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El veinteañero de Muros que reina en la música urbana gallega

Martín Louro Piñeiro, 9Louro, vive un ascenso meteórico con conciertos llenos de jóvenes que corean sus letras en gallego

Martín Louro Piñeiro, 9Louro, en la imagen promocional de su segundo trabajo discográfico, 'Amorrer'

Martín Louro Piñeiro, 9Louro, en la imagen promocional de su segundo trabajo discográfico, 'Amorrer' / CEDIDA

Susana López Carbia

Susana López Carbia

Santiago

Hace apenas un año, Martín Louro Piñeiro (Muros, 2004) tuvo que tomar una decisión trascendental: continuar su camino en el campo de la electrónica —estaba con las prácticas del ciclo superior que cursó en el Politécnico de Santiago— o apostar definitivamente por la música y por el proyecto que había iniciado bajo el nombre artístico de 9Louro.

Hoy, es una de las voces más conocidas de la nueva escena urbana gallega — lo demostró hace unos días en el festival Emigrason, en Bruselas— y cuelga el cartel de "entradas agotadas" en cuestión de minutos, como ocurrió el mes pasado con el concierto que ofrecerá el día 19 en la Sala Capitol de Santiago.

Martín recuerda con claridad cómo vivió esa encrucijada vital: “Foi un momento crítico. Todo estaba indo ben na música, pero tiña que elixir entre intentar vivir dela ou buscar un traballo".

Se sentó con sus padres y todo fluyó: "Aceptaron ao momento". Claro que en casa ya había un precedente, porque su hermano Xanma Louro es cantante y guitarrista de The Rapants. También él lo animó: “Aconselloume que o intentará e díxome que seguro que o conseguía”.

Aunque se le encuadra dentro de la nueva escena urbana gallega, 9Louro prefiere no limitar su música a una sola etiqueta. Su repertorio mezcla rap, reguetón, sonidos latinos o funk. “Si que é verdade que é música urbana en ghallegho, pero eu fago máis que iso… Obviamente unha bachata ou unha salsa non é nada urbano e na miña música si que as hai”, señala. Hace, como él mismo dice, lo que le "apetece" en cada momento.

Esa libertad también marca su proceso creativo. En su segundo trabajo discográfico, Amorrer, que acaba de salir al mercado, decidió empezar por las letras antes de construir la música.

Las canciones, explica, nacen cuando surge. “Eu nunca me forzo a facer nada nin a escribir”. Para no perder las ideas, siempre lleva el móvil encima: “Teño un grupo de WhatsApp no que estou só e escribo sempre aí as ideas que me veñen á cabeza”.

Vive en Santiago desde hace cuatro años, pero se escapa a Louro (Muros) cada fin de semana, y sigue ensayando en el garaje de la casa familiar.

Aunque su nombre es el que más suena ahora mismo, 9Louro insiste en que el crecimiento de la música urbana gallega es fruto de un esfuerzo colectivo.

“A nosa música está tendo repercusión porque estamos tirando todos xuntos do carro… xa había xente antes ca min que facía o mismo”, afirma. Eso sí, cree que el momento actual de la música en gallego es especialmente fértil: “Estamos no mellor momento posible da música urbana en ghallegho e da música en ghallegho en xeral”.

Un camino en el que también reconoce la influencia de The Rapants: “Eles foron os primeiros en facer música deste estilo, así como máis sentimental, en ghallegho”.

El gallego como bandera

Uno de los fenómenos que más le sorprenden es ver a adolescentes que apenas hablan gallego cantar todas sus canciones en ese idioma.

Iso é incrible… estou moi orgulloso diso”, explica. Incluso ha visto cómo algunos seguidores intentan aprender el idioma gracias a sus temas: “Cada vez hai máis xente que fala castelán que está intentando empezar a falar ghallegho”.

Por ahora se siente cómodo componiendo en gallego, aunque no descarta experimentar en otros idiomas si surge de forma natural. “Se nace así e me gusta a min, creo que lle pode gustar á xente tamén”.

Conciertos llenos y un deseo por cumplir

Martín recuerda bien la emoción que siendo adolescente le provocaba ver a otros artistas sobre un escenario: "Miraba para eles e dicía: ten que ser moi guai estar aí enriba”.

Pero el crecimiento de su carrera ha sido tan rápido que aún le cuesta asimilarlo. “É unha loucura o rápido que pasou todo… un día estabamos tocando os temas sen ninguén diante e agora enchemos salas".

Prueba de ello son las inmensas colas que provocó su actuación en la iglesia de la Universidade de Santiago, el pasado mes de noviembre, o las entradas agotadas en tiempo récord para su concierto en la Sala Capitol: “Non esperaba para nada que se vendesen en 20 minutos”.

Si todo va según lo previsto, este año podría ofrecer alrededor de 40 conciertos, aunque aún quedan fechas por cerrar.

Aunque si hay un evento en el que le gustaría actuar es en las Carrilanas de Esteiro. "Oxalá que haxa e que poidamos ir, porque é un soño que teño desde antes de facer música”, asegura.

A sus 21 años —cumplirá 22 el 11 de junio— evita hacer demasiados planes a largo plazo, pero tiene clara una cosa: “Pase o que pase, seguirei facendo música toda a vida, porque estou namorado dela”.

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