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El Gaucho, brasas que no se apagan

Ochenta exempleados de la histórica parrillada de Lamela sorprenden a sus propietarios, José Luis Otero y Norma Requeijo, en un emotivo homenaje de despedida. El establecimiento, fundado en 1977 y con Solete Repsol, sigue con una nueva gerencia.

José Luis y Norma, rodeados de familiares y exempleados, durante el sentido homenaje que les tributaron.

José Luis y Norma, rodeados de familiares y exempleados, durante el sentido homenaje que les tributaron.

Xan Salgueiro

Silleda

Donde hubo fuego, quedan rescoldos, reza el dicho que bien puede aplicarse a lo que está sucediendo con El Gaucho en las últimas semanas, al trascender la jubilación de sus propietarios y su traspaso a una nueva gerencia. El martes 23 de diciembre, unas ochenta personas, exempleados de la conocida parrillada de Lamela, volvieron a sus comedores para rendir un homenaje sorpresa a José Luis Otero y Norma Requeijo, en una emotiva despedida con motivo de su jubilación.

El encuentro, organizado de forma discreta por antiguos compañeros y compañeras de un restaurante que acaba de recibir un Solete Repsol de Navidad–solo lo tienen otros 18 en Galicia– , reunió a trabajadores que en distintas épocas pasaron por la emblemática parrillada familiar, abierta en 1977 y convertida durante casi medio siglo en un punto de referencia gastronómico de la comarca de Deza.

La celebración tuvo lugar en un ambiente festivo y cargado de recuerdos, donde se sucedieron anécdotas, abrazos y agradecimientos por la trayectoria profesional de la pareja. José Luis y Norma dedicaron toda su vida a la parrillada, acompañando con su trabajo a generaciones de clientes y dejando un sello personal en la cultura del churrasco y la parrilla en la zona.

Durante el homenaje, varios de los asistentes tomaron la palabra para destacar la importancia humana y profesional de José Luis y de Norma, subrayando su compromiso con el equipo y su capacidad de hacer sentir a todos como parte de una gran familia.

En el acto, entre aplausos, los homenajeados recibieron obsequios y flores como símbolo de cariño y gratitud, así como los mejores deseos para esta nueva etapa de sus vidas. Los exempleados aprovecharon para desearles una jubilación plena, llena de salud, descanso y tiempo con sus seres queridos.

Este reconocimiento, surgido de forma espontánea y afectuosa, sirvió no solo para celebrar los años de dedicación de José Luis y Norma, sino también para reunir a quienes compartieron años de trabajo y experiencias en El Gaucho, dejando patente el fuerte vínculo creado entre ellos a lo largo de los años.

Visiblemente emocionados, los homenajeados agradecieron la sorpresa y el afecto recibido, destacando el orgullo que sienten por haber compartido camino con tantas personas a lo largo del transcurso de los años.

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