Diez años del crimen de Diana Quer: los 496 días de una investigación retransmitida en tiempo real
Fue uno de los casos más mediáticos de los últimos años y su cobertura hizo temblar los cimientos del periodismo
El rianxeiro Enrique Abuín, El Chicle, cumple prisión permanente revisable por el rapto, abuso sexual y asesinato de la joven madrileña

Juan Carlos Quer, el padre de Diana, junto a sus abogados, señalando al cielo el día que se hizo público el veredicto. / Xoán Álvarez
Este sábado 22 de agosto se cumplirán diez años de uno de los crímenes más horrendos (y mediáticos) de los últimos años en España. Un crimen cuya investigación se prolongó durante 496 días, hasta que su autor acabó por confesarlo y desvelar dónde había ocultado el cadáver. Se cumplen diez años del asesinato de Diana Quer, cometido en A Pobra por el rianxeiro José Enrique Abuín Gey, El Chicle, que cumple por ello la pena de prisión permanente revisable.
Diana, una estudiante de Bachillerato de 18 años, residente en Pozuelo de Alarcón (Madrid), estaba de vacaciones en A Pobra, en el chalé familiar de Cabío, con su hermana y su madre.
La noche del domingo 21 de agosto de 2016 salió con unas amigas a las fiestas de Os Pincheiros de A Pobra. La vivienda está a algo más de un kilómetro del centro; un trayecto que se inicia en el paseo marítimo del Arenal y que continúa ante unas naves en ruinas hacia el puente de San Antón.

Juan Carlos Quer y Diana López-Pinel, con fotos de Diana en un acto contra la no derogación de la prisión permanente revisable, en 2018. / J. P. Gandul
En ese tramo del paseo, a la altura de la marisma de A Xunqueira, se habían instalado esos días los feriantes de las atracciones con sus camiones y autocaravanas. El camino a casa continúa luego entre penumbras por un pequeño núcleo de casas dispersas.
El mensaje: "Me estoy acojonando. Un gitano me estaba llamando"
Diana inició el recorrido hacia su casa a las 02.28 horas. Un minuto después le dice a un amigo por WhatsApp: "Me voy para casa".
A las 02.40, cuando había sobrepasado el oscuro callejón que conecta el paseo marítimo con la calle Venecia, le escribe a su amigo: "Me estoy acojonando. Un gitano me estaba llamando".
Cuando su interlocutor le pregunta "¿Y qué te ha dicho?" a las 02.42, ella responde: "Morena, ven aquí". A las 02.43 hace una llamada infructuosa a su amiga Zaida, y su terminal deja de emitir señal a las 02.58.
En ese intervalo de 15 minutos, El Chicle (entonces tenía 41 años), que estaba robando gasoil en camiones de feriantes, agazapado en la oscuridad, abordó a Diana, la golpeó, la inmovilizó, la introdujo en el maletero de su coche, le quitó el móvil y se dio a la fuga en dirección a Rianxo.
El vehículo fue captado por la videocámara de una gasolinera accediendo a la autovía del Barbanza. Desde entonces, su móvil compartirá geoposicionamientos espacio-temporales con el de Diana hasta que el terminal de ella deja de dar señal a las 02.58, cuando Abuín lo arroja a la ría desde el viaducto de Taragoña.
El Chicle llevó a Diana a una nave industrial abandonada en Asados (Rianxo), donde, teniendo sometida a la víctima mediante el uso de la fuerza física, la desnudó y realizó con ella actos de contenido sexual que no se pudieron determinar.

José Enrique Abuín, 'El Chicle', durante una de las sesiones del juicio. / Xoán Rey
Con la finalidad de acabar con su vida o al menos asumiendo que con ello podía causarle la muerte, le puso una brida plástica de más de 40 centímetros de longitud en el cuello y la apretó fuertemente, lo que le produjo la muerte por estrangulamiento.
Tras ello, arrojó el cuerpo desnudo de Diana a un pozo lleno de agua dulce que había en la nave, donde también tiró el bolso con sus efectos personales. Después de cerrar el pozo con su tapa, se marchó, limpió el vehículo y se deshizo de la ropa de la joven. Días más tarde, regresó al lugar y lastró el cuerpo con bloques de adobe unidos por cables para que no emergiera.
Unos días antes, el 8 de agosto, el Concello de Rianxo había requerido a la empresa propietaria de la nave para que la limpiara y la cerrara. Lo haría en septiembre, cuando el cadáver de Diana Quer se encontraba ya en el interior del pozo.
El ruido mediático
Tras la denuncia de la desaparición se activa un amplio operativo de búsqueda. Se realiza además un ingente trabajo para analizar las 15.000 matrículas grabadas la noche que desapareció Diana por las cámaras de las gasolineras, de la autovía, de establecimientos comerciales y del peaje de la autopista en Padrón, así como las imágenes de asistentes a las fiestas.
Mientras, la atención mediática crece de manera exponencial día a día. Las audiencias se retroalimentan en torno a un caso contaminado por contradicciones, imprecisiones y falsedades, pero también por elementos que alimentaban el morbo: una chica joven; una familia de alto poder adquisitivo; un círculo de amistades con personajes populares (entre ellos, Fonsi Nieto o Arancha de Benito); la publicación de fotos sensibles de Diana, extraídas de sus redes sociales y elevadas a portadas; las elucubraciones sobre una huida voluntaria o un secuestro; unos padres separados, con una relación fría y que se cruzaban acusaciones sobre conflictos familiares; los testimonios de varias personas que aseguraban haber visto a Diana en Lugo a mediados de septiembre con un hombre mayor que hablaba en inglés...
Un medio llegó a publicar incluso el informe psicológico de Diana, y fotos sin pixelar de su hermana, entonces menor.
La familia de Diana tuvo que soportar las ofensivas e insultantes informaciones de algunos medios.
Estos son algunos de los titulares de informaciones que el tiempo acabaría por poner en su sitio: "La investigación descarta que el móvil de Diana fuera lanzado desde el puente"; "El móvil de Diana fue destruido antes de ser arrojado al mar"; "¿Te has fijado? ¡Qué raro! El testimonio de dos jóvenes esclarece el caso Diana Quer"; "Identifican al conductor del vehículo al que se subió Diana Quer en Taragoña"; "Diana Quer se subió a un coche con tres personas y quedó con una cuarta en otro"; "Qué es lo que sabe Valeria, la enigmática hermana de Diana Quer".
Frente a ese ruido mediático, la Unidad Central Operativa (UCO) trabajaba en silencio.
Un vuelco en la investigación: un mariscador encuentra el móvil de Diana
El análisis de los posicionamientos del móvil de Diana había permitido inferir que, dada la velocidad de los mismos en ese margen de tiempo y en un tramo de 16 km, iba en un vehículo.
El 27 de octubre la investigación da un vuelco. Un mariscador encuentra un móvil mientras extrae almejas bajo el viaducto de Taragoña. Es el de Diana. Y ese hallazgo no es baladí; primero, porque confirma la desaparición forzosa; y segundo, porque plantea el reto de recuperar valiosa información.
El 24 de noviembre, El Chicle se siente vigilado y seguido por la Guardia Civil y llama a un agente para preguntar por qué. Para entonces, es el principal sospechoso. Un vehículo de similares características al suyo es grabado por una cámara de una gasolinera saliendo de A Pobra a la misma hora que el móvil de Diana marca el itinerario A Pobra-Taragoña.
Sin embargo, una pieza no encaja: la geolocalización de ambos móviles indicaba que habían salido de A Pobra al mismo tiempo, pero por lugares diferentes. Este misterio se resolvería unos meses después.
Abuín sostenía que la noche del 22 de agosto estaba en las fiestas de A Pobra con su esposa, Rosario Rodríguez, que le dio coartada. Ella dijo que ambos estuvieron esa noche robando gasoil en A Pobra. El 5 de diciembre, los cuñados de El Chicle apuntalan esa coartada.

Juan Carlos Quer, junto a una foto de Diana, en un acto celebrado en su memoria en A Pobra en 2018. / Noe Parga
Muchas evidencias, pero sin pruebas: el archivo provisional de la causa
La investigación no avanza de manera significativa. La UCO tiene muchas evidencias, pero ninguna prueba contra El Chicle. El 19 de abril de 2017, el Juzgado de Instrucción nº 1 de Ribeira archiva provisionalmente la causa al no existir indicios suficientes para poder dirigir el procedimiento contra una persona determinada.
Pero el 5 de julio el Servicio de Criminalística de la Guardia Civil logra desbloquear en Alemania el iPhone de Diana con ayuda de una empresa israelí, algo que no había conseguido hasta entonces al no conocer las claves de acceso.
De modo que, casi un año después de la desaparición, los investigadores regresan al punto en el que se perdió la pista de la joven para tratar de reconstruirla. Y lo hacen en agosto, coincidiendo con la celebración de las fiestas de Os Pincheiros.
Esa noche, la UCO resuelve el misterio. ¿Por qué la geolocalización de los dos móviles apuntaba a que salieron al mismo tiempo pero por diferentes puntos? ¿Había más personas implicadas? La explicación es que, ante la saturación de las antenas de telefonía (por la gran cantidad de gente que había aquella noche en una villa en fiestas) se desvían algunas señales.
A finales de 2017 la UCO ya no tiene ninguna duda de la implicación de Abuín y elabora un exhaustivo informe para solicitar que se reabra la causa.
La detención por un intento de secuestro en Boiro
Y el 29 de diciembre se produce un hecho que acelera los acontecimientos. El Chicle es detenido por intentar secuestrar a una chica cuatro días antes en Boiro. Intentó meterla en el maletero, pero dos jóvenes la auxiliaron. Ella aportó la descripción del autor (al que luego identificó como El Chicle), datos del vehículo y un audio que grabó de manera involuntaria durante la agresión.
Junto a él fue arrestada también su esposa, Rosario Rodríguez, al estar en duda la coartada facilitada por ella en su día respecto a la noche de la desaparición de Diana. Pero, cuando fue consciente de las pruebas e indicios que incriminaban a su marido, cambió su declaración.
Cuando Abuín Gey se enteró de que su mujer le había dejado sin coartada, entendió que era cuestión de tiempo que se descubriera lo que había hecho y decidió confesar a los agentes lo que ellos ya sabían, pero también lo más importante: dónde estaba Diana.
Elton, el perro de la unidad canina de la Guardia Civil, marca el pozo
A partir de ese instante se aceleraron los acontecimientos. Los agentes de la UCO se desplazaron a la nave de Asados, donde el cuerpo fue encontrado a las cinco de la madrugada del 31 de diciembre, cuando el perro Elton, de la unidad canina la Guardia Civil, marcó la tapa del pozo de 1,35 metros de diámetro en el que estuvo oculto el cuerpo durante casi quinientos días.
El 1 de enero de 2018 el autor confeso del crimen ingresó en la cárcel de Teixeiro para cumplir prisión provisional, incomunicada y sin fianza, a la espera de juicio. El día 3 se reabre la causa, y el 5 los cuñados de Abuín también desmontan su coartada, al negar que hubiesen estado con él la noche de los hechos, como habían declarado inicialmente.
El auge cada vez mayor de las nuevas tecnologías ha convertido la telefonía móvil en un elemento clave en las investigaciones de las desapariciones de personas. Y, en el caso de Diana Quer, lo fue desde el minuto uno.
Fue clave el mensaje de WhatsApp que la joven envió a un amigo alertando que alguien la seguía; fue clave en la geolocalización de su terminal para conocer sus últimos pasos; fue clave el hallazgo del dispositivo para apuntalar la hipótesis de un rapto; fue clave para situar a la víctima y a su secuestrador en el mismo lugar y a la misma hora la noche de los hechos; fue clave para desmontar la coartada con la que inicialmente Rosario Rodríguez dio cobertura a Abuín (a esa hora su móvil estaba en casa); y fue clave para detenerle a él tras intentar raptar a otra joven en Boiro, que grabó un audio en ese momento.
La saponificación: el gran reto de la autopsia
La autopsia supuso también un reto para la investigación, dado el cuerpo estaba en estado de saponificación: cuando un cuerpo está mucho tiempo en agua, la descomposición normal se detiene y las grasas, en determinadas condiciones, se saponifican, y se forman jabones, al descomponerse los ácidos grasos.
Esta circunstancia motivó que los forenses realizasen un proceso de esqueletización: una técnica que se emplea en cadáveres en los que es preciso profundizar en la autopsia convencional. Los forenses proceden en este caso a retirar las partes blandas y a esqueletizar el cuerpo, un trabajo que requiere mucho esfuerzo y tiempo.
Las duras imágenes del juicio: "¡Basta!"
El juicio fue un auténtico calvario para la familia de Diana. Se proyectaron las estremecedoras imágenes del levantamiento del cadáver, que solo pudieron ver el juez, las partes y los nueve miembros del jurado popular.
Primero, la grabación del cuerpo dentro del pozo, lastrado boca abajo; luego, las duras imágenes del reflotamiento; después, las de la reconstrucción de los hechos, en A Pobra y en Rianxo.
Abuín giró la cara y cerró los ojos para no verlas en el monitor que tenía en su mesa. Su letrada, Fernanda Álvarez, resoplaba con estupor. El presidente del tribunal, Ángel Pantín, se tapaba la boca horrorizado. Valeria, la hermana de la víctima, se refugió llorando en el hombro de su padre, Juan Carlos Quer. La fiscal, Cristina Margalet, exclamó "¡Basta, basta!" para que se detuviera la proyección cuando ya no era necesario continuar viéndola.

'El Chicle', tras su abogada, gira la cabeza durante el juicio para no ver en el monitor las imágenes de la recuperación del cadáver. / Xoán Álvarez
El Chicle fue condenado en diciembre de 2019 por la sección sexta de la Audiencia Provincial de A Coruña a prisión permanente revisable y a 10 años de libertad vigilada.
El tribunal apreció un delito de asesinato con alevosía, cometido para ocultar otro delito contra la libertad sexual de la víctima, y tuvo en cuenta la atenuante de confesión. La Audiencia también condenó a Abuín Gey por un delito de detención ilegal y otro de agresión sexual a cuatro años de prisión y a cinco años de libertad vigilada.
La sentencia de la Audiencia Provincial de A Coruña, que en base a un recurso sería ratificada por el TSXG, condenó a Abuín a indemnizar con 130.000 euros a cada uno de los progenitores de Diana y con 40.000 euros a la hermana de la víctima, y le impuso la prohibición de aproximarse a ellos a una distancia inferior a un kilómetro y de comunicarse por cualquier medio con los tres.
Dieciocho años en prisión hasta poder solicitar el tercer grado
Además, fijó en 18 años el tiempo mínimo de condena que debe cumplir para acceder al tercer grado, mientras que establece un plazo de 25 años para que pueda pedir la revisión de condena y la posible libertad. El Chicle deberá haber pasado un mínimo de dieciocho años en prisión antes de poder solicitar el tercer grado.
En noviembre de 2020 el Tribunal Supremo confirmó la pena de prisión permanente revisable para El Chicle, que cumple la condena en la cárcel leonesa de Mansilla de Las Mulas.
Hay un párrafo de la sentencia que no puede ni debe quedar en el olvido: “La víctima fue Diana, pero bien hubiera sido cualquier otra mujer que hubiera pasado por allí esa noche, por la disposición y decisión del recurrente a actuar como lo hizo, ya que la rapidez con la que se movió al detenerla, introducirla en el vehículo, arrojar el teléfono móvil y dirigirse a la nave, demostraba la evidencia de que lo que hizo era lo que tenía preparado, y acabó ejecutando, siendo lógicas y coherentes las conclusiones que alcanzó el jurado fruto de la prueba practicada”.
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