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La colonia venezolana se dispara en el cinturón de Santiago: «Amo Galicia. Aquí vivo tranquila»

Es la nacionalidad predominante entre los extranjeros asentados en el área metropolitana, con casi 2.400 personas

Marruecos aporta unos 1.800 residentes

La venezolana Judith Galindo, residente en Bertamiráns desde 2019

La venezolana Judith Galindo, residente en Bertamiráns desde 2019 / CEDIDA

Susana López Carbia

Susana López Carbia

Ames

La inmigración en los municipios del entorno de Santiago presenta ya cifras contundentes y un perfil muy definido. Los datos del Censo de Población del Instituto Nacional de Estadística confirman que las de Venezuela y Marruecos son, con diferencia, las nacionalidades extranjeras predominantes en los concellos del área metropolitana: Ames, Teo, Brión, Boqueixón, Val do Dubra, Vedra, O Pino, Oroso, Ordes, Trazo, A Baña, Negreira, Padrón, Rois, Dodro, A Estrada, Touro y Santa Comba. Tras venezolanos y marroquíes se sitúan, a cierta distancia, colombianos, brasileños y portugueses.

Como ocurre en el conjunto de Galicia, la colonia con más peso en el cinturón compostelano es la venezolana, tras la salida masiva de miles de ciudadanos que escapan del chavismo, las difíciles condiciones de vida y la inseguridad. En total, entre 2021 y 2025 el número de residentes venezolanos ha aumentado en unas 725 personas, lo que supone un incremento global de más del 80%. Es la colonia extranjera predominante en 12 de los 18 ayuntamientos más próximos a Santiago, con casi 2.400 personas en total.

En Ames, el municipio con mayor volumen de inmigración del área compostelana, la cifra de residentes venezolanos pasó de las 307 personas de 2021 a las 537 de 2025, lo que supone un incremento de 230 personas, un 75% más en apenas cuatro años. Solo en el último año, el aumento ronda el 7%, lo que confirma una tendencia sostenida.

También en Teo el crecimiento es muy acusado: la población venezolana se eleva de 43 a 109 personas, lo que supone un incremento del 153%. Lo mismo ocurre en A Estrada, donde la cifra pasa de 64 a 125 personas, un 95% más. En Ordes, el número de venezolanos crece de 80 a 272, es decir, más del triple que hace cuatro años.

Más marroquíes en concellos rurales o industriales

Junto a Venezuela, Marruecos mantiene una presencia muy destacada tanto en los municipios más próximos a Santiago como en los del segundo cinturón —en total, 1.840 residentes—, pero, sobre todo, en concellos de perfil más rural o industrial. En Ordes, la población marroquí aumentó de 80 personas en 2021 a 272 en 2025, con un crecimiento absoluto de 192 residentes, lo que representa una espectacular subida del 240%.

En Santa Comba, el colectivo pasa de 86 a 190 personas, más del 120% de incremento, mientras que en Ames supera ya las 200 personas, con un crecimiento constante desde 2021. En Santa Comba, Negreira, Touro, Trazo y O Pino la colonia marroquí es la más numerosa entre las extranjeras.

La inmigración colombiana ocupa el tercer lugar en volumen total. En Ames, la cifra de residentes de Colombia aumenta de 121 a 204 personas, un 68% más, mientras que en Teo pasa de 26 a 49, casi el doble. Brasil y República Dominicana presentan subidas más moderadas, pero continuas, especialmente en Ames, Teo y Oroso.

Presencia estable de portugueses

También la población portuguesa cuenta con una presencia significativa y estable en los concellos más próximos a Santiago. En Ames son 140 los residentes lusos; y en Teo, cerca de 40. De Europa del Este destacan especialmente los rumanos, con más de 200 personas en Ames, más de 130 en Ordes y unas 40 en Santa Comba, en tanto que Ucrania tiene una presencia muy relevante, pese a ser reciente. Desde el inicio de la invasión rusa, en febrero de 2022, unos 220 ucranianos se han asentado en concellos del área compostelana, sobre todo en los meses posteriores al inicio de la guerra.

Por municipios, Ames concentra el mayor número de habitantes extranjeros, superando ampliamente el millar de residentes no españoles, seguido de Ordes, que experimenta uno de los crecimientos más rápidos, y Teo, que prácticamente duplica su población extranjera en cuatro años.

Santa Comba y Oroso completan el grupo de concellos con mayor peso migratorio.

Son los extranjeros los que garantizan el crecimiento demográfico de los concellos del área metropolitana. Las cifras reflejan que la llegada de inmigrantes supone, como ocurre en toda Galicia, un auténtico salvavidas ante el envejecimiento poblacional y la persistente baja natalidad.

Judith, venezolana residente en Bertamiráns: «Amo Galicia. Aquí vivo tranquila. Solo pido una oportunidad para trabajar»

El 21 de enero de 2026 se cumplirán siete años de la llegada de Judith Galindo a Galicia, tras dejar atrás su Venezuela natal, desesperada ante el clima de inseguridad que se vivía en el país y la falta de medicamentos y recursos para cuidar a su madre gravemente enferma. Con ella y con su marido decidió emigrar a España, animada por la suegra de su hija, una gallega residente en Madrid que la ayudó a instalarse en Bertamiráns.

Lamentablemente, y pese a los cuidados que le proporcionó la Seguridad Social, su madre falleció un año después. «Me queda el consuelo de que ese último año tuvo la atención que necesitaba», dice Judith con profunda emoción. «Cuando alguien se queja de la Seguridad Social, siempre la defiendo, y también a sus profesionales, por todo lo que hicieron por nosotras», señala. Su marido había regresado mucho antes a Venezuela, desanimado por las dificultades que se encontraron al llegar.

La venezolana Judith Galindo, residente en Bertamiráns (Ames)

La venezolana Judith Galindo, residente en Bertamiráns (Ames) / CEDIDA

Y es que, aunque Judith pasó treinta años ejerciendo como protésica dental en Caracas, donde tenía su propia clínica, en España todavía no ha sido posible homologar su titulación.

Sin embargo lejos de venirse abajo, esta mujer optimista y de sonrisa radiante, que tiene nacionalidad española desde 2023, ha aprovechado el tiempo y se ha formado para trabajar en el sector sociosanitario y de los cuidados. Ha desempeñado diferentes empleos temporales y, a sus 58 años, se siente fuerte y motivada para salir adelante. «Me encantaría trabajar con niños; son mi pasión y se me dan muy bien», afirma la caraqueña, que recientemente hizo prácticas en un comedor escolar, una experiencia que la hizo feliz, aunque se ofrece para desempeñar otros empleos: «Puedo hacer de chófer, cuidar mayores, limpiezas, cuidar niños...», afirma.

Lo único que reconoce no llevar bien es el edadismo. «Entrego muchos currículums, pero cuando ven mi edad me dicen que ya me llamarán», se lamenta. «Amo Galicia. Aquí vivo tranquila. Solo pido una oportunidad para trabajar», concluye.

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