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Premio al violinista rumano de Oroso:«No es un prodigio, sino un currante»

Petre Abraham Smeu, de 23 años, acaba de ser galardonado en un prestigioso certamen europeo

El joven Petre Abraham Smeu, de 23 años, tocando su violín

El joven Petre Abraham Smeu, de 23 años, tocando su violín / CEDIDA

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Susana López Carbia

Susana López Carbia

Oroso

Petre Abraham Smeu, de 23 años, es una de las jóvenes promesas europeas del violín. Así lo acredita el premio que acaba de lograr en el prestigioso certamen New Hope Grand Prix 2025, celebrado en la ciudad rumana de Satu Mare.

Además del Gran Premio en la sección de violín, el joven músico ha recibido otros dos galardones especiales, que confirman su excelencia como intérprete. Petre tendrá ahora la oportunidad de actuar como solista invitado en una gira de trece conciertos que tendrá lugar durante la temporada 2025-2026 acompañado por algunas de las orquestas más destacadas de Rumanía.

En su casa de Oroso lo aguardan sus padres, rumanos asentados en Galicia desde hace 26 años. Su madre es violinista de la Real Filharmonía de Galicia. Su padre, director de teatro y escritor. Petre, como ellos, tiene nacionalidad rumana, pese a haber nacido en Oroso. Y es que España es uno de los pocos países que no otorga la nacionalidad por nacimiento.

Estudia en un conservatorio de élite en Alemania y viaja a Galicia en vacaciones

El secreto es «la disciplina»

Su padre Theodor Smeu Stermin cuenta que Petre empezó a tocar de manera lúdica con tres años y medio y de manera metódica a los cuatro. Cree que el secreto de su éxito con el instrumento «es la disciplina». «Cualquier persona puede llegar a ejercer un oficio artístico si le dedica mucho tiempo bajo la dirección adecuada. El talento no es imprescindible», asegura.

Petre Abraham Smeu comenzó a tocar el violín de forma metódica a los cuatro años

Petre Abraham Smeu comenzó a tocar el violín de forma metódica a los cuatro años / CEDIDA

Está muy acostumbrado a que le digan que su hijo es un genio, pero Theodor ve las cosas de otra forma. «No es un prodigio, en realidad es un joven muy currante», sostiene. Y tanto. Petre estudia en un conservatorio de élite en Alemania y todos los días de la semana dedica seis horas al estudio del instrumento. Le quedan dos cursos y medio por delante.

Su madre es violinista de la Real Filharmonía de Galicia y su padre, director de teatro y escritor

Un joven «normal» que sale con sus amigos y hace deporte

Pese a lo exigente de su formación y a que participa en numerosos certámenes a nivel internacional, es un joven «normal» que sale con sus amigos y hace deporte. «La gente puede pensar que es un friki, pero en absoluto», afirma su padre. Petre tampoco pierde su vinculación con Galicia, adonde viaja en vacaciones.

Su padre relata que cuando el joven tenía 20 años superó las pruebas para entrar en la Orquesta Sinfónica de Galicia. Obtuvo una plaza de violinista y tocó en la formación durante un año. Fue el integrante más joven en la historia de la orquesta. Pero finalmente renunció a su plaza para continuar con su formación.

¿Y a qué aspira este joven músico? Puestos a imaginar, su padre reconoce que al joven le gustaría ser solista o liderar una orquesta desde el puesto de concertino. «Aunque lo importante para él es ser feliz tocando», concluye Theodor entre risas.

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