INCLUSIÓN
La 'luz' de Aspadex durante 40 años: el proyecto que nació con un viaje de Santiago a Cee
Concha Seoane veló por el derecho a la educación de las personas con discapacidad intelectual

Concha Seoane recibió un emotivo homenaje la pasada semana en Aspadex. / Cedida
«Con la sensación del deber cumplido». Así se siente Concha Seoane tras más de 40 años como directora de la Asociación Aspadex, durante los cuales su principal misión fue velar por los derechos de las personas con discapacidad intelectual de Costa da Morte.
Todo comenzó en 1983, cuando un grupo de familias acudió a las facultades de Psicología y Pedagogía de la Universidad de Santiago en busca de profesionales que pudiesen ayudar a sus hijos. Concha estaba realizando el Doctorado y esa llamada hizo que ella, junto con otra compañera, dejasen Compostela para viajar a Cee e impulsar el proyecto de Aspadex, que hoy es un todo un referente de inclusión social.
«Los comienzos fueron muy difíciles, pero sentía que tenía que ayudar a esos padres que querían escolarizar a sus hijos y que, hasta entonces, la única alternativa que tenían era internarlos en A Coruña o Santiago», relata Concha. Unas familias que, añade, «no querían separarse de sus hijos».
Concienciación
Con mucha precariedad, e incluso sin cobrar muchas veces, pero «con deseo, voluntad y constancia, junto con el apoyo de los ayuntamientos, logramos salir adelante», afirma. En aquellos tiempos no había trabajadores sociales ni un censo de personas con discapacidad intelectual, por lo que fue precisa también una labor de «concienciación de la gente para hacerles entender que las personas con discapacidad tienen los mismos derechos que las demás». De hecho, Concha recuerda que «cuando comenzamos, en la comarca de Fisterra solo había una persona escolarizada en un centro público; el resto estaban sin escolarizar e, incluso, algunas familias escondían a estas personas».
El primer logro fue la cesión de la antigua escuela unitaria del Campo do Sacramento de Cee. «Otro de los problemas que teníamos era el transporte, y teníamos que ir a buscar a los usuarios con nuestros coches. Cuando conseguimos la primera furgoneta, recuerdo que íbamos tocando el cláxon por los pueblos», añade.
Un antes y un después
Hoy, Aspadex cuenta con un equipo de 49 profesionales, un centro ocupacional, un centro de día, un centro especial de empleo, una empresa de jardinería, una residencia, una vivienda tutelada y una flota de microbuses y furgonetas. Además, sus usuarios atienden el quiosco del hospital de Cee y varios realizan labores de conserjería. Dan cobertura a unas 80 personas con discapacidad intelectual de diez municipios y desde el año 2020 la asociación presta también el Servicio de Atención Temprana de Costa da Morte.
Logros que fueron pilotados por Concha Seoane, con el apoyo de las familias que integran Aspadex y también de las instituciones. «Siempre nos sentimos muy apoyados», afirma. En diciembre cedió el testigo y ahora, ya jubilada, emprende una nueva etapa en su vida. Se va tras cuatro décadas «muy gratificantes» y de apoyo a «personas muy agradecidas, alegres y que non tienen maldad».
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