares del Monte Pindo. / Cedida
Especialmente en la primavera y el verano, son frecuentes las llamadas a Emergencias de senderistas que se lesionan, se desorientan o se extravían allí. En el último año tuvieron que ser rescatadas aproximadamente una veintena de personas (varias de ellas en grupos), en muchos casos evacuadas por vía aérea en operativos nada fáciles por razones obvias.
¿Qué pasa en el Monte Pindo? ¿Por qué tanto SOS? La clave está... entre la maleza.
La razón fundamental por la que algunos senderistas acaban perdidos, desorientados, exhaustos o lesionados la apunta uno de los efectivos del Grupo de Emergencias Supramunicipal (GES) de Muros, el equipo encargado de los rescates en el Monte Pindo.
"Es un monte con un gran desnivel y, como limpiar la maleza resulta muy complicado, cuando esta crece demasiado tras las épocas de lluvias, acaba invadiendo los senderos", explica.
"Encontrar esos itinerarios y caminar sin resbalar se convierte entonces en una tarea complicada en esas circunstancias", añade.
Si a ello se le suman el desconocimiento de la zona, el nerviosismo de verse atrapado y aislado en lo desconocido (o en la noche) y, a veces, en unas condiciones meteorológicas complicadas, el misterio del Monte Pindo se torna en lógica.
Se puede pedir auxilio a gritos. Ayudará el eco. Pero, en esas situaciones, el mejor aliado es... un teléfono móvil.
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