Hablan los okupas de Bertamiráns: "Solo pedimos una oportunidad"
Carolina, una de las residentes en el edificio de la Travesía do Pedregal, asegura que en el inmueble solo viven cuatro familias: “No somos la misma clase de personas que venían antes”

Carolina Martínez, ante el edificio de Bertamiráns en el que vive con su pareja en un piso okupado. / S. L. C.
Tras las denuncias vecinales de las que se hizo eco este diario sobre la okupación masiva de un edificio de la Travesía do Pedregal, en Bertamiráns (Ames), una de las residentes en el inmueble asegura que en el bloque solo viven cuatro familias que no hacen "nada malo".
"Yo no me oculto y no tengo vergüenza de salir en el periódico ni en ningún sitio porque solo quiero rehacer mi vida", explica Carolina Martínez, madrileña que llegó a Galicia hace unos once meses y que okupó una de las viviendas porque necesitaba un lugar en condiciones en el que poder instalarse para recuperar la custodia de su bebé, de 5 meses. "Quiero hacer las cosas bien, me estoy moviendo para conseguir un trabajo y poder avanzar en los trámites sociales", sostiene.

Edificio de la Travesía de Pedregal, en Bertamiráns, en el que hay varias viviendas okupadas. / S. L. C.
La joven niega que el inmueble esté ocupado de forma masiva, como denuncian algunos vecinos de la urbanización. Según detalla, además del suyo —en el que vive con su pareja— solo hay otros tres pisos habitados: "En uno hay una mujer mayor, en otro una pareja y en el primero hay una familia con cuatro niños de entre 2 y 7 años que tiene contrato de alquiler".
Carolina atribuye la inquietud vecinal a lo que, según relata, ocurrió antes de su llegada. Afirma que en el pasado el inmueble fue utilizado por otras personas como punto de consumo de drogas y que sufrió robos de mobiliario e instalaciones. “Antes sí que había movimiento, venía todo el mundo, fumaban, quitaban cobre, radiadores y lo vendían”, precisa. Pero insiste en que los actuales residentes no tienen relación con quienes frecuentaban el edificio anteriormente.
“Lo único que quiero que entiendan los vecinos es que no somos la misma clase de personas que las que venían antes”, subraya. La mujer asegura que, desde que ella y su pareja se instalaron en el edificio, intentaron poner freno a la presencia de personas conflictivas: “Yo no quiero gente fumando ahí. Lo que quiero es seguir con mi vida normal y tranquila".

Carolina Martínez ante el portal del edificio de la Travesía do Pedregal. / S. L. C.
"Está limpio y hay buena convivencia"
También rechaza las acusaciones sobre el estado del inmueble. Frente a las quejas vecinales que apuntan a problemas de insalubridad, Carolina defiende que las viviendas que ocupan están limpias y cuidadas. “Yo me saqué 40 bolsas de limpieza. Te puedo enseñar por dentro: está limpio. Puedes ir con calcetines blancos que no te manchas”, asegura. Según apunta, los residentes se organizan por turnos para limpiar las zonas comunes.
También niega que haya problemas de convivencia dentro del edificio. “No hay chillidos, hay buena convivencia y hay niños pequeños”, señala. Carolina asevera que ella mantiene una relación cordial con algunos vecinos de la urbanización y que incluso uno de ellos la ayudó con muebles y alfombras. “Me dijo que prefería que estuviésemos nosotros, que somos gente tranquila, a que volviese la gente que venía antes a destrozarlo”, cuenta.
Sobre los perros a los que se referían los vecinos en su denuncia, Carolina rechaza que supongan un peligro. “Dicen que tengo dos perros peligrosos, pero son dos cachorros que tienen cuatro meses”, asevera. También niega haber increpado a residentes de otros edificios o haber amenazado a nadie. “Soy limpia, soy educada y no falto al respeto a nadie, menos a una persona mayor”, afirma.
La mujer admite que su situación no es la ideal, pero pide que no se les juzgue a todos por hechos anteriores o por la presencia de personas que, asegura, ya no viven allí. “Solo pedimos una oportunidad”, resume. “Yo lo que he hecho es tratar de que esto salga adelante y que sea una vivienda normal y corriente”.

Carolina con sus perros en el balcón del piso que okupa. / S. L. C.
El edificio quedó sin concluir
El edificio, situado en una urbanización próxima al centro de salud de Bertamiráns y a la Praza de Chavián, llevaba más de una década sin habitar y quedó sin concluir tras la desaparición de la promotora. Los vecinos de la urbanización desconocen quién es actualmente su propietario. Parte de ellos denuncian problemas de seguridad, enganches ilegales de suministros, daños en zonas comunes y temor por la presencia de menores en un inmueble cuyo estado cuestionan.
El Concello de Ames ya confirmó que tiene constancia de la situación y que los hechos fueron puestos en conocimiento de la Guardia Civil. Fuentes municipales señalaron, además, que los departamentos de Servicios Sociales y Policía Local documentan el caso mediante informes y acuden regularmente a la zona, colaborando con la autoridad competente.
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