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CEE

Ramón Vigo: «En la operación Orquesta hubo cosas muy extrañas y mucha escenografía»

El exalcalde relata en el libro 'Una sinfonía desafinada' su visión del proceso

Ramón Vigo, exalcalde de Cee, con un ejemplar de su libro.

Ramón Vigo, exalcalde de Cee, con un ejemplar de su libro. / Cedida

Ramón Vigo, exalcalde de Cee, fue acusado en 2011 de ser el ‘cabecilla’ de una trama organizada de contratación de obras de forma ilegal en una causa que afectó a 4 concellos. Todos los investigados fueron absueltos en un proceso que se dilató 8 años. Ahora, cuenta su versión en el libro Una sinfonía desafinada.

¿Qué le llevó a escribir el libro?

Lo tenía en mente prácticamente desde el principio y tenía claro que debía publicarse una vez finalizado el proceso, aunque la edición se dilató más de lo previsto. En 2023 ya estaba listo, pero por diversas circunstancias se fue demorando. La presentación se hará en Cee antes de finalizar el año, y después habrá otras, en Corcubión, Fisterra y Mazaricos.

¿Fue compleja la elaboración?

No. Recopilé toda la información desde el primer momento, incluyendo el sumario completo, las escuchas, las publicaciones en prensa y las emisiones de radio y televisión. Lo más complejo fue estructurarlo. El libro consta de seis partes, y solo la quinta es algo ardua y de lectura más compleja, ya que es la que recoge los procedimientos judiciales. Por lo demás, incluso le di un tono humorístico y de ironía para hacerlo más ameno para el lector. El prólogo lo firma Carlos Mella, doctor en Derecho, licenciado en Economía Financiera y exvicepresidente de la Xunta de Galicia, además de fundador de Coalición Galega y del Partido Nacionalista Galego. Quería que fuese un prologuista de prestigio.

¿Qué mensaje quiere transmitir a los lectores?

Simplemente la idea que yo mantuve a lo largo de todo el proceso, y después que cada uno extraiga sus conclusiones. Siempre me mantuve en la misma línea y atendí a los medios desde el día 1. Fue una causa errada desde el primer momento. Pusieron la grabadora y automáticamente sacaron conclusiones muy peregrinas. La mayoría de las conversaciones eran en gallego y las escuchaban en Madrid. Se dijo que había una trama organizada y que alcaldes, concejales, funcionarios y técnicos nos habíamos puesto de acuerdo con empresarios para delinquir; y eso no era así. La causa acabó dividiéndose en distintos casos (Fisterra, Mazaricos, Corcubión y Cee) y, a partir de ahí, empezó a decaer. Poco a poco llegaron las absoluciones y solo se mantuvo hasta el final la pieza de Cee hasta que, en las previas del juicio, las escuchas en las que se basó la investigación fueron anuladas, con lo que no había caso, a pesar de lo cual la Fiscalía mantuvo la acusación. Pero, finalmente, todos fuimos absueltos, porque España tiene un sistema garantista y sólido jurídicamente.

El libro se promociona como la «crónica de una farsa judicial, policial y política contra alcaldes y empresarios gallegos». ¿Cree que fue algo premeditado?

Uno no puede decir lo que no ve, pero está claro que hubo cosas muy extrañas y mucha escenografía. Unos meses antes, tanto el PP como el PSOE me pidieron que encabezase sus candidaturas en las municipales, pero les dije que al final del mandato no tenía sentido abandonar la candidatura independiente que lideraba. En el PP lo entendieron, pero en el PSOE no lo asumieron tan bien. Los últimos contactos fueron en agosto de 2010, y el 31 de enero de 2011 se produjo el gran despliegue de la Policía Nacional, con mucha escenografía y numerosos furgones, como si se tratase de una operación antidroga. No era necesario eso para detenerme a mí ni para llevarse la documentación del Concello, pero se hizo así. La causa se armó a partir de las escuchas y la intervención, pero había un gran desconocimiento del Derecho Administrativo por parte de la Policía Judicial y del juez.

¿Cómo le afectó el proceso?

Está claro que un caso así te perjudica socialmente. En general, salvo dos excepciones, la prensa asumió el sumario como cierto, y no fue así. A pesar de ello, lo llevé bastante bien. No se puede valorar el nivel de daño que te produce. Seguí haciendo política e incluso, a este nivel, me fue mejor, pues a los tres meses gané las elecciones municipales.

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