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El cinturón de Santiago perderá niños de Infantil en las aulas: descenso del 30% en los nacimientos de 2023

En medio siglo la bolsa de futuros escolares se ha reducido en más de un 60%, con Ames como el único concello con más nacimientos que hace 50 años

Un recién nacido agarra el dedo de su padre

Un recién nacido agarra el dedo de su padre / E. P.

Susana López Carbia

Susana López Carbia

Santiago

Aunque las últimas cifras del Instituto Nacional de Estadística apuntan a que, por primera vez en 12 años, la natalidad gallega respira, con más nacimientos que el año anterior, lo cierto es que el cinturón de Santiago tendrá menos niños de 3 años llamados a incorporarse a las aulas de Educación Infantil en el próximo curso 2026-2027. La comparación de los alumbramientos registrados en 2023 —de menores a los que les toca comenzar un nuevo ciclo educativo en septiembre— con los de 2013 dibuja un claro descenso que ronda el 30% tanto en la capital de Galicia como en los concellos de su área de influencia.

Si se echa la vista atrás hasta 1975, el primer año del que hay registros en el Instituto Galego de Estatística, la caída es todavía mayor. En medio siglo, la bolsa de futuros escolares se ha reducido en algo más de un 60%.

En Santiago y los diez concellos más próximosAmes, Brión, Teo, Boqueixón, Val do Dubra, Vedra, Oroso, O Pino, y Touro— los nacimientos bajan de 1.644 en 2013 a 1.139 en 2023, un 30,7 % menos. En algunos de los municipios del segundo cinturónArzúa, A Baña, Negreira, Noia, Ordes, Dodro, Padrón, Rois, Santa Comba y A Estrada— el retroceso es prácticamente idéntico: de 614 a 425, un 30,8 % menos. En total, estos 21 ayuntamientos perdieron casi 700 nacimientos entre 2023 y 2013.

El grueso del futuro alumnado seguirá concentrándose en Santiago y su entorno más inmediato. Solo la capital compostelana suma 581 nacimientos en 2023, seguida de Ames, con 200, Teo, con 117, y A Estrada, con 95.

Más niños en 2013

Sin embargo, son también varios de los grandes concellos del área metropolitana los que más pierden en términos absolutos respecto a 2013. Precisamente la capital gallega pasa de 860 nacimientos a 581, con 279 menos; Ames, de 317 a 200, con 117 menos; A Estrada, de 142 a 95, con 47 menos; Noia, de 96 a 62; y tanto Ordes como Teo recortan 31 nacimientos cada uno. También bajan con fuerza Brión, que cae de 76 a 48; Vedra, que reduce a la mitad su cifra al pasar de 50 a 25, o Padrón, que registra 15 alumbramientos menos en una década, desde los 53 a los 38 de 2023.

En porcentaje, los retrocesos más acusados de la última década se registran en Dodro, que pasa de 19 nacimientos en 2013 a solo 8 en 2023, un 57,9 % menos, y en Vedra, con una caída del 50 %. También destacan los descensos de Ames (-36,9 %), Boqueixón y Brión (-36,8 % en ambos casos), Noia (-35,4 %) y A Estrada (-33,1 %).

Frente a esa tendencia general, apenas hay dos excepciones. Trazo sube de 10 a 18 nacimientos en la última década, mientras que Val do Dubra pasa de 22 a 23. El resto de municipios pierde efectivos en el grupo de edad que dentro de unos meses empezará a llegar a las aulas de 3 años.

Cincuenta años de desplome demográfico

La comparación con 1975 deja además una lectura demográfica de fondo. Santiago ha pasado de 1.751 nacimientos a 581, casi dos tercios menos. A Estrada cae de 312 a 95, Noia de 249 a 62, Ordes de 181 a 71 y Santa Comba de 182 a 45. En el segundo cinturón, el desplome es especialmente intenso: esos diez concellos sumaban 1.482 nacimientos en 1975 y hoy se quedan en 425, lo que supone una caída del 71,3 %.

Las excepciones históricas son pocas. Ames, convertido desde hace años en uno de los grandes polos residenciales del área compostelana y el único concello de Galicia con saldo vegetativo positivo -hay más nacimientos que defunciones-, pasa de 107 alumbramientos en 1975 a 200 en 2023, mientras que Oroso mantiene exactamente la misma cifra que hace medio siglo, con 54. Son, en un mapa dominado por el retroceso, dos casos singulares.

El alcalde de Ames, Blas García, apunta que, pese a la "desaceleración xeralizada" de la natalidad en la comarca compostelana, la localidad sigue siendo "un exemplo de que o modelo de concello de servizos polo que se está a apostar ten futuro e funciona". El regidor echa mano de las estadísticas que sitúan a Ames como una "auténtica illa demográfica" gracias a un "modelo de conciliación" que García considera un "elemento clave" para atraer y fijar población.

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