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El pueblo que llegó a ser la capital de los tablaos sin sonar una pizca de flamenco

Santa Comba contaba en 2012 con más de cuarenta locales dedicados, supuestamente, al género musical andaluz por excelencia. El horario de apertura permitido y las facilidades motivaba el uso de este tipo de licencia por parte de los hosteleros del ocio nocturno

Imagen de archivo de un local de ocio nocturno, similar a los tablaos de Santa Comba

Imagen de archivo de un local de ocio nocturno, similar a los tablaos de Santa Comba / Pablo Martínez

Santa Comba

El género flamenco ha trascendido durante décadas las fronteras de Andalucía de tal forma que llegó a trasladarse la capital de esta música a Galicia. Concretamente a Santa Comba, localidad que contaba en 2012 con 43 tablaos flamencos registrados en su término municipal, un dato que la convirtió en la localidad con más tablaos de España. La cifra se situaba cerca del total con el que contaba Andalucía en aquel momento, 61 locales para esta música. En el caso de Galicia, la cifra se situaba en 200, convirtiéndola supuestamente en la comunidad líder en este tipo de locales.

A diferencia de los tablaos ubicados en Andalucía, en los de Santa Comba no había ni rastro de guitarras, ni de bailaores, ni de taconeo. Más bien, suponía una tarea complicada diferenciar un local de ocio nocturno común, como un bar de copas, de un tablao. Los hosteleros aprovechaban las condiciones más favorables de este tipo de licencias para abrir hasta altas horas de la madrugada, ya que la figura del tablao permitía cerrar a las 5:30 con requisitos urbanísticos y de seguridad más laxos que los de las discotecas.

“Un sábado calquera podían xuntarse máis de 7.000 persoas de festa ou incluso 14.000”, cuenta José María Cal, conocido como Che de Rial, propietario de los pubs ya extintos Cherry, A Cuneta y O Curruncho de Cherry. Cal era uno de los hosteleros que contaba con licencia de tablao en el municipio, además de la de café-concierto, que él mismo define como “similar” a la que generó la polémica en su momento. Este empresario llegó a contar con 22 trabajadores en la noche xalleira, toda una muestra del “músculo” que tenían las noches de fiesta para la economía local de Santa Comba.

Clientes de todas partes

Cal cuenta que la afluencia de la noche santacombesa era tal que podía verse gente de “todas partes” en una noche de sábado, o incluso de viernes, aunque el hostelero afirma que los sábados era la “movida grande”, en referencia a la cantidad de clientes. “Había xente que viña tódolos sábados de Ferrol e Vigo a saír ata aquí”, relata Che de Rial sobre el público de sus locales.

El trasiego de personas cuando llegaba el fin de semana a Santa Comba se hacía notar hasta en Cantabria, ya que este empresario del ocio nocturno explica que “existía un tren que viña dende Santander ata Santiago e do que despois desprazábanse a Santa Comba”. El modo de proceder de los jóvenes, y no tan jóvenes, que acudían a la localidad se basaba en empezar la noche en alguno de los tablaos que abrían a las 22:00 horas y acababan cerrando a las 6:00 horas, o más tarde, aunque la normativa dictase lo contrario. “A xente aproveitaba e ía a almorzar aos bares da vila”, cuenta Cal en referencia a la ruta de los fiesteros.

El flamenco era anecdótico

El dueño del pub Cherry desmiente que no hubiese ni rastro del flamenco en los locales, aunque sí que era algo anecdótico. “Facíase algo en vivo, traías uns cómicos, algo de flamenco ou un dúo”, afirma José María en relación a los espectáculos que había en Santa Comba, aunque matiza que “non era sempre” esta clase de acontecimientos. “Non creo que houbese tantos”, responde Che de Rial sobre la polémica del número de tablaos que atrajo la atención de gran parte de la sociedad española de la época.

“Máis tarde houbo que cambiar as licencias”, explica el empresario en referencia al cambio de normativa ocurrido en 2019. Concretamente, el Decreto 124/2019, del 5 de septiembre, aprobaba el nuevo catálogo de espectáculos públicos, actividades recreativas y establecimientos abiertos al público de Galicia, en el cual ya no se contemplaba la tipología de tablaos flamencos. Asimismo, los hosteleros tuvieron de plazo hasta octubre de 2021 para adaptar las licencias de las otras tipologías.

Por otra parte, en el verano de 2012 la Audiencia de A Coruña confirmó la sentencia del Juzgado de lo Penal número 5 al excalde José Toja Parajó por prevaricación. El regidor, que había gobernado de 1991 a 2007, se le impuso un período de cuatro años de inhabilitación para ejercer un cargo público por su actuación arbitraria concediendo las 43 licencias de tablao de la localidad. De esta forma, el órgano judicial reconoció que la actividad que realizaban los locales no era la que se contemplaba en la licencia. Unos tablaos que prosiguieron sin actividad flamenca hasta su cierre o conversión de licencia.

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