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HOMENAJE

Ángel Castro: «O abrazo dun peregrino é algo que marca»

Muxía aplaude la labor de un hospitalero que dedicó 15 años a las gentes del Camino

Ángel Castro, izda., con Pepe Formoso, y su mujer Celia, en el acto celebrado ayer.

Ángel Castro, izda., con Pepe Formoso, y su mujer Celia, en el acto celebrado ayer. / Cedida

Muxía

El hospitalero, Ángel Castro, recibió ayer un cálido y emotivo homenaje en el Albergue Bela Muxía, donde en los últimos trece años, junto con su esposa Celia, recibió con los brazos abiertos a miles de peregrinos llegados de todo el mundo. Ahora, un problema de salud le obliga a jubilarse, muy a su pesar, «pois eu quería traballar ata os 70», dice.

Y es que, en todo este periodo, y en los más de dos años que estuvo con anterioridad al frente de la Oficina Municipal de Atención al Peregrino, Ángel fue muy feliz. De todo este tiempo, asegura que «o máis importante de todo é o cariño que lle dei aos camiñantes e o que eles me deron a min, que foi aínda maior».

Ángel Castro, segundo izquierda, con su familia y los gerentes de Bela Muxía.

Ángel Castro, segundo izquierda, con su familia y los gerentes de Bela Muxía. / Cedida

Hay peregrinos que «nos consideran como parte da súa familia, e iso é algo especial», afirma Ángel, quien valora mucho el cariño recibido. «Cando un peregrino se vai e che da un abrazo, iso marca», añade.

Y no solo son abrazos los que reciben Ángel y su esposa Celia, sino que hay peregrinos que «voltan a Muxía para estar con nós uns días, e acollémolos na casa como se foran da familia». Es el caso de un caminante de Italia «que veu adrede para estar con nós catro días». Recientemente, recibieron también la visita de un peregrino alemán, que regresó a la villa de la Barca para reencontrarse con Ángel y Celia.

Ayer, esas muestras de cariño las recibieron de vecinos, caminantes y el equipo del Albergue Bela Muxía, que regenta Pepe Formoso, artífice del homenaje y reconocimiento a su hospitalero.

Respeto y amor

Ángel, visiblemente emocionado, aseguró que en todo este tiempo, «sempre procurei traballar con respecto, educación, cariño e amor, e con ganas de que o albergue fose o mellor».

Echando la vista atrás, el hospitalero muxiano asegura que ha sido testigo de un «cambio radical» en el Camino. Todavía recuerda aquellos tiempos en los que a los primeros peregrinos se les consideraba como visitantes de segunda fila, «pero o tempo demostrou que iso non é real».

Por aquel entonces, el Ayuntamiento abría las puertas del polideportivo para que los peregrinos pudiesen dormir en colchonetas, «e a miña muller facíalles unha pota de sopa para que ceasen algo quente», añade.

Unos trescientos al año

Una situación y una percepción que cambió con el aumento progresivo de caminantes y la apertura de albergues privados. «Acórdome que cando empecei nesto a Muxía chegaban uns 300 peregrinos ao ano, e hoxe só o Albergue Bela Muxía, que foi o primeiro privado, rexistra unhas 10.000 pernoctacións anuais», concluye.

A recepción do Bela Muxía levará a partir de agora o nome de Ángel Castro.

La recepción de Bela Muxía fue 'bautizada' con el nombre de Ángel Castro. / Cedida

Recepción Ángel Castro

En el emotivo acto intervinieron, entre otros, el Doctor en Historia da Arte, Antón Castro, hermano del homenajeado, y el gerente del Albergue Bela Muxía, Pepe Formoso, quienes realizaron una laudatio del perfil personal y profesional de hospitalero.

Además, desde ayer la recepción del albergue pasa a llamarse Recepción Ángel Castro, y está señalizada como tal con una placa que fue descubierta durante el acto.

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