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La mariscadora de Noia con 300.000 seguidores que triunfa en TikTok con su trabajo: "El mar te pone los pies en la tierra"

Mercedes Silva ha conquistado Internet desde la ría compartiendo su vida en una aldea gallega

La influencer noiesa Mercedes Silva, durante una de sus jornadas de marisqueo.

La influencer noiesa Mercedes Silva, durante una de sus jornadas de marisqueo. / TikTok/@totakeki

"¡Hola, boas! Me llamo Merce y vivo en una aldea". Así empieza la mayoría de sus vídeos Mercedes Silva, una joven de Noia que se ha hecho un sólido hueco en Internet con un contenido poco habitual: la vida en el rural gallego.

Sus vídeos, en los que mezcla el humor con la realidad del campo y el mar, han conquistado a un público más acostumbrado a ver bailes de TikTok que a descubrir en su feed cómo se enciende una lareira. Exactamente, la clase de contenidos con los que Silva ha cautivado en su perfil, en el que se la conoce con el nombre de Totakeki.

"Vivir en el rural me ha enseñado a mirar mucho más despacio. A darme cuenta de pequeñas cosas, fijarme en ellas y, sobre todo, valorarlas", dice la joven de 26 años, que compagina su trabajo en redes con largas jornadas de marisqueo. Y es que esta influencer del rural no sueña con mudarse a Madrid ni con ver, como le aconsejó Lola Lolita, los atardeceres de Bali. Prefiere los de la ría de Muros-Noia, a donde va a faenar con su padre, un trabajo que comparte ante la cámara con orgullo. "Es la vida que elegí".

Totakeki, la mariscadora noiesa que viraliza su vida en el mar

"Aparte de vivir en una aldea, también soy mariscadora. Es el trabajo más bonito del mundo, para mí es un auténtico orgullo", comenta Silva en sus redes sociales, en las que asegura que nada le hace "más feliz que trabajar donde trabajo".

Saca pecho de la tradición del oficio, "una de las pocas artes de pesca que siguen siendo completamente artesanales" y que le permiten estar en contacto con el medio. Y, también, señala, amueblar bien la cabeza. "Aunque parezca irónico, trabajar en el mar te acaba poniendo los pies en la tierra. Me enseñó muchísimas cosas, como lo que vale el dinero y lo mucho que cuesta ganarlo", dice.

Por eso, y aunque ya puede vivir de sus ingresos como influencer -su perfil de TikTok supera los 300.000 seguidores-, Totakeki no renuncia al mar. Tampoco a arreglar su barco, limpiar su invernadero, recoger castañas o compartir con el mundo algunas de las tradiciones de Galicia.

Precisamente fue una de ellas, la de las hierbas de San Juan, la que la catapultó a la fama hace unos años. Aquel clip espontáneo, que ya acumula más de 3 millones de visualizaciones, la hizo retomar los vídeos que había empezado a subir durante el confinamiento y la sumergió de lleno en un mundo que le había llamado la atención desde pequeña: el de los influencers.

"Yo pertenezco a esta generación de chavales que nos criamos viendo YouTube. Cuando tuve mi primera cámara digital, mi hobby favorito era jugar a ser youtuber. Un día dije, ¿y por qué yo no subo un vídeo? Empecé haciendo contenido de humor y, a partir de ahí, fui explicando otras cosas como, por ejemplo, tradiciones de mi tierra", explica la joven.

En marzo de 2024, dio un paso más, cuando el club de eSports Heretics se puso a buscar a un nuevo creador de contenido. "La idea de que yo fuese a ser preseleccionada no entraba en mi cabeza. Pero, después de que muchas de las personas que me siguen me animaran, mandé mi candidatura", cuenta Silva, que envió su propuesta a cuatro días de que cerrara el plazo.

La apuesta salió bien y hoy Totakeki -que también tiene Twitch, YouTube e Instagram- forma parte de este popular grupo de competiciones electrónicas. Todo sin dejar de lado su vertiente más conocida y auténtica: la de influencer del rural que demuestra que las cosas de la aldea no están, en absoluto, pasadas de moda.

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