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La cofradía de Noia cifra en 14 millones de euros las pérdidas por el cierre forzoso del marisqueo

Solicitan cambios en la regulación de las ayudas para que puedan llegar a todos los afectados

Plantean también negociar con Naturgy una regulación de los desagües de la presa del Tambre para evitar la mortandad del recurso

Operarios seleccionando el marisco en función de su categoría, en base al tamaño, en la lonja de la cofradía de Noia / suso souto

Operarios seleccionando el marisco en función de su categoría, en base al tamaño, en la lonja de la cofradía de Noia / suso souto / J. M. RAMOS

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Noia

La campaña marisquera más corta de la historia en la ría de Muros-Noia concluye este jueves, tan solo diez días después de su apertura, tras confirmarse la inexistencia de recurso de talla comercial, tal y como anticipaban los estudios biológicos. Un cierre que deja a unas 1.700 familias en una situación de incertidumbre y un balance de pérdidas que el patrón mayor de la cofradía de Noia, Santiago Cruz, cifra en unos 14 millones de euros.

El conselleiro do Mar, Alfonso Villares, anunció el martes en su visita a la localidad la disposición de la Xunta a financiar una parada temporal de la actividad, a la espera de que se concreten las condiciones del nuevo Fondo Europeo Martítimo, de Pesca y Acuicultura, pero en el pósito noiés temen que si los cambios en la normativa no son sustanciales, muchos mariscadores podrían quedar excluidos de las ayudas.

Así, Adelo Freire, secretario de la cofradía, señala que la normativa europea, que después desarrollan el Gobierno central y la propia Xunta, “non se adapta á realidade do marisqueo”, dado que los requisitos fijados para acogerse a las ayudas son muy restrictivos. “Exisen ter 120 días de venda en dous anos, e aquí só se traballaron 11 este ano, e tampouco se pode superar un límite de vendas, porque senón tamén perdes o dereito a cobrar”. Por ello, pidieron al conselleiro que interceda ante las distintas administraciones para que “se adecúe a normativa ao obxectivo para o que foi concebida, e se non o cumpre é que está mal feita”, añadió.

Recuerda que esta situación ya se dio en la ría de Arousa cuando se decretó un paro biológico en los Lombos do Ulla, “onde só o 30% dos barcos puideron acceder ás axudas”. Teme que algo así pueda pasar con los mariscadoras y mariscadoras de la ría de Noia-Muros, “e iso non pode ser, porque esta xente non pode ir a traballar por unha causa de forza maior, e a maioría non ten un recurso alternativo para vivir”, concluye el secretario de la cofradía.

Paralelamente a la preocupación por las necesarias ayudas para el sector, en la cofradía noiesa demandan también alternativas para evitar que vuelva a repetirse una mortandad del 80% del marisco, como sucedió en enero y febrero, la cual achacan a un exceso de agua dulce en los bancos marisqueros debido a los desagües de la presa del Tambre en épocas de intensas lluvias.

A este respecto, el patrón mayor de Noia, Santiago Cruz, solicitó la intermediación del conselleiro do Mar para que gestione una reunión con Naturgy, empresa que explota la presa, y en la que participen también los alcaldes y patrones mayores de las cofradías afectadas. “Alternativas hai”, afirmó, y pide que se pongan sobre la mesa “e que se pense tamén nas 1.700 familias que dependen do marisqueo, que están a sufrir outra vez máis danos económicos e psicolóxicos, porque as facturas chegan á casa todos os meses e a xente está moi desesperada”, según dijo Cruz.

Una delicada situación cuya solución se antoja lejana en el tiempo, porque “se todo vai ben” no se espera que los mariscadores puedan volver a faenar hasta septiembre de 2024, según el patrón mayor. La parte positiva, añadió, “é que temos moita cría”. Así lo pudieron comprobar en estos escasos diez días de faena en los que la mayoría de los profesionales no lograron completar los reducidos cupos fijados este año (5 kilos de berberecho a flote, 3 kg a pie y 4 kilos de almeja). “Algúns colleron o cupo dunha especie, pero non foron capaces de completar o das outras”, indicó Santiago Cruz.

Al menos, las escasas capturas se vieron compensadas con unos precios “bastante bos”, añadió. Así, el berberecho de segunda categoría se cotizó a 25 euros el kilo (de primeira apenas había); el de tercera a 14 €/kg; y el de cuarta a 5 €/kg. Por su parte, la almeja babosa de primera categoría se pagó a 20 €/kg y la de segunda a 16 €/kg, mientras que la japónica se quedó en 12€/kg.

Ahora las esperanzas del sector quedan puestas en la abundante cría de sus bancos a la que, según señaló el patrón mayor, le vendrá bien el paro de la actividad, pues la remoción de la arena durante estos días de faena “non lle favorecía nada”.

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