Hallan cuatro cuerpos en la fosa de Luou: ¿Serán los maquis de Foucellas?
El equipo del Plan de Memoria Democrática de Galicia tratará de confirmar si los restos encontrados son los de cuatro guerrilleros abatidos en un enfrentamiento con la Guardia Civil en 1948
«É unha espiña que temos cravada», dice la bisnieta de uno de ellos, Manuel Agrasar Cajaraville, de Padrón

Susana López Carbia
«É unha espiña que temos cravada. A pena é que a miña avoa non estea viva». La que habla, con profunda emoción, es Salomé, bisnieta de Manuel Agrasar Cajaraville, guerrillero antifranquista al que, se sospecha, pertenece uno de los cuatro cuerpos que el grupo Histagra de la Universidade de Santiago (USC) ha localizado en la fosa común del cementerio de Luou (Teo) en la que lleva algo más de una semana trabajando. La familia de Agrasar, cuenta su bisnieta, siempre pensó que su cuerpo se encontraba en ese cementerio. El propio hermano del guerrillero iba en bicicleta desde Padrón para llevar flores al lugar donde creía que habían enterrado a Manuel.

Un arqueólogo limpia los restos encontrados en la fosa común de Luou / S. L. C.
Agrasar era padronés de A Matanza, en Iria Flavia, y, según testimonios de la época y diversas investigaciones, fue abatido en un enfrentamiento con la Guardia Civil el 19 de mayo de 1948, junto con sus compañeros de la guerrilla antifranquista Ricardo Fernández Carlés (de Pontecesures), Vicente López Novo (de Ribeira) y Florentino Palacios Menéndez (de Sama de Langreo, en Asturias). Los cuatro formaban parte del grupo de Benigno Andrade, Foucellas, el maquis más célebre de Galicia, que logró escapar de aquella escaramuza y murió cuatro años más tarde, el 7 de agosto de 1952, ejecutado por garrote vil.
«Aínda que sexa tarde, hai que intentar paliar o que sucedeu»
El equipo multidisciplinar que se encarga de la exhumación de los cuatro cuerpos ahora desenterrados pertenece al Plan de Memoria Democrática de Galicia, que coordina Histagra en virtud del convenio firmado por la Xunta y la USC. La intervención arqueológica, dirigida por Sergio Sánchez, avanzó «según lo previsto» y permitió localizar los cuerpos en distintos niveles debido a la inclinación del terreno. Ayer, el equipo se afanaba en «deixar os restos limpos e visibles en planta» antes de proceder a la exhumación.

Sergio Sánchez, izq., José Carlos Sánchez y Lucía Santiago, ayer / S. L. C.
Un proceso largo y complejo
Lo siguiente será retirar los restos y trasladarlos al laboratorio, donde se realizarán los análisis antropológicos y genéticos que permitirán confirmar la identidad de las víctimas.
Aunque todavía no se puede certificar, la evidencia histórica apunta a que los cuatro esqueletos corresponden a los cuatro maquis de Foucellas. En todo caso, como apunta la historiadora de Histagra Lucía Santiago, responsable de la investigación previa, «serán a xenética e a análise forense as que o determinen», un trabajo que recaerá en el Instituto de Medicina Legal y el Instituto de Ciencias Forenses Luis Concheiro de la USC.
El coordinador de Arqueología del equipo de Memoria Democrática de Galicia, José Carlos Sánchez, destaca que este caso en particular ofrece muy buenas expectativas. Cuentan ya con muestras de ADN de familiares de dos de las víctimas —Ricardo Fernández Carlés y Manuel Agrasar Cajaraville—, mientras continúa la búsqueda de descendientes de Vicente López Novo y Florentino Palacios Menéndez.
«O feito de que os corpos foran enterrados como están xa é un signo de violencia»
Se trata, explica Sánchez, de un proceso «complexo e de longo percorrido». De momento no se puede certificar que esas cuatro personas falleciesen violentamente, pero, como recuerda Lucía Santiago, «o feito de estar enterrados como están xa é un signo de violencia».

La fosa común se encuentra junto a la iglesia de Santa María de Luou, en Teo / S. L. C.
Completar las piezas del relato
El objetivo final es doble: por un lado, identificar a las víctimas y contribuir a la dignificación de su memoria, incluso en los casos en los que no existan peticiones familiares directas. Y, por otro, en palabras de José Carlos Sánchez, avanzar en la propia investigación de lo que sucedió: «Nós somos historiadores e o que nos interesa tamén é, a través destes restos de violencia, entender que foi o que sucedeu». «Aínda que sexa tarde, hai que saldar esa débeda coas vítimas, e iso é o que intenta facer o Estado, paliar o que sucedeu», añade. Cada intervención aporta nuevas piezas de un relato aún incompleto sobre los años del franquismo.
Ayer, asomadas a la fosa común, Salomé y su madre Olga, bisnieta y nieta del guerrillero Agrasar, observaban silenciosamente el delicado trabajo de los arqueólogos, tras escuchar las explicaciones del equipo de Histagra.
Hasta el lugar se acercaron también el alcalde de Padrón, Anxo Arca, y la concejala Mariló Saco. El regidor, arqueólogo de profesión, destacó el valor de este hallazgo para preservar el recuerdo de las personas asesinadas por su orientación ideológica. «Este é o sentido que ten a memoria democrática. Que se coñezan os excesos da ditadura de Franco e, ao mesmo tempo, que se dignifique a memoria dos represaliados. E aí estará colaborando tamén o Concello de Padrón»,
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