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Cuco, Porto y Castillo: tres caballos 'de guardia' para prevenir incendios forestales en Rianxo

Los comuneros de Leiro introdujeron en sus montes tres ejemplares de Pura Raza Cabalo Galego

Un mastín capitanea un rebaño de diecinueve cabras con la misma misión

Xacobo Pérez, izquierda, y representantes de la Plataforma pola Defensa do Monte y de la comunidad de montes de Leiro, junto a los tres caballos.

Xacobo Pérez, izquierda, y representantes de la Plataforma pola Defensa do Monte y de la comunidad de montes de Leiro, junto a los tres caballos. / Cedida

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Rianxo

La comunidad de montes de Leiro (Rianxo) introdujo este miércoles tres caballos en el monte en el marco de un acuerdo de colaboración con la Asociación Pura Raza Cabalo Galego.

Se llaman Cuco, Porto y Castillo, y tienen una misión muy importante: contribuir a la prevención de los incendios forestales.

Esta iniciativa da continuidad a una experiencia de gestión del territorio basada en el pastoreo, consistente en la introducción de un rebaño de 19 cabras por parte de la Plataforma pola Defensa do Monte. Al frente de este rebaño está un mastín al que han puesto de nombre Leiro.

El mastín Leiro, en el centro, guiando a su rebaño de cabras en el monte.

El mastín Leiro, en el centro, guiando a su rebaño de cabras en el monte. / Cedida

Los tres caballos fueron trasladados directamente hasta el monte Corniño de Leiro por el presidente de la Asociación Pura Raza Cabalo Galego, Xacobo Pérez Paz, que lleva años apostando por la conservación de las razas autóctonas y apoyando iniciativas en las que los animales contribuyen al control de la vegetación en los montes.

La introducción de los caballos responde a la voluntad de la comunidad de montes de Leiro de emplear el pastoreo como una herramienta natural para el aprovechamiento de la vegetación y el mantenimiento del monte.

Cuco, Porto y Castillo pastando en un monte de Leiro.

Cuco, Porto y Castillo pastando en un monte de Leiro. / Cedida

La presencia de los animales contribuye al consumo de la biomasa vegetal, ayudando a mantener determinadas zonas más despejadas y reduciendo la cantidad de vegetación que puede actuar como combustible en caso de incendio.

Se trata de una actuación que busca combinar el aprovechamiento ganadero con la conservación del territorio y la prevención de los incendios forestales.

Una infraestructura que permite desarrollar el proyecto

Para la introducción de los caballos los comuneros instalaron cierres ganaderos, que facilitan el manejo de los animales y que forman parte de las actuaciones de construcción de infraestructuras forestales de apoyo a sistemas agroforestales desarrolladas en Rianxo.

Estas actuaciones están cofinanciadas por el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (Feader), en el marco del Plan Estratégico de la Política Agraria Común (PEPAC), con la participación de la Xunta.

Uno de los caballos de Pura Raza Cabalo Galego que pastan ya en libertad en los montes de Leiro.

Uno de los caballos de Pura Raza Cabalo Galego que pastan ya en libertad en los montes de Leiro. / Cedida

Además, la comunidad de montes de Leiro fue beneficiaria de una subvención de la Diputación de A Coruña destinada a la mejora de las instalaciones ganaderas existentes, contribuyendo así a la adecuación y mejora de las infraestructuras necesarias para el desarrollo de la actividad ganadera en el monte.

"Para la comunidad de montes de Leiro, contar con estas infraestructuras es fundamental para desarrollar iniciativas de aprovechamiento ganadero en el monte y avanzar hacia un modelo de gestión en el que el pastoreo contribuya al mantenimiento y a la conservación del territorio", señala Ánxela Miguéns, presidenta de la entidad.

Un proyecto basado en el compromiso y en el voluntariado

La puesta en marcha de este modelo de gestión requiere también un importante esfuerzo por parte de la comunidad. La entidad no cuenta con personal contratado específicamente para el cuidado de los animales, por el que son miembros de la propia junta directiva los que asumen buena parte de las tareas necesarias para garantizar su seguimiento y bienestar.

En la actualidad son quince los comuneros que se dedican a esa labor. A este trabajo se suma la colaboración de personas voluntarias que, de manera desinteresada, aportan tiempo y esfuerzo para ayudar en el cuidado de los animales y en el desarrollo de la iniciativa.

Desde la comunidad de montes de Leiro destacan especialmente el papel de estas personas, ya que el voluntariado constituye una pieza fundamental para poder avanzar en esta línea de trabajo.

Una apuesta por las razas autóctonas y por la gestión sostenible

La colaboración con la Asociación Pura Raza Cabalo Galego permite también poner en valor esta raza y recuperar su papel tradicional como animal vinculado al monte y al territorio.

"Este proyecto representa una oportunidad para avanzar hacia una gestión más activa y sostenible, en la que el aprovechamiento de los recursos naturales, la conservación de las razas autóctonas, la prevención de los incendios y la participación de las personas del territorio puedan ir de la mano", señala Ánxela Miguéns.

Un monte abierto a la educación y a la participación

Los comuneros de Leiro consideran especialmente importante que las nuevas generaciones conozcan el monte, comprendan el valor de sus recursos y se acerquen a las diferentes iniciativas que se desarrollan para su conservación.

"Dar a conocer estas experiencias y fomentar el contacto con el monte es también una forma de contribuir a su conservación y de transmitir a las nuevas generaciones la importancia de cuidar y valorar el patrimonio natural", indica Miguéns.

Los comuneros instalaron cierres en los montes.

Los comuneros instalaron cierres en los montes. / Cedida

“El acuerdo con la Asociación Pura Raza Cabalo Galego viene a reforzar nuestra apuesta por el empleo de los animales para el control de la vegetación. Gracias a todas las personas que hicieron posible que este proyecto sea hoy una realidad. Seguimos trabajando por el monte”, dijo Ánxela Miguéns.

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