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autovía a Brión

Detecta un 'coladero' de fauna en la AG-56 tras chocar con un jabalí

La víctima del siniestro ocurrido hace un año en la salida de Aldea Nova aún no cobró los daños // La concesionaria de la vía, Medio Ambiente y el Tecor se trasladan la responsabilidad // El vallado está sembrado de agujeros

ALBA TALADRID • AMES   | 09.12.2009 
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F.M.
Alambrada discontinua. Sobreimpreso, un boquete del vallado
FOTO: F.M.

El pasado jueves se cumplía un año de un comentado accidente en la autovía AG-56, entre Santiago y Brión. Un jabalí que incomprensiblemente se encontraba en la calzada de la autovía caía encima del vehículo en el que viajaba una vecina de Ames.

Cumplido ya un plazo más que razonable, la víctima, Inma Taboada y su marido, Francisco Mourón, ambos vecinos de Bertamiráns, recurrían a este diario para denunciar la situación de inseguridad vial en que se encuentra la AG-56 precisamente en el tramo en que la mujer sufrió el siniestro, a la altura de la salida hacia Aldea Nova. Tal y como demuestran las imágenes tomadas por el matrimonio, el accidente vivido por Inma podría repetirse con cierta facilidad a día de hoy ya que este tramo del vial se ha convertido en un coladero de animales debido a los numerosos y notables agujeros que salpican el vallado que, por ley, debe impedir el paso de animales a la calzada de cualquier autovía.

En un segmento de carretera de unos 100 metros, son más de una decena los boquetes que inundan la valla, algunos de ellos de casi medio metro de diámetro. Además, en algunos puntos el vallado no cubre todo el lateral de la calzada, por lo que quedan zonas sin protección. Del mismo modo pueden verse también partes de la alambrada que no se anclan al suelo, por lo que también consienten que los animales se cuelen.

La situación, contraria a la normativa, conforma un evidente peligro que se ve agravado por el hecho de que los siniestros con determinados animales pueden convertirse en un quebradero de cabeza aún mayor de lo que cabría suponer, debido a la burocracia específica que rodea el pago de los daños. En el caso concreto de Inma Taboada, a día de hoy aún no ha cobrado por los perjuicios ocasionados por el siniestro. Según explica, inicialmente la concesionaria de la autovía se comprometió a hacerse cargo, sin embargo, posteriormente sólo afrontaban el 50% de los daños, alegando que la otra mitad de la responsabilidad recaía en la conductora. Esta, en desacuerdo con esta interpretación, no acepto esta oferta. Tampoco la Xunta respondió a la petición de la víctima desentendiéndose pese a ser la titular de la carretera y por tanto responsable de su estado de seguridad, pese a que la gestión esté externalizada. Por contra, la Administración autonómica señala como responsable al Tecor -zona de caza autorizada- existente en la zona, pero los responsables del mismo tampo con reconocen su responsabilidad sobre el jabalí, "porque ese día no era jornada de caza ni había batida alguna autorizada". Entre tanto, la víctima sigue sin recibir compensación.

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JURISPRUDENCIA DEL TRIBUNAL SUPREMO

Sanción a Fomento en Lugo

Ayer mismo se hacía pública la sentencia del Tribunal Supremo en un caso similar. El fallo condena al Ministerio de Fomento a pagar casi un millón de euros a tres víctimas de un siniestro ocurrido en Outeiro de Rey, Lugo, por culpa de un zorro que cruzaba la A-6 y cuyo impacto se saldó con un muerto. La Audiencia Nacional se basa en que "la tela metálica colocada para impedir el acceso de animales a la calzada no se encontraba en contacto con el suelo", como ocurre en la AG-56 .