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El montaje más premiado del año llega a Ames: «Cada obra é como abrir un bar: hai que poñer a barra e ver se entra xente»

«'Iribarne' é unha traxedia vestida de comedia: rimos, pero non sabemos moi ben de que», dice su autora, la rianxeira Esther F. Carrodeguas

Esther F. Carrodeguas, en 'Iribarne', obra de la que es autora y que protagoniza con Xurxo Cortázar, Jorge de Arcos, Mónica García, Anxo Outumuro y Lidia Veiga

Esther F. Carrodeguas, en 'Iribarne', obra de la que es autora y que protagoniza con Xurxo Cortázar, Jorge de Arcos, Mónica García, Anxo Outumuro y Lidia Veiga / CEDIDA

Susana López Carbia

Susana López Carbia

Ames

La dramaturga Esther F. Carrodeguas atiende la llamada de este diario desde Villena (Alicante). Está de gira, «on the road», como ella misma dice, haciendo kilómetros de tren y escenarios, en este caso con su monólogo Lo único que verdaderamente quise toda la vida es ser delgada.

Tiene función hoy, viaja mañana en tren y el domingo, «como un allo» estará ya de vuelta en Galicia, para iniciar la gira despedida de Iribarne, la obra teatral gallega más premiada en 2025 y que llega a Ames (Casa da Cultura de Bertamiráns, domingo 8, 18.00 horas), con entradas agotadas desde hace semanas.

No es de extrañar porque Iribarne fue la gran triunfadora de los últimos Premios María Casares, en abril de 2025. Una noche que la también actriz y cofundadora de Butaca Zero vivió con emoción, pero también con una mirada colectiva: «O máis bonito non foi o meu premio como dramaturga e ao mellor espectáculo, senón ver recoñecidos aos profesionais polos que apostamos dende o principio». Entre ellos, intérpretes jóvenes como Anxo Outumuro o Lidia Veiga, la coreógrafa Sabela Domínguez o el músico Berto, autor de la banda sonora. «Non é só o teu traballo. É poder darlle a oportunidade a outra xente e que lles recoñezan o talento. Iso é tamén construción de país», explica con orgullo.

Iribarne, subraya la autora, es el resultado de un esfuerzo compartido: «Butaca Zero somos dous». El otro pilar es Xavier Castiñeira, director escénico del montaje y también su pareja en lo profesional y lo personal. «Eu parín o texto, estou en escena e xuntei a pasta, pero o espectáculo é del». Reivindica así un trabajo que muchas veces queda en la sombra: la dirección, la arquitectura escénica, las decisiones que convierten un texto en un espectáculo vivo.

Cada obra, explica Esther, es como abrir un bar nuevo: «Hai que pintar paredes, poñer a barra, ver se entra xente... Nunca te podes relaxar»

Vivir del teatro en Galicia

Vivir del teatro en Galicia es posible, asegura, pero está lejos de ser fácil. «É unha loita continua». Utiliza una metáfora muy clara: cada obra es como abrir un bar nuevo. «Hai que pintar paredes, poñer a barra, ver se entra xente... Nunca te podes relaxar», indica. Tras diez años al frente de la compañía, afirma que hay sector, hay circuitos y hay público, pero hace falta constancia, trabajo y asumir la inestabilidad como parte del camino.

Iribarne ha sido, hasta ahora, el texto más difícil que ha escrito. «Sen dúbida». Una obra larga -180 minutos-, política y crítica, en la que el espectador recorre la historia reciente de España, con un protagonista, Manuel Fraga, que va cambiando de cara a lo largo de los años, y que ella misma temía que no conectase emocionalmente con el público. Lo que ocurrió fue justo lo contrario. «É unha traxedia vestida por arriba de comedia», con un humor por momentos incómodo que también suscita preguntas: «A xente ri e ao final pensa: pero de que me estou rindo?».

Hay algo que, según Carrodeguas, sucede especialmente en Galicia: la emoción no llega por escenas lacrimógenas, sino porque el espectador se identifica con lo que está viendo: «Recoñecerse como pobo emociona».

Una escena de 'Iribarne', de Esther F. Carrodeguas

Una escena de 'Iribarne', de Esther F. Carrodeguas / CEDIDA

Para izquierdas y derechas

Cree que Iribarne puede seducir también a un público que no sea de izquierdas. Tras más de 75 funciones, la experiencia así lo confirma: «Moitas persoas de dereitas dixéronme que lles gustara». La obra permite, según ella, «verse desde os dous lados», aunque deja claro que su posición ideológica también está presente. «Unha persoa moi de dereitas non escribiría isto», admite, «pero pódese apreciar igual o traballo e a reflexión».

En un contexto marcado por el avance de los discursos de ultraderecha, Carrodeguas reivindica la responsabilidad de los creadores. No desde el panfleto, sino desde la imaginación: «Vivimos nun mundo que só é capaz de pensar distopías. Non sabemos imaxinar utopías». Para ella, ese bloqueo colectivo alimenta el individualismo y explica parte del éxito de los discursos excluyentes, especialmente entre la gente joven. «Se non vemos un futuro mellor colectivo, polo menos quero estar eu mellor. E iso é perigoso», sostiene esta rianxeira «de pura cepa», que, allá por donde va, presume siempre de compartir origen con Castelao: «É un plus».

Paradas en 2026

Tras pasar por Ames, donde arranca esta gira despedida de Iribarne, en la que Carrodeguas comparte escenario con Xurxo Cortázar, Jorge de Arcos, Mónica García, Anxo Outumuro y Lidia Veiga, el montaje llegará a otros puntos de Galicia: Carballo (28 de febrero), A Estrada (8 de mayo), Ourense (16 de mayo), Cangas (30 de mayo), Santiago (6 de junio), A Coruña (12 y 13 de junio), Vilalba (20 de junio), aunque también recalará en la localidad madrileña de Parla (14 de marzo) y en la propia capital de España (del 8 al 25 de julio).

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