Martín Códax defiende su proyecto para el valle del Ulla: "Es sostenible y respetuoso con el medio ambiente"
La bodega tiene arrendadas parcelas a 90 propietarios de Vedra, Boqueixón, Silleda, Vila de Cruces y Touro

Cestas de vendimia de uva albariño en Cambados / E. P.

La expansión del viñedo industrial en la comarca natural del Ulla, donde se sitúa la Subzona Ribeira do Ulla a la que está adscrita la Denominación de Orixe Rías Baixas, ha suscitado en los últimos meses malestar y preocupación en asociaciones vecinales y ecologistas de la zona, que temen el impacto de estos cultivos intensivos en la salud, el medio ambiente y la economia local.
Críticas ante las que, hasta el momento, la cooperativa Martín Códax, que agrupa a unas 500 familias viticultoras y que cultiva uva albariño en varios municipios a ambos lados del Ulla, había guardado silencio.
Hasta ayer. En un comunicado enviado a los medios de comunicación, desde Martín Códax señalan que, a diferencia de otros proyectos que se desarrollan en la comarca, apostaron por establecer viñedos sin modificar la estructura parcelaria que existía, «respetanto el modelo minifundista que define el paisaje agrario gallego y que forma parte de la identidad de los viticultores que integran la cooperativa».
La cooperativa tiene firmados contratos de alquiler con noventa propietarios
En la actualidad, según indican, el proyecto cuenta con 73 contratos de arrendamiento firmados con 90 propietarios en los municipios de Vedra, Boqueixón, Silleda, Vila de Cruces y Touro, sobre parcelas con una superficie media de 7.500 metros cuadrados.
Estos propietarios, explican, están recibiendo una renta anual por la utilización de sus tierras. Cuando sus contratos finalicen, las instalaciones del viñedo pasarán a ser de su propiedad. Además, sostiene que ofrece a los pequeños viticultores de la zona la opción de formalizar contratos de compraventa de uva a largo plazo, con la posibilidad de integrarse como socios de la cooperativa.
La bodega incide en que su proyecto para la zona del Ulla «no responde a intereses especulativos ni a modelos de monocultivo intensivo». Al contrario, lo define como una propuesta de economía social, impulsada por viticultores y «en coherencia» con las dinámicas productivas de la zona. Un proyecto que busca ser «motor de desarrollo económico y social».
Un cultivo «que siempre formó parte de su paisaje»
Frente a las críticas sobre el impacto ambiental que el viñedo industrial está causando en la zona, Martín Códax puntualiza que su proyecto da un futuro a un cultivo tradicional «que siempre formó parte de su paisaje».
La bodega defiende que el impacto económico de la iniciativa «ya es medible» en términos de actividad, movimiento de recursos y dinamización local, y ofrece «una alternativa viable» al reto de la despoblación del rural gallego.
También incide en que su modelo de viticultura es sostenible y respetuoso con el medio ambiente. Así, destaca el uso de cubiertas vegetales naturales en los viñedos, el mantenimiento de la vegetación autóctona, el uso de productos de origen natural para proteger las vides de las plagas —como aceite de naranja, la lecitina de soja o el equisetum— y la incorporación de tecnología de última generación para reducir el impacto de los cultivos en el paisaje.
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