Vuelta al trabajo: el marisqueo recupera el pulso en Noia en medio de un moderado optimismo
La mayor parte del berberecho era de tercera y cuarta categoría, y el de segunda alcanzó los 22,11 €

Suso Souto
La actividad y el bullicio regresaron este lunes a la lonja noiesa de Testal. Después de un año de paro, el marisqueo recuperó el pulso. Había muchas ganas de volver a trabajar y, aunque las expectativas no son muy buenas, lo cierto es que en esta primera jornada de la campaña se respiraba un moderado optimismo.
"Haya más o menos marisco, la gente tenía muchas ganas de poder volver a faenar. Las capturas son las esperadas. El berberecho es en su gran mayoría de tercera y cuarta categoría. Algo que está bien teniendo en cuenta que es berberecho del desove de este año, porque el de 2023 murió casi todo tras las riadas", explica Adelo Freire, secretario del pósito noiés.
La mayoría de los mariscadores regresaron a tierra con los topes estipulados para berberecho (a flote, 8 kilos para el primer y segundo tripulante y 5 para el tercero, y a pie 5 kilos) y almeja japónica (3 kilos), pero no de fina (2) y babosa (2). En cuanto a la calidad del producto, Freire la califica de "excepcional". "El berberecho de menor tamaño recogido hoy en Noia (de cuarta categoría, es decir, de más de 30 milímetros) es de tamaño grande en otras rías gallegas. El que se está vendiendo en el resto de Galicia es de 25 milímetros", explica.

Adelo Freire, secretario del pósito de Noia, muestra berberechos de cuarta categoría / Suso Souto
El patrón mayor, Santiago Cruz, explica que las mejores capturas fueron las de berberecho y almeja japónica (en solo una hora ya se recogieron los topes fijados para esta especie). "Pero hay muy poca almeja babosa y fina, y además de pequeño tamaño". Cruz es moderadamente optimista: "Hoy tengo mejores expectativas de las que tenía ayer", dijo, añadiendo que las últimas riadas no afectaron al ámbito del sector de a flote (en el marisqueo a pie, por contra, sí se vio marisco muerto).
Pero el dirigente del pósito advierte (y lamenta) que siga sin establecerse un protocolo para regular la apertura de las compuertas del embalse del río Tambre, algo que es una amenaza para los bancos marisqueros, al reducir drásticamente la salinidad de las aguas en los arenales, provocando la muerte del marisco.
"Estamos vendidos, porque tenemos mucha cría de berberecho que está creciendo muy bien, y mucha almeja japónica, pero si vuelve a ocurrir lo mismo (la apertura de golpe de la presa durante la marea baja, en vez de progresivamente y con la marea alta), volveremos al desastre", señala al respecto.
La intención de la cofradía es poder faenar hasta que finalice la campaña navideña para, en enero, hacer un parón para realizar una evaluación del estado de los recursos y tomar decisiones, aunque Freire señala que "no creo que se pueda ir mucho más allá".
Al mediodía ya habían regresado a la lonja con sus capturas la mayor parte de los mariscadores de a flote (colectivo al que pertenecen 1.100 profesionales) y de a pie (470). La ilusión y la esperanza se reflejaban en sus rostros. "¡Por fín!", exclamaba Marita Sendón, profesional del sector de a pie desde hace 14 años al presentar sus capturas en la máquina de clasificación del marisco. "Almeja japónica de momento hay bastante", dice. Ella no cree que la campaña vaya a durar mucho tiempo. "Hay mucha gente para tan poco marisco", señala. "Lo veo muy negro. Cada año peor", añade.

Suso Souto
Kevin Iglesias trabaja en el sector de a flote desde hace tres años. Él es algo más optimista porque "hay mucha cría de bivalvos; mucho berberecho de tercera y cuarta categoría. Con estos topes podríamos acabar la campaña sin problema. Si por mí fuera los subiría un poco, incluso".
Desde la cofradía aseguran que en la ría hay bastante cría de bivalvos, en sintonía con lo que ya habían constatado los biólogos, pese a las consecuencias de la última borrasca. Pero en Noia todos son conscientes de que en cualquier momento puede venir "otra del revés" y poner en peligro la campaña. Los millones de unidades de cría de berberecho y almeja sembrados este año necesitan tranquilidad en sus aguas para crecer y alcanzar la talla comercial.
Y, como la situación de partida era nefasta, con una mortandad de más del 80% registrado a finales del año pasado, la evolución desde entonces no puede calificarse más que de muy positiva. "A principios de 2024 apenas quedaba marisco en los arenales. Sí se produjo bastante desove allá por marzo o abril. Y se produjo un buen crecimiento de los bivalvos, algo que no había ocurrido el año pasado, cuando faltó fitoplancton. Este año sí lo hubo y por eso hoy recogemos berberecho de tercera y cuarta categoría, que es el producto desarrollado este año", explica Adelo Freire.

Suso Souto
En el último año algunos mariscadores abandonaron su travesía profesional, sobre todo aquellos que no tenían embarcaciones en propiedad y que no podían mantenerlas alquiladas sin poder salir a faenar, así como terceros tripulantes de embarcaciones que habían sido contratados como refuerzo en la época de las almejas gordas.
Este lunes fue también un día de reencuentros y de abrazos en la playa, en la lonja... y también en la cafetería, donde, de nuevo, vuelven los cafés en grupo. La normalidad se abre paso tímidamente. Los menos optimistas, eso sí, volvieron a la arena con la intención de testar el estado de los bancos marisqueros, con la mirada puesta en un horizonte para nada seguro.
Falta por conocer ahora el test del mercado: la respuesta de los comercializadores y los precios en la lonja y en las plazas de abastos. Al respecto, Adelo Freire cree que "este primer día imperará la indecisión. Sobre todo las conserveras lo que suelen hacer el primer día de la campaña es sondear la cantidad y calidad de producto que podrá haber y la rentabilidad. Porque para una conservera montar una línea de producción para un bivalvo en concreto supone contratar personal y adaptar la maquinaria a ese producto". "Creo que los que entrarán con más fuerza en las subastas serán los compradores que comercializan el marisco en fresco. La lonja de Noia es la gran abastecedora de berberecho de España", explica.

Marita Sendón y su esposo, Manuel Otilio Formoso, mariscadores de a pie, con sus capturas / Suso Souto
El secretario de la cofradía de Noia, que lleva 23 años desempeñando esa labor, destaca que el sector marisquero de la ría de Muros-Noia vivió el último año en una desesperante angustia: "Hay que recordar que nnunca se produjo una situación de crisis en el sector de la magnitud de la registrada en el último año. En 2023 se produjo una alta mortandad en enero y febrero, y esa situación se repitió en octubre, justo al abrir la campaña, que hubo que cerrar prematuramente solo diez días después de su inicio. El año pasado había muchísimo desove y las riadas de octubre del pasado año acabaron asfixiando las crías de bivalvos".

Kevin Iglesias, mariscador de a flote, a su regreso a tierra tras la primera jornada de la campaña / Suso Souto
Finalmente se subastaron 10.626 kilos de marisco, con unos ingresos de 105.537 euros. El berberecho de 1ª categoría (solo 2,70 kilos) se pagó a 31,20 € el kilo; el de 2ª (320 kilos) a 21,56 de media y 22,11 de máximo; el de 3ª (1.827 kilos) a 6,78 de media y 7,31 de máxima; y el de 4ª (3.974 kilos) a 5,03 de media y 5,35 de máxima.
La almeja japónica de 1ª (337,50 kilos) se pagó a 22,87 € de media y 23,33 de máxima, y la de 2ª (2.888 kilos) a 10,28 de media y 22,02 de máxima. La babosa de 1ª (80,50 kilos), a 25,73 de media y 30,20 de máximo, y la de 2ª (346,70 kilos) a 19,52 de media y 26,70 de máximo.
La almeja fina de 1ª (11,50 kilos) se cotizó a 93,63 de media y 94,67 de máximo; la de 2ª (85,60 kilos) a 67,96 de media y 71 de máximo; y la de 3ª (293,50 kilos) a 36,61 de media y 45,02 de máximo.
El berberecho a granel (417 kilos de varias categorías mezcladas) se pagó a 5,14 € de media y 6,20 de máximo. También se capturaron 42 kilos de cangrejo común.
Por otra parte, la cofradía empezó ya a repoblar sus concesiones con el berberecho de menor tamaño recogido este lunes, "de más de 20 milímetros y que podría ser considerado de talla comercial por otras cofradías". Y lo hizo "con vistas a garantizar la próxima campaña", explica Adelo Freire.
A su regreso a la lonja, muchos mariscadores de a flote fueron sometidos a inspecciones de la Xunta para controlar las especies y cantidades que llevaban a bordo. "Es normal que esto ocurra, sobre todo al inicio de la campaña. Además, somos muchos y, donde hay muchos, hay de todo. Quien nada malo hizo nada tiene que temer", comentaba al respecto el patrón mayor.
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