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La camarera de Padrón que está entre las mejores de España: "Lo nuestro va más allá de servir un plato: es crear un ambiente"

La argentina Mariana Ortellado, que en abril cumplirá un año trabajando en el Asador O'Pazo, llegó a la final de los Premios Revelación de sala entregados en Madrid Fusión

Mariana Ortellado aprovecha sus días libres para visitar bodegas y restaurantes con su pareja, que se dedica al mundo del vino

Mariana Ortellado aprovecha sus días libres para visitar bodegas y restaurantes con su pareja, que se dedica al mundo del vino / CEDIDA

Susana López Carbia

Susana López Carbia

Padrón

El servicio de sala puede marcar la diferencia entre un buen y un mal restaurante. Es algo que tiene muy claro Mariana Ortellado, camarera en el Asador O'Pazo de Padrón, que ha sido una de las seis finalistas de los Premios Revelación entregados esta semana en la 24ª edición del congreso gastronómico Madrid Fusión, uno de los encuentros más importantes del sector a nivel nacional.

Nacida en Buenos Aires, Mariana llegó a España con tan solo 19 años. Hoy, con 35, se siente satisfecha del camino que ha recorrido gracias a su constancia, la formación que adquirió en Santiago y una profunda vocación por el servicio.

Tras pasar más de nueve años en Mallorca, el amor la trajo a Galicia, donde siente que está "en casa". Aunque siempre estuvo ligada al mundo de la hostelería, sus inicios fueron en la cocina, trabajando en show cookings en la capital balear. Ya en Galicia, estuvo empleada en una conocida pastelería de Santiago, la confitería Tábora, antes de dar el salto definitivo a la sala. Fue durante su etapa como camarera en el Aeroclub cuando descubrió que ese era realmente su lugar. “Ahí me di cuenta de que quería formarme y hacer bien mi trabajo”, explica.

Esa inquietud la llevó a matricularse en el CIFP Compostela, de Lamas de Abade, en Santiago, donde cursó durante dos años un ciclo medio de Servicios de Restauración. A pesar de recibir varias ofertas laborales, decidió no dejar el Aeroclub hasta que llegase una oportunidad que supusiera un verdadero salto profesional.

Mariana Ortellado, durante su etapa como estudiante en el CIFP Compostela, en Lamas de Abade (Santiago)

Mariana Ortellado, durante su etapa como estudiante en el CIFP Compostela, en Lamas de Abade (Santiago) / CEDIDA

Ese momento llegó hace casi un año, en abril, cuando, a través de una profesora, entró a trabajar en el Asador O'Pazo de Padrón. “Estoy encantada. Cuando te gusta tu trabajo quieres hacerlo bien, pero muchas veces las prisas no te lo permiten. Yo soy muy detallista y aquí puedo ofrecer el servicio que quiero, cuidar al cliente y atender los pequeños detalles”, señala.

En este restaurante encontró el entorno ideal para desarrollar su manera de entender la profesión: un servicio gastronómico de categoría, alineado con la exigencia de la alta cocina. “En la escuela te enseñan la técnica, los nombres de los platos, cómo atender, pero tienes que tener algo dentro: la pasión por el servicio, la sensibilidad con el cliente... Lo nuestro va más allá de servir un plato: es crear un ambiente”, reflexiona.

La cara y voz del restaurante

Mariana defiende que el camarero es la cara y la voz del restaurante, el nexo entre cocina y cliente. “Somos quienes transmitimos la pasión que hay detrás de cada plato, quienes lo presentamos con amor”, afirma. Por eso valora especialmente que, tras años de estar minusvalorada, la sala empiece a recibir reconocimiento. Esta es la tercera edición en la que Madrid Fusión premia a los camareros, en un certamen que cuenta ya con 24 años de historia.

La nominación le llegó por sorpresa. Un crítico gastronómico visitó el restaurante de incógnito, evaluando su trabajo sin que ella lo supiera. “Te levantas un día, vas a trabajar como siempre y, de repente, te dicen que estás nominada. Es maravilloso”, cuenta, y añade: “Otras veces te presentas a concursos, pero que te vean trabajar y te valoren así tiene un significado especial”.

Aunque se declara profundamente argentina, Mariana siente que Galicia es ya su hogar. Vive en O Milladoiro y asegura que la conexión con esta tierra es natural: “No me ha supuesto un cambio, estoy como en casa. Compartimos historia, hay una unión que me hace sentir muy cómoda y feliz. De Galicia no me mueven”.

Su familia sigue en Argentina, pero el apoyo no falta. Sus padres la acompañaron a distancia en la final de Madrid Fusión, siguiendo la gala por videollamada, y suelen visitarla cuando pueden. Ella, por su parte, viaja a su país natal en vacaciones. Mientras tanto, construye su vida en Galicia junto a su pareja: “Yo me dedico a la gastronomía y él al vino. Hacemos una pareja perfecta”.

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