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Viaje al fondo de la Historia: cuando la arena vuela

Una ruta por Ponteceso invita a conocer los fenómenos naturales que dieron lugar a la formación del territorio hace cientos de millones de años. Un viaje en el tiempo por un litoral granítico modelado por la erosión, una espectacular duna trepadora, una lengua de arena de 1,5 Km y una playa con concentración de minerales pesados

Imagen de la duna rampante.

Imagen de la duna rampante. / Cedida

Ponteceso

El litoral gallego es el resultado de una larga y fascinante evolución geológica. La mayor parte de las rocas costeras no se originaron aquí, sino a miles de kilómetros de distancia, en zonas próximas a lo que hoy es África.

Con el paso de millones de años, estos fragmentos se desplazaron debido al movimiento de las placas tectónicas hasta llegar a su posición actual.

Hace unos 380 millones de años, estos materiales chocaron y se unieron durante la formación de Pangea, que, al final de la era Paleozoica e inicio de la Mesozoica, agrupaba la mayor parte de las tierras emergidas del Planeta.

En ese proceso de colisión, los materiales se comprimieron, se doblaron y se soldaron, dando lugar a la base geológica de Galicia.

De restos alóctonos nacieron el Cabo Ortegal, el Complexo de Ordes o el Pregamento de Mondoñedo, mientras que la unidad geológica Malpica-Tui se formó prácticamente en el lugar donde está hoy. "Llegó a hundirse hasta unos 90 kilómetros de profundidad durante la colisión continental, antes de volver a subir a la superficie y, a lo largo del tiempo, esta zona sufrió varias fases de deformación y actividad magmática que dieron lugar a la formación de granitos y a las estructuras que podemos observar en la actualidad", explican desde el colectivo Rutas de Historia.

Los continentes chocan, produciendo grandes cordilleras, se introducen unos debajo de otros e incluso se separan, formando océanos. Todo esto ocurrió en la unidad geológica Malpica-Tui.

Los materiales de ese ámbito forman una franja que corta las rías de la costa occidental desde Malpica hasta Tui. Las carreteras que cruzan esta costa siguen muchas veces la unidad geológica de Malpica-Tui, ya que los materiales que la forman se erosionan con más facilidad que el resto, por lo que aparecen como zonas más bajas y planas, resultando más fácil la construcción de las carreteras.

Juan Ramón Vidal Romaní

Para divulgar el importante valor medioambiental y paisajístico y los orígenes geológicos de una parte de ese territorio, el geólogo, investigador y catedrático de la Universidade da Coruña Juan Ramón Vidal Romaní ejercerá de guía en una ruta por la costa de Ponteceso organizada en el marco del proyecto Rutas de Historia, una de las iniciativas más destacadas en la divulgación del patrimonio gallego.

El proyecto, que nació en 2017 por iniciativa del periodista y profesor Xurxo Salgado, busca transmitir la importancia de los paisajes, los restos arqueológicos, las tradiciones y las historias locales como elementos clave para comprender la identidad de Galicia.

Además, pretende fomentar la protección y valorización de estos recursos como motor de desarrollo local. Hasta el momento, más de 4.000 personas participaron en alguna de las 66 rutas realizadas en 72 ayuntamientos de Galicia.

La ruta de Ponteceso, de unas cuatro horas de duración y de dificultad baja, se realizará el 20 de junio. Se iniciará a las diez de la mañana en la playa de Balarés. A lo largo de 5 kilómetros, los participantes podrán comprender los fenómenos que dieron lugar a la formación del territorio gallego hace cientos de millones de años.

El recorrido incluye la observación de formas graníticas modeladas por la erosión, la espectacular duna trepadora del Monte Blanco (la más alta de Europa), la lengua de arena de la desembocadura del río Anllóns y la playa de Balarés, conocida por sus concentraciones de minerales pesados.

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Imagen aérea de la espectacular lengua de arena frente al estuario del río Anllóns. / Rutas da Historia

La duna trepadora o rampante se levanta desde la cala de Trece hacia las laderas del Monte Branco, hasta una altura de 150 metros. A sus pies florecen las matas de caramiñas (Corema album), en peligro de extinción.

Un cordón de dunas

El estuario que forma el río Anllóns en su desembocadura se encuentra parcialmente cerrado por una espectacular lengua de arena, de un kilómetro y medio de longitud, azotada por continuos vientos del noreste-sureste que levantan grandes cantidades de arena formando dunas y arrastrando los sedimentos por la falda del Monte Branco.

La lengua de arena está caracterizada por la presencia de la gran playa de O Medio, que aparece rodeada de un gran cordón de dunas que se extiende hacia el interior de la unidad.

La lengua de arena y el Monte Branco son las joyas de un espacio natural que abarca 1.154 hectáreas de extensión, protegido con dos figuras principales: ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves), llamado Costa da Morte Norte, LIC (Lugar de Importancia Comunitaria) Costa da Morte, de la Red Natura 2000 Europea.

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