Las ruinas de una antaño gran industria gallega que esconde este río cerca de Santiago
Algunas de estas edificaciones, sin actividad desde mediados del siglo XX, se encuentran amenazadas por la maleza y en estado de abandono

La Telleira de Roeiro, en Valga, después de su reciente limpieza de maleza / Cedida

Se podría considerar que el río Ulla es el segundo más importante de Galicia después del Miño, y su importancia para el transporte y la industria gallega alrededor de sus orillas es incontestable. Desde hace muchos siglos es uno de los motores industriales del país, tanto para pequeñas como grandes empresas.
Uno de estos ejemplos son las “telleiras” –pequeñas fábricas de tejas, ladrillos y otros productos hechos con barro– que se situaban en la desembocadura del Ulla en la ría de Arousa, donde cuatro de estas telleiras hicieron durante años todo tipo de elementos con el barro del río, y que hoy yacen en estado de abandono, hasta el punto de incluirse en la Lista Roja del Patrimonio.
El barro del Ulla
Estas cuatro telleiras se localizan en las localidades de Rianxo, Catoira y Valga, a ambos lados del Ulla, muy cerca de las Torres de Oeste y la Ponte de Catoira. La localización no era una casualidad: el espacio intermareal en la desembocadura del río forma un barro de gran calidad para la fabricación de tejas y ladrillos.
El barro del Ulla fue utilizado por los conquistadores romanos para la fabricación de diversas piezas que luego fueron encontradas por investigadores. Las telleiras de estas localidades ya se nombraban en diferentes documentos en los siglos XVIII y XIX.
Sin embargo, la llegada de la revolución industrial, nuevos hornos y sistemas de producción avanzados hicieron que la fabricación artesanal de teja y ladrillo fuera decayendo. El declive comenzó a principios del siglo XX, y duraría hasta los años 60, cuando cesó definitivamente la actividad de estos hornos, quedando abandonados a su suerte entre la maleza.
Telleira de Padín
Esta telleira se sitúa en Valga, a los pies del Monte da Cabreira, y muy cerca de las de Roeiro (Valga) y As Rañas (Catoira). Esta fue la más reciente en ser construida y en ser abandonada, y es la única de la cual se sabe con exactitud su fecha de apertura: 1942.
En ese año, la familia Padín dejó la Telleira das Rañas y formaron la suya propia, que funcionó hasta los años 60, cuando el patriarca falleció y los hijos buscaron otros trabajos. Las tejas eran elaboradas con barro de Dena mezclado con el del Monte Cabreira. El horno tiene forma rectangular, está revestido de ladrillo y cuenta con un embarcadero para la entrada de los barcos que transportaban la teja.

La Telleira de Padín, en Valga / Cedida
Actualmente se conservan los muros perimetrales, la edificación principal y el entorno, así como el embarcadero. Entró en la Lista Roja de Patrimonio en 2020, pero las limpiezas llevadas a cabo por el Concello de Valga mejoraron considerablemente su estado y fue retirada de la lista en 2023.
Telleira de Roeiro
Forma parte del grupo de tres con la de Padín y As Rañas, a escasa distancia unas de las otras. Su propietario era Secundino Rodríguez Castaño, quien la construyó, pero nunca trabajó en ella. Estuvo arrendada a la familia Padín antes de que montaran la suya propia, y luego a José María Francisco, telleiro de A Guarda. Se especula que hacia el año 1945 ya no tenía actividad. Fabricaban tejas pequeñas, grandes y ladrillo, al igual que las otras. Los ladrillos se hacían con barro de Dena, y las tejas con este mezclado con el de Monte Cabreira.

La Telleira de Roeiro, en Valga, con su forma circular / Concello de Valga
La de Roeiro es de las mejor conservadas de su entorno, ya que se pueden apreciar el horno, la vivienda de los telleiros y restos del embarcadero. El horno guarda similitudes con los hornos de fundición de metales utilizados en Boiro, y tiene forma circular, lo que dificultaba el trabajo al encajar las tejas. También era complicado que entrasen los barcos de transporte, que solo lo podían hacer con la marea alta.
Al igual que la de Padín, esta telleira entró en la Lista Roja de Patrimonio en 2020 y fue retirada en 2023, cuando el Concello de Valga la rehabilitó.
Telleira das Rañas

La Telleira das Rañas de Catoira, completamente cubierta por la maleza / Noé Parga
La última de las tres telleiras de la orilla sur del Ulla, se encuentra en Catoira y su estado es mucho más preocupante. Dependiendo de a quién se le pregunte, era propiedad de Secundino Rodríguez Castaño, al igual que la de Roeiro, o a Benita López das Rañas. Aquí también trabajaron los Padín hasta la construcción de su propia telleira. Finalmente, tras unos años en los que pasó por varias manos, cerró en 1955.
El horno tiene forma rectangular y está revestido de ladrillo, como el de Padín. A pocos metros se encuentra un edificio que servía como vivienda para los trabajadores, además de un embarcadero. Además de tejas con barro de Dena, también se hacían ladrillos con barro del mar, más difícil de romper.

Restos del embarcadero de piedra de la Telleira das Rañas, en Catoira / Noé Parga
Su estado actual es de abandono, cubierta por la maleza. Se conservan el horno, el embarcadero y la vivienda, pero la vegetación amenaza su integridad estructural. Se incluyó en la Lista Roja del Patrimonio en 2020, al mismo tiempo que las dos anteriores, pero la falta de actuaciones de limpieza hace que aún siga en ella.
Telleira de Quintáns
Esta telleira se encuentra en la orilla norte del Ulla, en Rianxo, más al oeste que las tres anteriores. Fue fundada por Joaquín Rial Blanco, que la transmitió de generación en generación a su familia. Fue arrendada durante años a José María Francisco, antes de que este se trasladara a las telleiras del otro lado del río. No se sabe exactamente cuándo cesó su actividad, pero se estima que a mediados del siglo XX.

La Telleira de Quintáns, en Rianxo, cubierta de maleza y vegetación / Lista Roja del Patrimonio
Su horno es rectangular y tiene una calera que da al Ulla, además de una casa para los telleiros y un embarcadero de piedra. Aquí se elaboraban tejas con el mismo barro que las otras telleiras, pero también elaboraban tejas grandes menos comunes. De la misma se conservan los muros, el horno, la vivienda y el embarcadero, tomados por la maleza. Al igual que la de Quintáns, se encuentra en la Lista Roja del Patrimonio desde 2020, y allí sigue a la espera de un trabajo de rehabilitación.
A media hora de Santiago
Las cuatro telleiras, memoria viva de la industria artesanal de la época, se encuentran a unos 30 minutos de Santiago en coche. La telleira de Quintáns se encuentra más al oeste en Rianxo, pero las de la orilla sur del Ulla están a escasa distancia unas de otras.
Las de Padín, Roeiro y Rañas cuentan con un paseo para peatones llamado Paseo Peonil As Telleiras, de dos kilómetros de longitud, en el que, además de ver las edificaciones, también se puede divisar la belleza de la flora y fauna del Ulla en su desembocadura, así como de otros monumentos históricos como las Torres de Oeste o la Ponte de Catoira.
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