CONMOCIÓN

Herida en el bombardeo del hospital de Kiev la pequeña Kira, que residió un año en Ames

Sufrió el impacto de cristales cuando estaba recibiendo una sesión de quimioterapia

La pequeña Kira residió en Ames durante un año antes de regresar a Ucrania

La pequeña Kira residió en Ames durante un año antes de regresar a Ucrania / DARIA

Kira Vertetska, la niña ucraniana de 8 años que residió durante un año en Ames, es una de los centenares de personas heridas en el brutal ataque ruso que el pasado lunes destruyó parcialmente el hospital infantil de Kiev, según confirmó su tía Natalya Zabrodska, que reside y ejerce de voluntaria en la capital maiana.

Misiles rusos alcanzan un hospital infantil en Kiev

Sara Fernández

La pequeña, que sufre un rabdomiosarcoma embrionario, un tipo de cáncer que ataca la zona del cuello y la cabeza, estaba recibiendo una sesión de quimioterapia cuando se produjo el bombardeo. En días pasados había concluido el tratamiento de radioterapia. Como consecuencia de la explosión y la rotura de ventanas tuvieron que extraerle varios fragmentos de cristales de la cabeza y las piernas. Además, tuvo que ser trasladada, junto a otros veinte menores a otro hospital.

Su tía, que está en permanente contacto con la madre de Kira, lamenta que la pequeña tenga que afrontar dos guerras: “la del cáncer y la enfermedad de la humanidad”. Hace un llamamiento desesperado a los políticos y a quienes puedan hacer algo para parar la guerra. “Bombardear un hospital infantil es algo que está fuera de todo contexto, es un sinsentido”, afirma.

Pide ayuda para el pueblo ucraniano, “pues los rusos no van a parar” y hace un llamamiento a toda la sociedad porque “si no paramos esto, caeremos los ucranianos, pero Putin no va a parar y vamos a sufrir todos, porque esto es como el cáncer, o lo curas o te mata”, añade.

Natalya Zabrodska solicita medios para que Ucrania pueda defenderse y exige a los responsables políticos que demuestren “una verdadera voluntad para parar todas las guerras, porque las armas no sirven para mejorar la vida de los ciudadanos, son para destruir”. Apela además a frenar el odio, que sigue extendiéndose, y actos como este ataque al hospital de Kiev, además de provocar muerte y sufrimiento “también provoca que nuestros soldados quieran venganza y lo que se está consiguiendo es generar más odio”.

La voluntaria ucraniana afincada en Ames va más allá y advierte que las consecuencias de los conflictos armados, aunque no seamos conscientes, “vamos a sufrirlas todos, porque contribuyen también al cambio climático y todas estas agresiones nos van a ser devueltas”. Por ello, apela a “sembrar cosas buenas y la paz”, por el bien de todos.

Una gran luchadora

Kira llegó a Ames en compañía de su madre Daria Vertetska y su hermana Zlata, de 11 años, huyendo de la guerra, y durante algo más de un año residió en la capital maiana.

Durante ese tiempo fue alumna del colegio Agro do Muíño. Desconocía el idioma, pero cuando regresó a Ucrania leía perfectamente en castellano gracias al apoyo que le brindaron sus profesores y las ganas de aprender que demostró la pequeña. Tras regresar a su país natal, donde se había quedado su padre, al poco tiempo le detectaron un tumor en la garganta que le impedía respirar bien y conciliar el sueño.

Tras conocerse su enfermedad y, debido a la situación de Ucrania y las dificultades económicas de su familia, el pueblo de Ames y gentes de la zona se volcaron con la campaña solidaria impulsada por su tía para conseguir fondos con el fin de ayudar a sufragar los cuantiosos gastos que tienen que afrontar sus padres. La lucha continúa y su tía, Natalya Zabrodska, confía en que esta larga pesadilla se acabe pronto y que Kira supere la enfermedad y la guerra, porque “es una luchadora”.  

Veintisiete personas, entre ellas 4 niños, han perdido la vida en el ataque ruso

Un total de veintisiete personas, entre ellas cuatro niños, han perdido la vida como consecuencia de la caída de los misiles rusos en Kiev, que hirieron también a 117 civiles, según los datos facilitados por la Administración Militar de la capital ucraniana. Entre los fallecidos figuran dos trabajadores del hospital infantil de la ciudad.

Al igual que Kira, otros pacientes han tenido que ser evacuados y trasladados a diferentes centros hospitalarios. La tía de la pequeña asegura que desconoce a cual ha sido derivada porque “su madre no me lo puede decir, porque muchos teléfonos han sido hackeados y se trata de velar, ante todo, por la seguridad”.

Las autoridades de Kiev han decretado un día de luto oficial y se ha puesto en marcha una campaña de donaciones para financiar la reconstrucción del hospital infantil, a cuyas instalaciones seguían llegando en la noche de lunes gente con medicamentos, agua y otros bienes básicos.

El Servicio de Seguridad de Ucrania difundió fotografías de los restos del misil con el que Rusia atacó el hospital. En las redes sociales circula también un vídeo en el que se aprecia como se dirige al centro hospitalario

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