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Cierra un emblema de Vedra: La Taberna do Mosqueiro echa la persiana tras 70 años de historia

Cientos de clientes se acercaron al emblemático local de San Mamede de Ribadulla para despedirse de Suso Alvela y Lourdes Castro, que se jubilan tras una vida al frente del negocio

Suso Alvela y Lourdes Castro, con sus hijos y la abuela, fundadora junto con su marido de la Taberna do Mosqueiro

Suso Alvela y Lourdes Castro, con sus hijos y la abuela, fundadora junto con su marido de la Taberna do Mosqueiro / CEDIDA

Susana López Carbia

Susana López Carbia

Vedra

Vecinos de Vedra y de toda la comarca se despiden este sábado de uno de sus grandes puntos de encuentro. La Taberna do Mosqueiro cierra sus puertas tras 70 años de actividad ininterrumpida, poniendo fin a una historia que comenzó en febrero de 1956 y que ha marcado la vida social del municipio y, en particular, de San Mamede de Ribadulla.

Suso Alvela Mella y su mujer, María Lourdes Castro Lago, cierran el negocio al que le han dedicado toda la vida. "En todos os anos que levamos só collemos sete días de vacacións", dice Suso, emocionado con la ola de cariño que ha despertado la noticia.

El hijo mayor del matrimonio, Jesús, explica que el relevo generacional no será posible. Aunque durante años estuvo tras el mostrador junto con sus padres, nunca fue su vocación: “Eu vin á casa porque os nosos pais tiñan moito traballo e ao final quedei 14 anos así coa broma". Electricista de profesión, regresará ahora a su empleo fuera de la hostelería.

Acordeones y gaitas acompañaron a la familia en estos últimos días de barra llena. La respuesta vecinal ha desbordado todas las previsiones del matrimonio, que tiene otros dos hijos, Jacinto y Ana. “Onte quedaron moitos na estrada, non había sitio onde meter a xente”, relata Suso, aún sorprendido por la afluencia de clientes. Asegura que más de un millar de personas pasaron por la taberna en la jornada previa al cierre.

Abrazos, fotografías y lágrimas se suceden en la despedida que tampoco ha querido perderse el alcalde de Vedra, Carlos Martínez Carrillo. "Temos tantas anécdotas con eles... Cantas veces fixeron tortillas á unha da mañá porque había que lle dar de cear á xente que actuaba no concello", recuerda el regidor.

El alcalde de Vedra, Carlos Martínez, también se acercó a la Taberna do Quinteiro para agradecer a Suso y Lourdes su buen hacer durante tantos años

El alcalde de Vedra, Carlos Martínez, también se acercó a la Taberna do Quinteiro para agradecer a Suso y Lourdes su buen hacer durante tantos años / CEDIDA

Mucho más que un bar: "Fixemos ata de psicólogos"

Durante décadas, la Taberna do Mosqueiro fue mucho más que un bar. Además de bodega, estanco y ultramarinos, con todo tipo de productos a la venta, funcionó como lugar de reunión y confesionario improvisado. “Nós levamos toda a vida intentando portarnos ben, poñendo bos produtos, tendo os prezos asequibles, poñendo os pinchiños, tratando ben á xente e facendo ata de psicólogos”, resume Suso.

En el negocio, dice, siempre reinó el respeto. “Aquí ninguén se mete con ninguén, hai un respecto, hai unha alegría. E é bonito ver que a xente lle ten tanto cariño á taberna".

La jubilación, primero de Suso y ahora de Lourdes, llega tras una vida de sacrificio. Sin domingos libres ni festivos, el matrimonio pasó años trabajando hasta 18 horas al día. "E felices e contentos", asegura el hostelero.

Ahora toca descansar, aunque no del todo. La próxima semana será para devolver envases y mercancía, vaciar neveras y congeladores y poner orden tras el cierre. Después, el campo. “Temos moita terra, moita viña… e hai que matar o porco", dice entre risas. Entre sus planes no faltan tampoco las visitas a la familia que nunca pudieron hacer y "dar unha voltiña por aí": "Agora tócanos a nós".

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