Roi Bello, el niño de Carballo que sueña con ser campeón del mundo de ajedrez
Con solo 7 años, es número 1 de España de su edad y figura entre los mejores del mundo de su categoría

Roi Bello, con uno de sus trofeos y su inseparable tablero de ajedrez / CEDIDA

A Roi Bello Nieto el ajedrez no lo entretiene: lo atrapa. Con 7 años recién cumplidos, este niño de Carballo se ha convertido en una joven promesa del tablero. En estos momentos ocupa el número 1 de España de su edad y el puesto 13 del mundo en su año de nacimiento, una posición que lo sitúa entre los talentos más precoces del panorama nacional.
Pero más allá de rankings, puntuaciones y clasificaciones, Roi tiene algo muy claro que repite sin dudar cuando se le pregunta por el futuro. “Quiero ser campeón del mundo”, responde con total seguridad.
Su pasión por el ajedrez comenzó muy pronto, casi por casualidad. Tenía 5 años cuando un conocido le enseñó a jugar y el flechazo fue inmediato. Su madre, Dolores Nieto, recuerda perfectamente aquel momento. “Llegó a casa pidiéndonos un ajedrez”, cuenta. En casa nadie jugaba, pero el interés del pequeño fue tan repentino como firme. “La fascinación por el ajedrez fue instantánea”, resume.
Su profesor destaca su madurez y sus ganas de aprender: “No hay muchos alumnos así, y menos con esas edades”
A partir de ahí, Roi empezó a jugar en casa, a ver vídeos y a empaparse del juego por su cuenta. Poco después, su familia contactó con el Club Xadrez O Toque Xiria Carballo, donde comenzó a entrenar en abril de 2024. Lo que en un primer momento parecía una afición temprana pronto empezó a parecer algo más serio.

Roi empezó a jugar al ajedrez a los 5 años / CEDIDA
Óscar de Prado, su profesor, enseguida le vio potencial. “Se le empezó a dar muy bien, muy rápido”, explica. Con más de tres décadas de experiencia dando clase, asegura que no es habitual encontrarse con un perfil así en niños tan pequeños. “Es un niño con ganas de aprender, que quiere clases, que pide jugar con gente buena, que no les tiene miedo. No hay muchos alumnos así, y menos con esas edades”, señala.
La cabeza en el ajedrez y los pies en el suelo
De Prado insiste, eso sí, en que conviene mantener la calma. En el ajedrez, las cosas cambian deprisa y a esas edades un buen torneo puede disparar una clasificación y otro más discreto hacerla bajar, en base al sistema de puntuación Elo, con el que se mide el nivel de un jugador en comparación con otros. “Siempre con los pies en el suelo”, puntualiza. Pero también subraya que las condiciones están ahí. “Apunta muy buenas maneras”, afirma.

A Roi no le impone enfrentarse a jugadores adultos / CEDIDA
Su entrenador destaca, sobre todo, dos rasgos poco comunes: la madurez con la que afronta las partidas y su deseo constante de mejorar. “Se le ve mucho más maduro para lo que es su edad en cuanto a querer aprender, jugar y mejorar”, explica. Mientras otros niños se sienten intimidados al enfrentarse a rivales mayores, Roi parece sentirse cómodo en ese escenario. De hecho, según su profesor, incluso le están yendo mejor las competiciones abiertas con adultos que algunos torneos de su propia categoría.
"Aguante, talento y trabajo"
La madre lo resume de una forma muy gráfica: “Es un señor mayor en un cuerpo pequeño”. Luego matiza, entre risas, que sigue siendo un niño como cualquier otro, al que le gustan los planetas, jugar al Minecraft o el skate. Pero reconoce su madurez y su capacidad de concentración. “Tiene mucho aguante”, dice Dolores. “Cuando le veo jugar partidas lentas de tres horas, está totalmente concentrado”. Para una familia que al principio apenas sabía cómo funcionaban los torneos, el descubrimiento ha sido tan inesperado como emocionante. “Es un orgullo”, admite.

Roi en el podio del Campeonato Gallego de Ajedrez, en el que obtuvo el tercer puesto / CEDIDA
Roi entrena dos días a la semana en el Espazo Xove de Carballo, aunque el aprendizaje no termina ahí. Su profesor subraya que, además del talento, hay una parte decisiva que tiene que ver con el esfuerzo cotidiano. “El talento es importante, pero el trabajo lo es mucho más”, explica. “Un niño por muy bueno que sea, si no trabaja, no llega", sostiene.
El pequeño ajedrecista empezó a competir en junio de 2024, apenas unos meses después de aprender a jugar, y desde entonces su progresión ha sido meteórica. En ese corto recorrido ya ha sido campeón provincial, cuarto en el Campeonato Gallego un año y tercero esta temporada, resultados que le han abierto además la puerta del Campeonato de España de su categoría, que se disputará en julio en Vícar, Almería.
Ese es ahora su gran objetivo. La familia asume que habrá que hacer esfuerzos para acompañarlo en ese camino, pero también que merece la pena mientras el niño viva el ajedrez con tanta intensidad. Su madre es rotunda: “Mientras disfrute jugando, lo vamos a llevar”.
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