El venezolano que limpió la marquesina vandalizada en Milladoiro: «Venezuela pariume e Galicia acolleume»
Christian Lucas de Carvalho, vecino de la urbe amesana, resta importancia al gesto: «Lo que me entristece es que algo tan sencillo parezca extraordinario»

Christian, ante la marquesina de autobús que él mismo limpió esta semana en Milladoiro, tras aparecer vandalizada un día después de su instalación
A Christian Lucas de Carvalho, venezolano de 29 años vecino de Milladoiro, le llueven estos días las felicitaciones, pero también alguna que otra crítica, después de un gesto poco habitual que se está viralizando en redes sociales: su decisión de limpiar personalmente la marquesina de bus que apareció vandalizada en la urbe amesana al día siguiente de su instalación.
Cuenta que no fue algo planeado. Simplemente, tras ver el grafiti que alguien había garabateado en la instalación, decidió comprar un bote de disolvente por 3,50 euros y limpiar él mismo la pintada. «Si no me gusta algo, intento cambiarlo. Quejándonos no solucionamos nada», resume el joven, que resta importancia a esta lección de civismo: «Lo que yo hice es normal. Lo que me entristece es que algo tan sencillo parezca extraordinario».
Reconoce que también recibió críticas. Hubo quien le reprochó que para algo se pagan impuestos. Su respuesta es práctica: la marquesina estaba sucia y alguien tenía que limpiarla. Comprende las críticas a las obras de humanización en Milladoiro, pero replica que «pintar una marquesina no arregla nada».
Nacido en Caracas, Christian llegó a España con 19 años. Hijo de portugueses, pudo establecerse con mayor facilidad gracias a la nacionalidad comunitaria. Su hermano mayor fue el primero en emigrar hace quince años y, poco a poco, toda la familia fue reuniéndose aquí.
Vive en Milladoiro y dedica gran parte de su tiempo libre a crear contenido en redes sociales (@elvenegalle), con vídeos que con frecuencia graba en la propia localidad de Ames. «Muchas veces miran a Milladoiro mal, como si estuviera ‘plagado de latinos’. No es falso, pero es mi casa y estoy orgulloso de vivir aquí», afirma.
Tan integrado se siente que se atreve incluso con el gallego. «Llevo ocho años hablando gallego y solo uno creando contenido. No lo hago por éxito, lo hago por integración. Como digo muchas veces: Venezuela pariume e Galicia acolleume».
El lacero que rescata animales
Aunque comienza a ser muy conocido por su actividad en redes sociales, no vive de ellas. Es lacero en una empresa subcontratada por el Ayuntamiento de Santiago y se encarga de recoger animales perdidos, abandonados o atropellados en la vía pública.
A eso suma otras ocupaciones: es entrenador personal -trabaja con clientes de forma presencial y online- y sobre todo en verano anima bodas con la empresa Las Pilucas, especializada en las llamadas “horas locas”, un formato festivo muy popular en Latinoamérica que empieza a consolidarse también en Galicia.
Un creador de contenido sin filtros
Christian lleva apenas un año creando contenido digital, aunque su crecimiento ha sido rápido. No se considera influencer, sino creador de contenido. «Un influencer recomienda productos. A mí me gusta mostrar la realidad».
En sus perfiles, explica, comparte tanto momentos positivos como días malos. Rechaza la idea de una vida perfecta en redes sociales y apuesta por la autenticidad, mientras lanza un mensaje en defensa de la inmigración y la integración: «Somos nosotros los que tenemos que adaptarnos e incluirnos, y demostrar todo lo que somos capaces de hacer».
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