Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

TEMPORAL

De Estados Unidos a Muxía: el viaje de una baliza 'a bordo' de un tren de borrascas

Amador Vilela, percebeiro, la localizó en la costa de Nemiña

Baliza encallada en un acantilado de Nemiña, en la costa de Muxía.

Baliza encallada en un acantilado de Nemiña, en la costa de Muxía. / Amador Vilela

Muxía

Hace un par de días, Salvamento Marítimo alertó de la presencia de una baliza a la deriva frente a Costa da Morte. El lunes la avistó desde tierra el percebeiro muxiano Amador Vilela, quien ayer dio la voz de alerta tras comprobar que había encallado en un acantilado de Nemiña (Muxía).

Hasta aquí la historia de uno de los muchos objetos flotantes que recalan en esta batida costa, especialmente, coincidiendo con temporales. La sorpresa, aunque no tanto para Amador, es que, tal y como sospechaba, todo apunta a que la baliza inició su travesía al otro lado del Atlántico: en Estados Unidos.

La inscripción USCG (United States Guard Cost) así lo atestigua, según afirma Amador. "Todo apunta a que é a baliza dun porto de Estados Unidos", señala.

Cuando la divisó en la noche del lunes, flotando cerca de la costa, avisó a un vecino y estuvieron un buen rato controlándola desde tierra. "Non sabiamos o que era e o que nos chamou a atención e que tiña unha luz e víamos como avanzaba", añade.

Al final, el mar la arrastró a tierra "e hoxe, cando volvemos a lugar onde quedara varada xa non estaba. Bordeamos a costa e atopámola encaixada entre rochas". La luz ya no alumbraba, dado que debido al impacto contra las rocas se rompió el farol.

Avisaron a Salvamento Marítimo y a la Guardia Civil, y 112 Galicia movilizó hasta el lugar a voluntarios de Protección Civil de Muxía, que confirmaron que la baliza se encuentra en una zona donde ya no supone un peligro para la navegación.

Más de seis metros

Amador calcula que debe medir "seis metros ou máis", y considera que "tal e como está encaixada vai ser complicado sacala de aí". La única opción, afirma "é que veña un temporal moi forte e unha marea moi boa para que o mar a poida mover".

Desde el primer momento Amador tenía claro que "era algo que viña doutro lado do Atlántico, porque aínda que poida parecer incríble, é algo lóxico, pois as borrascas formánse en Terranova e despois acaban en Galicia, como está pasando este estes día co que chaman tren de borrascas". De hecho, añade, "xa teño atopado na nosa costa moitas boias de barcos de pesca de Estados Unidos".

Hace unos años también recalaron en la costa de Carnota los restos de una plataforma de medición que se había desprendido también de sus anclajes al otro lado del Atlántico.

Amador asegura que "é unha anécdota, pero tamén pode axudar a dar visibilidade á nosa terra" y, a buen seguro, "será un reclamo máis para que nos veñan visitar", concluye.

Tracking Pixel Contents