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Iluminaciones Santiaguesas estrena en la Pascua de Padrón las primeras luces con plástico reciclado

La empresa que hace brillar los grandes festivales musicales del verano impulsa una nueva línea de negocio basada en la sostenibilidad

Montaje de las Luces de Padrón realizado parcialmente por Iluminaciones Santiaguesas con plástico reciclado.

Montaje de las Luces de Padrón realizado parcialmente por Iluminaciones Santiaguesas con plástico reciclado. / Cedida

Susana López Carbia

Susana López Carbia

Padrón

La empresa gallega Iluminaciones Santiaguesas dará este viernes un paso más en su evolución con el encendido de la iluminación de la Pascua de Padrón, la primera en incorporar estructuras realizadas parcialmente con plástico reciclado. Se trata del estreno de Bridalab, su nueva línea de innovación sostenible, con la que la compañía busca reducir residuos y avanzar hacia un modelo más circular sin renunciar al impacto visual de sus montajes.

Detrás del proyecto está la segunda generación familiar al frente de la firma, Abel y Tomás Vázquez, hijos del fundador Miguel Vázquez, que hace 35 años puso en marcha una empresa que hoy cuenta con 30 trabajadores y una facturación anual de 3,2 millones de euros. Con sede social en Ames y centro logístico en Teo —una nave de 7.000 metros cuadrados—, la compañía se ha consolidado como un referente en Galicia, donde trabaja con 35 ayuntamientos y participa en numerosos eventos, como los grandes festivales gallegos del verano, desde O Son do Camiño a Portamérica, Atlantic Fest o Resurrection Fest.

Luces con bridas y plásticos reciclados

La gran novedad llega ahora de la mano de la sostenibilidad. Bridalab nace con una doble vertiente: por un lado, reutilizar residuos propios —especialmente las más de 1 millón de bridas que emplean cada año en sus instalaciones— y, por otro, incorporar plásticos reciclados procedentes de otros usos para fabricar nuevas estructuras mediante procesos de fusión e impresión 3D.

El resultado podrá verse por primera vez en Padrón, donde aproximadamente el 50% de las estructuras de la iluminación estarán fabricadas con materiales reciclados. Un avance que no solo reduce el impacto ambiental, sino que introduce un nuevo concepto en el sector: elementos reutilizables que, al finalizar su vida útil, pueden volver a fundirse y convertirse en nuevas piezas.

En primer plano, parte de la estructura realizada por Iluminaciones Santiaguesas con plástico reciclado.

En primer plano, parte de la estructura realizada por Iluminaciones Santiaguesas con plástico reciclado. / Cedida

“Antes ese material acababa en un vertedero; ahora vuelve al ciclo productivo”, explica Abel Vázquez, que subraya además el valor pedagógico del proyecto. Aunque el público perciba únicamente el efecto visual, detrás de cada figura hay un componente ambiental que busca concienciar sobre la reutilización de recursos.

Luces recicladas, pero igual de espectaculares

Lejos de limitar la creatividad, el uso de plástico reciclado abre nuevas posibilidades en el diseño. Vázquez asegura que la espectacularidad no solo se mantiene, sino que incluso se potencia al incorporar el factor innovador y sostenible como parte del discurso del montaje.

Este salto hacia la economía circular se enmarca en una trayectoria de fuerte crecimiento. Desde la pandemia, Iluminaciones Santiaguesas ha triplicado tanto su facturación como su capacidad operativa, diversificando además su actividad en tres líneas principales: iluminación festiva —su principal fuente de ingresos—, instalaciones eléctricas para grandes eventos y festivales, y diseño de decorados para proyectos a nivel nacional e internacional.

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